El Vaticano se lanza a la propaganda contra los "prejuicios" sobre el islam - Cardenal Touran, responsable del 'diálogo interreligioso': "¿Deberíamos temer al islam? No, ciertamente no".
X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: SANTA ALIANZA CONTRA UN CONTINENTE INFIEL Y LAICO: LA IGLESIA CATÓLICA, EMBAJADORA DEL ISLAM EN EUROPA
Durante los últimos meses, cada vez son más las voces que ya desde grandes medios de referencia internacional -y no sólo desde otros más modestos como ha hecho este NUEVO DIGITAL desde casi el inicio del papado de Benedicto XVI- se apuntan a la constatación del también cada vez más estrecho abrazo del Vaticano con el islam, materializado, a falta de representación centralizada musulmana, en una serie de extremadamente inquietantes interlocutores procedentes de algunos de los más brutales regímenes del mundo. Brutales con los propios cristianos, sin ir más lejos. “La nueva coalición musulmana-católica”, titulaba hace unos días su columna el comentarista que sigue la actualidad de esta última confesión en el Washington Post. Sin embargo, esta vez el Vaticano ha emprendido un decidido y abierto esfuerzo propogandístico del islam condenando los "prejuicios" contra él en Occidente.
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El enemigo no es el islam. El enemigo es el laicismo. De hecho, el islam es un poderoso -y ‘contundente’- aliado contra el laicismo, el auténtico ‘Gran Satán’ de Occidente y, muy especialmente, de Europa (ND). Esta es la estrategia cada vez más definida por el papado de Benedicto XVI, del que algunos -y no sólo católicos- esperaron que se enfrentara a la intolerancia y al supremacismo del islam con la misma firmeza con que su predecesor Juan Pablo II retó al comunismo. Sin embargo, el problema actual es la “sordera” de las “sociedades seculares” hacia Dios. Eso es lo que acaba de decir el cardenal francés Jean-Louis Touran, el hombre del Vaticano que lleva la relación con el islam desde su puesto de presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso y también el hombre que afirmó cómo la Santa Sede no iba a considerar una condición previa la libertad -ni la vida- de los cristianos en los países musulmanes para llevar a cabo tal 'diálogo interreligioso' (ND).
Vaticano: Occidente, lleno de "prejuicios" basados en la "ignorancia" sobre el islam
Desde que se produjo la cumbre musulmana-católica en Roma -en la que los representantes musulmanes dejaron bien claro en su intervención final que no iban a “tolerar” el “proselitismo” cristiano “en medio de nosotros” mientras exigían “respeto” hacia los musulmanes que residen en Occidente y plena libertad de apertura de mezquitas (ND)-, los contactos bilaterales han continuado en varios frentes, incluso en el ámbito político. Este mismo mes, el ministro saudí de Asuntos Exteriores visitaba el Vaticano para realizar un seguimiento de la otra cumbre interreligiosa, la de Madrid el año pasado, asumiendo una vez más un cargo político la representación religiosa del país en la teocracia de Riad. Sin embargo, ni una sola palabra concreta pronunció el príncipe Saud Al Faisal en torno a que en algún momento previsible se permita la construcción de una sola iglesia cristiana en Arabia Saudí para los dos millones de cristianos que allí residen en calidad de súbditos de segunda clase, a pesar de que Roma negocia desde hace meses tal posibilidad.
En paralelo, el mismo cardenal Touran que se reunía en Roma con el príncipe creyente, condenaba de forma tajante el “miedo” que provoca el islam en “la gente”. “El islam asusta a la gente. Es un hecho. Para muchas personas, el islam se reduce al fanatismo, la guerra santa, el terrorismo, la poligamia y el proselitismo, todos ellos prejuicios que circulan en el mundo occidental”, afirmaba Touran en abierta sintonía con el mantra de ‘lavado de imagen’ oficial en el orbe islámico y a sus aliados de la izquierda -y la derecha- en el propio Occidente. “¿Deberíamos temer al islam? No, ciertamente no”, concluía el cardenal tras condenar unos “prejuicios basados principalmente en la ignorancia”.
Las "calles del islam", según Touran: Una infiel caída en la calle ni se toca
Mientras el presidente francés, Nicolas Sarkozy, es atacado como ‘liberticida’ y ‘racista’ por su intento de desterrar de las calles francesas la siniestra figura de las mujeres con burka, niqabs y similares atuendos islámicos, en Estados Unidos los jueces impiden a los grupos cristianos que participen con sus libros en un “festival árabe” en Michigan sólo reservado a organizaciones islámicas, y los anglicanos de Inglaterra se muestran abiertamente alarmados ante la tendencia de la BBC de describir a los cristianos en “freak shows”, tendencia agudizada, según sus denuncias, desde que un musulmán fue nombrado máximo responsable de los programas religiosos de la cadena (ND). Don Maclean, un locutor de radio muy conocido en el Reino Unido, decía en este sentido: “No ves ningún programa sobre el anglicanismo que no hable sobre los clérigos homosexuales ni ves un programa sobre el catolicismo romano que no hable sobre pedófilos. Siempre cogen cualquier ángulo negativo. Pero eso no lo hacen cuando hacen programas sobre el islam. Les entusiasma el islam y les entusiasma hacer programas que ataquen al cristianismo”.
Si para Touran no es un problema inmediato la libertad de los cristianos en tierras musulmanas -entre otras, la libertad de vivir-, mucho menos lo es el acoso que las élites políticas y periodísticas han emprendido contra el cristianismo en Occidente. De hecho, Touran, en sus recientes declaraciones, se lanzaba también a una cerrada defensa de las “elites islámicas” mientras lamentaba, con un estremecedor testimonio, la realidad de las calles. Una semana antes de la visita de Benedicto XVI a Tierra Santa, una mujer cristiana se cayó en una calle de Amán y pidió ayuda a quienes pasaban para levantarse. Dos musulmanas se alejaron de la escena afirmando que no podían ayudar a una infiel. “No creo que esa sea la reacción de un buen musulmán. Pero esta es la realidad de las calles. Por un lado tenemos a las élites; por el otro, a las masas”, resumía Touran después de condenar las “ideas preconcebidas” de los occidentales sobre los musulmanes, los grandes aliados contra la “sordera” hacia Dios de los laicos occidentales, el gran enemigo a batir sean cuales sean las consecuencias finales.
