"Ya no somos sólo una nación cristiana"; "El islam, parte de Estados Unidos": La política de 'apaciguamento' de Obama hacia los musulmanes magnifica la ínfima población islámica de los Estados Unidos mientras minusvalora la aplastante mayoría cristiana
X- NUEVO DIGITAL (04/06/09) - Peligrosa 'empanada mental' USA: Obama contrapone "Córdoba y Andalucía" a una "Inquisición" que se creó en España siglos después del periodo de esplendor andalusí
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: AL ÁNDALUS - ESPAÑA, EN EL PUNTO DE MIRA
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Obama para halagar los oídos musulmanes? Por el momento, hasta a poner a España en el punto de mira del terrorismo islámico internacional exacerbando el rencor por la única pérdida de territorio conquistado para Alá. Pero, entre los patéticos errores históricos de un discurso de 'progre' indocumentado -valga la redundancia- y el suicida azuzamiento de la Leyenda Negra contra España (ND), Obama ha comenzado a asustar de verdad a una gran parte su propio país, alarmada por la intensidad y el vertiginoso ritmo de las concesiones con que se ha propuesto disolver los complejos de inferioridad del iracundo orbe musulmán que -por ahora- exige a Occidente el 'reconocimiento' de su deuda con el islam como única forma de alcanzar la 'paz'.
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"Así que no hay ninguna duda: el islam es parte de los Estados Unidos", dijo el presidente estadounidense en su discurso de la Universidad de Al Azhar, auténtico nido de unos Hermanos Musulmanes que, por crear yihadistas, los crea hasta en desafiantes y enmascaradas milicias de kung-fu, y cuyos miembros, como era de esperar, se han apresurado a advertir de que los interlocutores del islam no son los semidemocráticos presidentes del tipo de Hosni Mubarak, sino ellos mismos, depositarios del auténtico mensaje divino de Alá.
"Una muy grande poblacion cristiana, pero no un país cristiano"
Pero, ¿el islam es parte de los Estados Unidos? Un simple Corán almacenado en la enorme biblioteca personal de Thomas Jefferson sirvió a Obama como argumento para demostrar la 'conexión' desde los propios Padres Fundadores dejando sin efecto la al parecer insignificancia de la férrea y militante adscripción cristiana de todos ellos sin excepción, hasta el punto de que, como ingenuamente reconoció el propio Obama en su discurso, el mismo John Adams se vio obligado a advertir de que "los Estados Unidos no son, en sí mismos, enemigos de las leyes, la religión o la tranquilidad de los musulmanes".
Pero, sobre todo, lo que añadió más alarma fue un recordatorio del actual presidente estadounidense: "En Ankara dejé claro que los Estados Unidos no están, ni nunca estarán, en guerra contra el islam". En realidad, esta declaración no alarmó por sí misma, sino a través de su contextualización con la intervención de Obama ante el presidente turco hace unas pocas semanas en la propia Ankara. Porque en la capital turca Obama dijo algo mucho más significativo. "Tenemos una muy grande población cristiana (pero) no nos consideramos a nosotros mismos una nación cristiana, o una nación judía o una nación musulmana (sino que) nos consideramos a nosotros mismos una nación de ciudadanos" (vídeo).
"Ya no somos sólo una nación cristiana, sino también musulmana"
Mientras el presidente turco, Abadlá Gul, seguía con satisfacción este tipo de declaraciones -delante de la bandera de su laico país con el cuarto creciente del islam bien impreso en ella-, en Estados Unidos la nueva concesión de Obama ante las audiencias musulmanas reavivaba el fuego de anteriores renuncias a la identidad estadounidense. "Fuéramos lo que fuéramos una vez, ya no somos sólo una nación cristiana. Somos también una nación judía, una nación musulmana, una nación budista, una nación hinduista y una nación de no creyentes", había dicho menos de un año antes cuando aún luchaba por la presidencia.
Sin problemas de gravedad con judíos, budistas, hinduistas y no creyentes, Obama se abandonó en su discurso de El Cairo a magnificar hasta casi el paroximo la presencia de personas de religión islámica en Estados Unidos hasta situarla en "casi siete millones". Pero, de forma inmediata, muchos comenzaron a preguntarse de dónde sacaba el presidente tales cifras. De hecho, el propio Pew Institute -luz y faro de la progresía estadounidense- sitúa a los musulmanes por detrás de judíos y budistas -estos últimos olvidados en el gran culto interreligioso de la toma de posesión del propio Obama (ND), e inapreciablemente por delante de hinduistas, y, por supuesto, muy por detrás de la, al parecer, anecdótica "muy grande población cristiana" de casi un 80 por ciento del país.
Una nación islámica con más católicos que musulmanes
Este estudio da una población total musulmana en Estados Unidos de 2,35 millones, de los que son adultos 1,5 millones, por cierto, con inquietantes tendencias yihadistas en una significativa proporción. Como informó NUEVO DIGITAL en su momento (ND) recogiendo otro estudio del mismo Pew, una cuarta parte de los jóvenes musulmanes residentes en los Estados Unidos apoya los atentados suicidas "para defender al islam".
Más extremos en cuanto al censo de los musulmanes -ya que el oficial no pregunta por la religión- son los datos ofrecidos por la propia CIA en su popular Fact Book, para la que la población musulmana en el país no supera los 1,8 millones de individuos, es decir, un 0,6 por ciento del total. De hecho, de ser algo, los Estados Unidos serían un país católico (23,9 por ciento) si se desmenuzan las decenas de denominaciones inconexas de la mayoría protestante del 51,3 por ciento.
Turquía en la UE, la "señal" a los musulmanes del mundo
Por utilizar un término hispanoárabe, ¿tantas alharacas por tan poca cosa? Sólo en España, con una población total nueve veces menor que la estadounidense, viven de forma legal y censada casi 700.000 marroquíes, según datos oficiales, que estudios de ong's amplían en 200.000 a 300.000 si se atiende a los que residen 'sin papeles'. Y ello sin contar la población islámica procedente de otros países del Magreb, de Pakistán y países musulmanes de la zona, o del África negra. y eso por no comparar a los Estados Unidos con Francia o Alemania. De hecho, según se destaca ahora, los Estados Unidos se situarían en el puesto 56 en la lista de países con mayor población musulmana en su territorio.
Tras dejar Egipto, Obama insistía en la propia Francia en su labor de lobby a favor del orbe musulmán abogando una vez más por la entrada de Turquía en la Unión Europea "para enviar una señal a los musulmanes de todo el mundo de que los damos la bienvenida y de que queremos su participación en una comunidad mundial que sea pacífica, próspera y que se desarrolle en favor de todos los pueblos", como se ha reflejado con entusiasmo en los medios islámicos de todo el mundo.
"Nuestro primer presidente dhimmi"
Esta política de minusvaloración y jibarismo de la propia identidad en favor de una extrema minoría (extremista en una significativa parte) con intenciones de 'appeasement' ha desatado en Estados Unidos una oleada de reacciones, muy explícitas en sectores 'conservadores', que ya hablan en los grandes medios de "nuestro primer presidente dhimmi" o de cómo "el gran mesías musulmán ha surgido de las sombras" entre los aplausos y los vítores de la audiencia cómodamente sentada en la Universidad de Al Azhar.
