Naim al-Ghandour, presidente de la Unión Musulmana de Grecia, sobre los disturbios de Atenas: "¿Cómo van a controlar ustedes a afganos coléricos de 20 años saliendo a las calles para morir por Alá?"
X- NUEVO DIGITAL (25/05/09) - Semana de la violencia islámica en Atenas: Miles de musulmanes exigen una "disculpa" al gobierno griego tras la supuesta "profanación" de un Corán por un policía
Mientras miles de emigrantes ilegales en Atenas arrasaban las calles a su paso en su intento de "exigir" al gobierno griego una "disculpa" y el "castigo del culpable" en torno a la aún supuesta profanación de un Corán por parte de un policía, las organizaciones islámicas del país se desmarcaban de la violenta yihad justiciera y "preferían" el camino judicial, por cierto, con un objetivo claro y confeso: identificar con nombres y apellidos al agente que supuestamente rompió una hoja del libro sagrado musulmán durante una rutinaria inspección inmigratoria en un café frecuentado por musulmanes.
Seguimiento:
Es decir, en la práctica, una especie de sentencia de muerte para el blasfemo, bien sea la muerte en vida, condenado el infractor a una existencia de clandestinidad en su propio país al estilo de Robert Redeker (ND), o bien mediante la muerte llevada hasta el final como la última "reparación" que no dejan de exigir los iracundos muyaidines urbanos.
Culpables: La "islamofobia" y el "racismo" de los griegos
En cualquier caso, esa inspección rutinaria sólo sirvió para probar una vez más la "islamofobia" y el "racismo" de los europeos contra los musulmanes -discriminaciones 'contestadas' por estos con decenas de tiendas y coches destrozados más una docena de policías heridos en su intento por llegar al Parlamento democrático a la sombra de la Acrópolis-, pero no desde luego para aliviar la gigantesca presión inmigratoria ilegal que ha convertido a Atenas en una ciudad con una enorme cantidad de edificios de su centro urbano convertidos en bastiones donde se agrupan -y se fortifican- miles de inmigrantes ilegales que ahora exigen "justicia" por la supuesta "profanación".
Las organizaciones islámicas en Grecia y quienes las apoyan sitúan la responsabilidad en los propios griegos, que no han permitido, según ellos, la edificación de una mezquita "oficial", por lo que la ira estaría bien justificada por la -de nuevo- "islamofobia" y el "racismo" en que deben sobrevivir los musulmanes en el país, entre ellos, los miles de ilegales que devastaron las calles bajo la sombra de Pericles y Aristóteles exigiendo la "muerte del blasfemo" pero no trabajo ni, por supuesto, voluntad de cumplir con unas leyes que ellos mismos violaron desde su misma entrada en el país.
"Grecia no es un enemigo para los musulmanes (aún)"
Con el habitual lenguaje medido para las sensibilidades democráticas occidentales, sin salirse un ápice del 'tono correcto' digerible por las tolerantes sociedades que las acogen -y subvencionan-, las organizaciones musulmanas 'advierten', y 'advierten' muy claro de lo que puede suceder si no se satisface sus "justas reivindicaciones" de "justicia". "¿Cómo van ustedes a controlar a afganos de 20 años saliendo a las calles y buscando morir en nombre de Alá?", se preguntaba, con amenazante retórica, el presidente de la Unión Musulmana de Grecia, Naim al-Ghandour.
Según el dirigente musulmán, el episodio del Corán profanado -que él da como cierto, a pesar de la falta absoluta de confirmación oficial o extraoficial- "está creando odio en un país que no tiene la reputación en el mundo árabe y musulmán de ser un enemigo". Con lo que, obviamente, podría pasar a ser considerado un "enemigo" en cualquier momento si no se satisfacen las demandas justicieras.
'Inmigrantes, musulmanes, problemas y violencia'
"Ofender al islam no es juego, y esto no debe ser visto sólo como un tema inmigratorio", dejaba aun más claro Ahmed Muawiya, del Fórum Griego de Inmigrantes, uniendo de forma inequívoca inmigración e islam, algo que habría sido calificado sumariamente de "racista" si hubiera sido pronunciado por cualquier infiel. De hecho, y percibiendo la quizás involuntaria agrupación de 'inmigración' e 'islam' con 'problemas' y 'violencia', la propia Unión Musulmana de Grecia, que tan sutil pero contundentemente 'advertía' de lo que pudiera pasar, intentaba a la desesperada separar inmigración y la 'acción directa' musulmana como dos fenómenos que no debían ser relacionados.
"No queremos que la presencia de inmigrantes en Agios Panteleimonas sea relacionada con el estallido de violencia en el centro de la capital, que es también nuestra ciudad", decía la organización en referencia a un centro ateniense ya prácticamente dominado por inmigrantes de procedencia árabe y musulmana. Las agencias internacionales, probablemente sin cobrar por sus servicios de relaciones públicas a favor del islam, recogían unos testimonios de manifestantes que poco tenían que ver con la realidad de lo que estaba sucediendo.
"El islam es una religión de paz"
"Queremos que se juzgue al policía y pedimos al gobierno que proteja nuestros sitios de oración en Atenas", exigía un manifestante marroquí en declaraciones a AFP en relación al incidente en el que personas desconocidas arrojaron líquido inflamable en un establecimiento abandonado utilizado como lugar de culto islámico, un incidente que se saldó sin heridos y que fue posterior al 'día de la cólera' islámica abatido sobre Atenas. "Pero queremos dar un buen ejemplo y evitar la violencia. El islam es una religión de paz", concluía el manifestante sobre los cristales y los cascotes de la devastación de sus compañeros en la protesta de justo el día de antes.
