NUEVO DIGITAL Internacional - Erdogan: El nacionalismo turco ha tenido un "enfoque fascista" - Turquía comienza un periodo de autocrítica histórica en medio del temor a una Europa que refuerza las posiciones contra Ankara
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Erdogan: El nacionalismo turco ha tenido un "enfoque fascista" - Turquía comienza un periodo de autocrítica histórica en medio del temor a una Europa que refuerza las posiciones contra Ankara

Erdogan: El nacionalismo turco ha tenido un "enfoque fascista" - Turquía comienza un periodo de autocrítica histórica en medio del temor a una Europa que refuerza las posiciones contra Ankara

10.06.09 • 05:50 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

El recrudecimiento del giro a la derecha mostrado por los últimos comicios europeos está preocupando mucho en Ankara. Merkel y Sarkozy, cabezas de puente en los reparos a la integración de Turquía en la Unión Europea, han salido reforzados en medio de un deslizamiento general del continente no sólo hacia la derecha, sino hacia la 'ultraderecha', donde las posiciones antiturcas se unen con las abiertamente anti-musulmanas. Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo han coincidido con un inusitado y radical proceso de autocrítica lanzado por el propio primer ministro Erdogan contra un nacionalismo turco que llegó a calificar de "fascista".

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En Grecia no podían creerse las palabras soltadas por Erdogan sobre la represión de ciudadanos de orígenes étnicos distintos al turco. Los analistas consideran que su discurso se refería a la 'caza del griego' lanzada por la población general turca de Estambul en septiembre de 1955.

El Progromo de Estambul de 1955

En una más de las letales y destructivas oleadas de disturbios iniciadas por simples rumores, tan frecuentes en los países musulmanes o entre la población musulmana en Occidente (ND) -el último caso, en Grecia-, miles de tiendas y casas de grecoturcos fueron arrasadas en Estambul -y decenas de mujeres violadas, entre otros estragos personales- después de que se propagara la falsa noticia de que la residencia del fundador y semideificado fundador de la patria turca, Mustafá Kemal Ataturk, había sido incendiada en Tesalónica.

El episodio, conocido como el 'Progromo de Estambul' y magníficamente evocado, a través de sus recuerdos de infancia, por Orhan Pamuk en su libro de memorias 'Estambul, Ciudad y Recuerdos', es una de las páginas más negras de la historia turca, junto con algunas derivadas de la cuestión kurda o del 'genocidio armenio', esta última la píldora más difícil de digerir para una Turquía que se niega a reconocer formalmente tal masacre organizada como se la exige desde la Unión Europea. Por ello, las palabras de Erdogan el pasado sábado sonaron como la sorprendente apertura de un periodo de reflexión y autocrítica sobre el, desde muchos sectores occidentales, temible nacionalismo turco.

Nacionalismo turco: "Fascista"

"Durante años, personas de diferentes identidades étnicas han sido expulsadas de nuestro país. ¿Ganamos algo? Necesitamos reflexionar sobre ello (porque estos episodios) no fueron estudiados de una forma lógica. De hecho, todo esto fue el resultado de un enfoque fascista", dijo Erdogan ante el parlamento provincial de Duzce. De inmediato, estas palabras -sobre todo, el término 'fascista'- provocaron un enorme revuelo en la oposición -heredera directa de la Turquía de Ataturk y opuesta al islamismo democrático de Erdogan- mientras en Grecia eran recibidas como "un paso muy importante" en la cicatrización de la histórica enemistad entre las dos naciones.

Hay quien pone este inusitado ejercicio de autocrítica en el marco de la visita que el propio Erdogan tiene prevista a Atenas este mismo mes. Hay otros que lo relacionan con los planes de entregar a extranjeros para su cultivo la frontera con Siria. El proyecto, aprobado ya por el parlamento turco, establece que se otorgarán derechos de cultivo durante 44 años a empresas extranjeras en la zona a cambio de que la limpien de minas. Esta es otra de esas indigestas píldoras para el nacionalismo turco en general puesto que equivale, en su opinión, a la entrega de territorio nacional a potenciales "enemigos", dentro del paranoico enfoque xenófobo que muchos columnistas han comenzado a denunciar incluso desde el Zaman, el destacado diario turco afín al islamismo democrático del AKP en el poder.

"Demasiados tabús" en Turquía

Por supuesto, la crítica al nacionalismo turco es uno de los temas recurrentes en la élite cultural -con el propio Pamuk liderándola-, así como entre la cúpula social y económica turca, con los sectores más pro-europeos en su vanguardia. Pero, esta vez, ha sido el propio primer ministro el que ha lanzado el tema de forma oficial. Y con las palabras más duras posibles.

"Turquía ha comenzado a entrar en la autocrítica. Es bueno que el mismo primer ministro esté haciendo esto. Hemos tenido demasiados tabús: el asunto kurdo, las relaciones turco-griegas en relación a los intercambios de población, o las relaciones con los armenios. Parece que hay una necesidad de cambiar la descripción étnica del nacionalismo turco", decía la socióloga turca Nilufer Gole en el Zaman.

'Ultraderecha' en la UE: Antiturca y antiislámica

Sin embargo, todo este cuestionamiento de su pasado reciente no viene en buen momento para Turquía. No es sólo que el país continúa siendo visto como "lo otro" y "lo extraño" por parte de una Europa recelosa con el islam, sino que esa misma Europa sigue virando hacia una derecha que, en estos momentos, concentra a sus principales líderes nacionales en posiciones contrarias a la entrada de Turquía en la UE, con la Alemania de Merkel y la Francia de Sarkozy cada vez más reforzadas en las instituciones continentales.

Y ello por no hablar de la entrada de la 'ultraderecha' en el Parlamento Europeo, con el Partido para la Libertad del holandés Geert Wilders o el BNP británico encabezando no ya posiciones antiturcas, sino abiertamente anti-islámicas. "La tendencia en Europa hacia la extrema derecha es preocupante" reconocía un no menos abrumado Murat Mercen, el presidente del comité de relaciones exteriores del parlamento turco.

Tectónica turca: Autocrítica y rechazo exterior

Nadie sabe muy bien qué puede salir del choque entre el auto-cuestionamiento del propio nacionalismo lanzado desde el poder y avivado desde sectores intelectuales y sociales de vanguardia contra la potencial intensificación de un complejo de autoprotección derivado del 'no nos quieren' en Europa. En todo caso, el choque es preocupante en un país que, para unos, es un colchón contra el horror del islam del Medio Oriente y, para otros, no es más que su más decente y presentable vanguardia ante una Europa sin otra opción que la resistencia.



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