Crisis en Belfast: Autoridades y periodistas se lanzan a una oleada de acusaciones de "racismo" y "adicción al odio" contra Irlanda del Norte mientras comienzan a admitir el clima de delincuencia llevado por los gitanos rumanos
X- NUEVO DIGITAL (19/06/09) - Belfast, Irlanda del Norte: Un centenar de gitanos rumanos, aislados en un lugar secreto tras varios ataques "racistas" contra sus viviendas
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - UNA ENORME INDUSTRIA DE LA DELINCUENCIA Y LA MENDICIDAD ORGANIZADAS A GRAN ESCALA, SEGÚN LA POLICÍA BRITÁNICA: LA CRISIS DE LOS GITANOS BALCÁNICOS SE EXTIENDE POR EUROPA
El sábado pasado se registró una manifestación “antirracista” en Belfast en condena por los “ataques” contra la población gitana rumana de la ciudad. La BBC señaló que al acto asistió “a crowd” de “about 200 people”, incluyendo una nutrida presencia -dadas las circunstancias numéricas- de “Skin Heads Against Racial Prejudice”, entrevistados por otros ‘medios de comunicación’ con respeto y autoridad de venerables maestros espirituales. El área metropolitana de Belfast tiene una población que hace varios años se situaba en los 800.000 habitantes, cantidad que hoy se habrá superado con amplitud dada la masiva y constante afluencia de inmigrantes, algunos de ellos, como los gitanos rumanos, responsables de graves problemas de convivencia que esos mismos ‘medios de información y la propia policía han comenzado a responsabilizar de una tensa situación que se agrava por días.
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Los “ataques racistas” consistieron en la rotura de varios cristales de ventanas en casas habitadas por unos “rumanos” que medios como la BBC, más de una semana después de los acontecimientos, aún se niegan a identificar como “gitanos”. No se produjeron heridos -algunas de las residencias estaban vacías-, pero de inmediato las autoridades, alentadas por periódicos y televisiones, desencadenaron una operación de rescate de los gitanos a gran escala, incluyendo su albergue en “un lugar secreto y seguro” que hacía temer la convocatoria de la aviación de la OTAN para bombardear los barrios obreros de Belfast donde se habían producido “los acontecimientos”, en operación ‘a la serbia’ de represión de limpiezas étnicas. Dos chicos adolescentes de 15 y 16 años han sido detenidos en relación con los hechos y hoy lunes serán puestos a disposición de los tribunales.
Periodista de la BBC: "Los norirlandeses sólo tienen identidad si odian"
Antes de las detenciones, los grupos unionistas fueron de inmediato acusados de haber orquestado y perpetrado la 'operación de acoso' aunque, tras días de feroces acusaciones, también la BBC se veía obligada al final a reconocer cómo “la policía no cree que grupos paramilitares hayan estado relacionados con la organización de los ataques”. Como suele ser habitual, ‘relevantes’ personalidades del espectáculo, la cultura y los propios medios de comunicación se revolvían contra los “intolerantes” y “racistas”, y acusaban nada menos que a toda la sociedad de Irlanda del Norte de ser “adicta al odio”, como declaraba la presentadora de televisión Esther Rantzen, referencia histórica precisamente de la BBC. Lejos del “fulgor de esperanza” que Irlanda del Norte había dado al mundo, Rantzen condenaba la “repentina erupción del nuevo racismo en esta sociedad”. “Es como si les diera (a los norirlandeses) un sentimiento de identidad porque sólo saben quiénes son si saben a quiénes odian”, añadía la periodista.
Diarios ‘progresistas’ de referencia como el Guardian comenzaban a incluir testimonios de residentes de Belfast describiendo la constante presión de delincuencia y mendicidad achacada a unos rumanos y, de paso, no tenía más remedio que confirmar cómo también la policía confirmaba los relatos de unos ciudadanos “hartos y cansados de los gitanos”. “No puedes entrar en un banco o en una tienda en esta calle sin que una rumana te restriegue en la nariz una copia del Big Issue (precedente de la española La Farola) o te pida dinero. No me importan los polacos o los eslovacos que vienen aquí. Trabajan duro, más duro que gente nacida aquí, pero todo lo que ves de estos rumanos es pedir y deambular. Todos estaríamos mejor -ellos y nosotros- si regresaran a Rumanía o a cualquier otro país de Europa”, decía un ciudadano en un Guardian, un medio que, en violenta esquizofrenia informativa, acusaba a la vez a “microgrupos nazis” de “explotar el recrudecimiento de la violencia racista”, por mucho que esos supuestos “microgrupos nazis” y “fascistas” no dicen nada distinto a lo recogido por el propio diario en las calles. La explotación de los niños para la mendicidad y el robo era confirmada por la misma policía que, también a la vez, organizaba una masiva operación de ocultamiento, albergue y protección del centenar de rumanos “amenazados” por la “violencia racista”.
Perseguir a los "criminales racistas"; proteger a los "traficantes de personas"
Desde el “acoso en grupo a ancianas” al “robo al descuido en los cajeros de los bancos” o la utilización de “cuchillas para cortar las correas de los bolsos y desaparecer con el botín antes de que nadie se dé cuenta”, más la “prostitución” y el “tráfico de personas” (notablemente niños para la mendicidad, denunciado una y otra vez por las policías europeas (ND)), todos esos delitos son conocidos y admitidos una vez más por unas autoridades y ‘celebrities’ que, sin embargo, se han embarcado en una oleada de acusaciones y condenas de los barrios obreros donde ha sucedido la ‘limpieza étnica’, pero donde la limpieza más palpable es la que realizan los “atacados” de las cuerdas de ropa ajenas en cuanto ven una prenda colgada de su gusto, según comienza a aparecer en los ‘medios de información’ tras días de acusaciones como si hubieran llegado a estos ‘descubrimientos’ tras años de profundo y profesional actividad en el filo más excelso del reportaje de investigación.
Sin embargo basta con leer el pequeño reducto de los -muy filtrados- mensajes de los lectores para constatar cómo crece y crece la "cultura del resentimiento" (ND) de unos ciudadanos que no sólo soportan delincuencia étnica y acusaciones racistas por igual sino que, además, ven cómo el ayuntamiento les ofrece “casas y dinero” -“incluso a sus familias en Rumanía”- con prioridad sobre los británicos nativos de forma que “nos hemos convertido en ciudadanos de segunda clase en nuestro propio país”, como aseguraba un lector. Por el contrario, la ‘periodista’ Esther Rantzer, con un cúmulo de honores y premios difícil de resumir, se preguntaba “por qué convertir en violencia” en Irlanda del Norte todo el “montón de prejuicios raciales del resto del Reino Unido”. El propio primer ministro Gordon Brown afirmaba en el Parlamento su deseo de que “las autoridades sean capaces de adoptar las acciones que sean necesarias” para combatir el “racismo” mientras Martin McGuinness, (vice)primer ministro norirlandés -y confeso ex líder del IRA-, escalaba el lenguaje contra sus conciudadanos al calificar a los “atacantes” de “criminales racistas” que “deben ser arrestados y aislados por la comunidad”.
