Belfast, Irlanda del Norte: Un centenar de gitanos rumanos, aislados en un lugar secreto tras varios ataques "racistas" contra sus viviendas
XDe Gordon Brown para abajo, las condenas son unánimes por los repetidos ataques “racistas” contra un centenar de “rumanos” residentes en Belfast, por cierto, al menos algunos de ellos prefiriendo comunicarse con los periodistas en un “pobre español” antes que en inglés, lo que indica dónde estuvo alguna de sus estaciones anteriores. Amnistía Internacional no ha tardado en condenar las agresiones contra las casas -que no han causado heridos- dentro de la “masiva discriminación de los gitanos en toda Europa”. Una oleada de fotografías de lastimosas caras de niños ilustran casi sin excepción las noticias sobre el tema, con las niñas pequeñas liderando las imágenes en un nuevo uso del más devastador y conmovedor icono de llamada a la compasión -y a la culpabilización- en Occidente. El último ataque -la rotura de una ventana en una casa vacía- se producía ayer mismo y llevaba a que el más de centenar de acogidos en una iglesia fueran evacuados en autobuses hacia un “lugar secreto” con el fin de garantizar una seguridad que, al parecer, se considera en riesgo extremo a pesar de la vigilancia policial en torno a ellos.
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Las agrias acusaciones contra la policía por no haber sido capaz de proteger a los atacados ha llevado a conocidas personalidades televisivas locales a implacables denuncias públicas sobre la eficacia de las fuerzas de seguridad, que la propia policia, acosada, considera como adecuada. Una “masiva investigación” ha sido lanzada con el fin de identificar y detener a los pocos individuos que han llevado a cabo los ataques. Mientras las viviendas de los rumanos están no menos masivamente protegidas ahora, sólo buceando en los foros de Internet se pueden encontrar las versiones de ciudadanos de Belfast que se preguntan dónde estaban todos esos policías y esas autoridades en plena caza de la “intolerancia” cuando se producían los constantes robos, agresiones y graves problemas de convivencia achacados a los gitanos ahora en cuestión.
Evacuación de genocidio por una ventana rota
La espectacular e inquietante evacuación hacia un “lugar secreto” se producía después de que ayer mismo alguien simplemente rompiera el cristal de una ventana en una de las casas -vacías- de los gitanos, ya entonces acogidos en una iglesia local. Sin embargo, nadie en los ‘medios de comunicación’ parece preocuparse -o atreverse a preocupar y escribir sobre ello- de las brutales tensiones entre comunidades en un Reino Unido donde ciudades como Londres ya ven cómo una cuarta parte de sus habitantes son extranjeros y donde, según las encuestas, una gran mayoría de británicos consideran que les han “robado” su país.
La presencia gitana de siglos en el Reino Unido se ha visto incrementada en los últimos años por la masiva afluencia de comunidades inmigrantes de esa etnia procedentes del Este de Europa, especialmente de Rumanía, hasta el punto de que, como sucede en España, “rumano” y “gitano inmigrante” se han convertido en sinónimos por la vía del hecho consumado. Y la vía del hecho consumado es una corrección política que asfixia como “racista” cualquier intento de delimitar el problema para, al menos, describirlo. Cuanto más ‘progresistas’, más les ha costado pronunciar a los medios de comunicación una pequeña palabra que añade un gigantesco matiz a lo que está sucediendo en Belfast. Y la palabra es “Roma”, la expresión más común para “gitanos” en inglés por delante de “gypsies”.
La palabra maldita, el maldito matiz
A la hora del cierre de esta información, ni una sola vez se ha pronunciado la palabra “gitanos” en las informaciones de la BBC sobre el tema. El cerrojazo al término maldito y, al parecer, impronunciable, comenzaba a ser denunciado por columnistas que clamaban contra “lo que la BBC no quiere que usted sepa sobre los ‘rumanos’ de Belfast”. Las comillas sobre la palabra ‘rumanos’ denotaban cómo se oculta el “hecho clave” de que son, en realidad, gitanos los protagonistas pasivos de una tensión en la que sólo los comentarios de los lectores revelan cómo anteriormente fueron ‘activos’ en el desencadenamiento de la crisis.
Según algún comentarista aislado, es este tipo de “orwelliana versión de la realidad” lo que lleva a la “desesperación y a la frustración” a un electorado que, cada vez más, se abandona a posiciones de “extrema derecha”. En otras palabras, la denominada "cultura del resentimiento" de los británicos (ND) contra una inmigración que, no sólo se lleva el dinero público en medio de denuncias de los sindicatos policiales sobre la prevalencia de los 'derechos' de la delincuencia nacida en su seno frente a las víctimas (ND), sino que según las encuestas, ha convertido a su país en "menos habitable" que hace veinte años (ND).
Si eres unionista, eres un criminal racista
La expresión “ataques racistas” contra “rumanos” domina de forma abrumadora unas informaciones que no explican cómo puede ser racista un ataque de blancos sobre blancos, como son la inmensa mayoría de los rumanos. Al menos, cuando se utiliza la misma expresión de “racista” contra “musulmanes” alguien -como hizo a este periodista el muy blanco portavoz de una organización de conversos musulmanes españoles- puede argüir que las Naciones Unidas consideraron en la Conferencia de Durban -ratificada hace unas pocas semanas (ND)- precisamente como “racistas” cualquier ataque -incluso crítica- contra la supuesta ‘raza’ de los musulmanes, independientemente de su color de piel u origen étnico o nacional. En este contexto, los “rumanos” eran en realidad “gitanos rumanos” por mucho que los medios, con la BBC a la cabeza, “hayan elegido tratar a su audiencia como a niños en los que, simplemente, no se puede confiar para contarles la verdad para que no extraigan conclusiones ‘equivocadas’”.
Sin embargo, nada hay de equívoco en las feroces acusaciones contra los supuestos autores de los ataques. A pesar de que ninguna investigación se ha concluido ni ninguna acusación se ha formulado hasta el momento, los agresores son “matones” y “extremistas” pertenecientes al ámbito “unionista”. La condena generalizada contra los “unionistas” -de cuyas filas, en efecto, han podido salir los cuatro o cinco individuos que, según los testigos, han realizado los ataques- ha llevado a que fueran rechazados por la policía los líderes unionistas que se presentaran a las puertas del centro de acogida -una iglesia "demasiado feliz de poderlos ayudar"- de los gitanos con el fin de colaborar en su cuidado y condenar con su acción humanitaria los ataques que potencialmente hayan podido cometer algunos individuos aislados de entre sus correligionarios.
España: Expulsiones de gitanos... por otros gitanos
En España, donde las históricas tensiones con los gitanos ‘autóctonos’ se han visto incrementadas con la extremadamente difícil convivencia con los miles de gitanos del Este arribados en los últimos años, se producía esta misma semana un hecho notablemente más violento que el registrado en Belfast y en otros muchos lugares de Europa. Una comisión de “mediadores” se presentaba ante un campamento de gitanos huidos de sus casas en Sevilla para comunicarles que “no podían volver” a sus residencias habituales. La razón para una orden tan tajante, propia de ‘limpieza étnica’ en otras circunstancias, se basa en que las comunidades que quedaron en aquel lugar no los quieren allí y habrá “problemas” si regresan puesto que los consideran responsables de un asesinato.
Ni una sola vez nadie ha pronunciado esta vez la palabra “racismo”. Claro que, tanto los que se quedaron, como los que huyeron, como los propios “mediadores” son gitanos. Y, en efecto, el racismo no se produce entre personas de la misma etnia o raza. Salvo que unos sean musulmanes y otros no, según las Naciones Unidas.
