NUEVO DIGITAL Internacional - Un peritaje médico de sexo no sirvió ante el motín de los padres: La secretaria de un colegio islámico femenino en el Reino Unido, obligada a dimitir tras extenderse el rumor de que era un hombre
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Un peritaje médico de sexo no sirvió ante el motín de los padres: La secretaria de un colegio islámico femenino en el Reino Unido, obligada a dimitir tras extenderse el rumor de que era un hombre

Un peritaje médico de sexo no sirvió ante el motín de los padres: La secretaria de un colegio islámico femenino en el Reino Unido, obligada a dimitir tras extenderse el rumor de que era un hombre

15.06.09 • 05:37 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Shifa Patel, despedida: "Tengo pruebas irrefutables de que soy una mujer"

Ha ocurrido en Blackburn, una localidad donde las mezquitas ya llaman a la oración con los altavoces a todo volumen y para toda una ciudad donde algunos, como el ya ex obispo anglicano de Rochester, Michael Nazir-Ali, denunciaba la "imposición" de "zonas exclusivas" para musulmanes vetadas a no musulmanes (ND). También por entonces, el viceprimer ministro de Irak, Barham Salih, reconocía que lo que había escuchado en las mezquitas de Blackburn "no habría sido tolerado en Irak, sería ilegal" (ND). En Blackburn, como en Leicester (ND), un tercio de los colegios ya no tienen al inglés como primer idioma de enseñanza (ND). En una de estas escuelas ha sucedido un nuevo caso de letal rumor (ND) surgido y propagado entre la comunidad islámica con un desenlace entre la comedia y el drama. Esto, es, ha ocurrido una nueva historia esperpéntica.

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La escuela femenina islámica de Al-Islah no tiene incluido a ninguno de los idiomas occidentales en su programa educativo. Se enseña en urdu y en árabe. La música está prohibida -toda- porque, según la tradición islámica, es pecaminosa, haram, impura. Por supuesto, todas las mujeres del centro van cubiertas con el hiyab y con la habitual negra túnica hasta los tobillos. Alumnas, profesoras y secretarias. Una de estas últimas era Shifa Patel, de 28 años.

La caída: Foto en Facebook

Sin embargo, Shifa, al salir del colegio se 'liberaba'. De hecho disponía de su propio perfil en Facebook. Allí aparecía una foto suya totalmente descubierta, con el pelo corto, una camisa y unos pantalones. Fue su perdición. La fotografía 'extrema' comenzó a correr por correo electrónico entre sus alumnas hasta que llegó a poder de los padres. Estos, primero se escandalizaron de cómo una 'perdida' de esa calaña estaba en contacto con sus hijos, bien modosita bajo su hiyab. Pero el caso no había hecho más que comenzar.

Pronto se extendió el rumor de que Shifa, en realidad, era un hombre. De ahí el pelo corto, la camisa y los pantalones. No cabía otra explicación. En medio de un escándalo que crecía por horas, exigieron su destitución inmediata. Como la limpieza de la pecadora tardaba, los padres decidieron un día tomarse la justicia por su mano y concentrarse frente al centro. Temerosos de la marabunta, la escuela cerró sus puertas, pero los padres comenzaron a atacarlas en un intento de entrar por la fuerza.

El motín: Los padres, al asalto

Se llamó a la policía, que se encontró entre "diez y quince personas" fuera del centro en un ambiente de gran tensión. Los agentes que acudieron pertenecían al equipo especial "para minorías" de la policía, pero el asunto fue considerado interno y, según informaron, sólo intentaron "calmar la situación". Antiguos rectores del colegio decían que, sí, que Shifa era una mujer, pero que su pelo corto y su vestuario recordaban a un hombre.

Shifa contaba con el apoyo de la directora pedagógica del centro, Fatima Patel. Fatima fracasó en su intento de convencer a los padres de que, a pesar del horror de la fotografía sorprendida en Facebook, Shifa sí era una mujer y que, por tanto, la integridad moral de sus hijas no corría riesgo. Además, defendió su "incuestionable ética en el trabajo y su profesionalismo que nunca habían sido puestas en cuestión". Pero Fátima también fracasó.

Peritaje de bajos fondos

Fue entonces cuando Shifa, dispuesta a defender su puesto de trabajo y quizás algo más, se sometió a un examen médico para demostrar que, en efecto, era una mujer, confirmando sus propias sospechas. El dictamen de la doctora que la atendió fue concluyente. Sí, por lo que había visto, era una mujer. Pero eso tampoco convenció a los padres, desbocados ya al runrún de que un hombre estaba en contacto con sus hijas bajo el hiyab, probablemente afeitándose cuidadosamente cada hora para disimular la barba.

Shifa Patel no tuvo otra opción que dimitir. "Nunca perdonaré a los que me han hecho esto y han extendido estas mentiras. Tengo pruebas médicas irrefutables de que soy una mujer. Las personas que me han hecho esto me han causado mucho dolor", decía Shifa. Fatima también dimitió en solidaridad con Shifa. "Llevará mucho tiempo antes de que Shifa recupere su confianza", declaró.

En efecto, se presenta un duro camino para Shifa. No es fácil volver a estar una misma segura de que es mujer cuando toda una comunidad islámica ha decidido que no lo eres.



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