Londres amenaza con el inicio de acciones legales contra el BNP por prohibir el acceso de afiliados y trabajadores que no sean "caucásicos autóctonos" o "grupos étnicos procedentes de esa raza"
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Desde las últimas elecciones al Parlamento Europeo en las que el British National Party (BNP) consiguió sus dos primeros escaños en la cámara -apoyados principalmente por el voto obrero de los británicos ‘nativos’ blancos-, el acoso del ‘establishment’ político y ‘activista’ en general contra la formación de “extrema derecha” no ha dejado de recrudecerse. De “intimidación pura y dura” calificaba el BNP el proyecto de las autoridades de educación de “prohibir” a cualquier docente del país la pertenencia a este partido. Ahora es la denominada Comisión para la Igualdad y los Derechos Humanos (EHRC por sus siglas en inglés) la que ha advertido formalmente del inicio de acciones legales contra un BNP que, según recuerda aquélla -entidad dedicada a “crear un Reino Unido más justo y una sociedad sin prejuicios para incrementar la conciencia sobre tus derechos”-, se “define de forma estricta” como una formación a la que sólo pueden acceder como afiliados o como trabajadores “caucásicos autóctonos” y “grupos étnicos procedentes de esa raza”. Una multitud de organizaciones ‘étnicas’ -por cierto, con políticas de pertenencia estrictamente reservadas a sus respectivas etnias y religiones- han apoyado la decisión de Londres contra el “racismo” del BNP.
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Hace unos días, el líder del BNP y recién elegido parlamentario europeo -uno de los dos de esta formación que se sentarán en la cámara- provocaba la “cólera” de los “activistas antirracistas” al declarar en Gales: “No existe el ‘galés negro’. No existe tal cosa. Puede haber un británico negro, pero no puede haber un galés negro. Lo galés define a quien vive en Gales desde el fin de la última Edad del Hielo”. Estas declaraciones coincidían con la petición formal de la EHRC para que el partido remitiera un pliego de descargo sobre su política “del tipo ‘apartheid’” en la admisión de militantes y trabajadores, en palabras del responsable del 'regulador' de los derechos humanos. El BNP deberá admitir a empleados procedentes de las "minorías étnicas" -negros y "asiáticos" (eufemismo británico por 'pakistaníes' y tipos étnicos y religiosos en su entorno- si no quiere terminar en los tribunales, según Trevor Phillips, máximo responsable del EHRC (Trevor Phillips, en ND).
"Los ingleses, ciudadanos de segunda en su propio país"
La advertencia formal de la Comisión para la Igualdad era recibida con escepticismo por Griffin. En su opinión, el BNP no está sometido a la regulación de la Race Relations Act. Pero, además, el parlamentario europeo añadía que, si alguna etnia necesitaba protección era la de "los ingleses en su propio país, que ahora son ciudadanos de segunda clase", por lo que rechazaba que su partido discriminara "en función del color". Nuevamente eran los foros los que, a pesar de los férreos filtros impuestos por los editores, dejaban traslucir la sorpresa de los lectores por la persecución contra el "racista" BNP y no contra organizaciones como la "Sociedad de Abogados Negros" que "orgullosamente alienta la creación de la 'Asociación de Fiscales Negros', de la 'Asociación de Estudiantes Negros de Derecho' y de la guía de 'Abogados Negros'" y que está liderando, entre otras organizaciones similares, la acción contra la formación de Griffin.
Sin embargo, el BNP también tiraba de archivo para recordar cómo el propio Trevor Phillips (ND), presidente de la CEHR, pedía hace un par de años la apertura de tiendas reservadas exclusivamente para empleados "asiáticos" y enfocadas a "minorías étnicas", por no hablar de la constante afluencia de fondos públicos británicos hacia Zimbabwe, un país con un presidente abiertamente racista, esta vez contra los "blancos" (ND).
"Sesenta millones de libras para el racista Mugabe"
El BNP protestaba por los 60 millones de libras que el Reino Unido está fundiendo en el caos económico absoluto de Robert Mugabe (ND) en un momento en el que Londres contabiliza ya 2,27 millones de parados. El partido de Griffin recordaba las declaraciones del presidente de Zimbabwe en 2000 a la CNN en las que propugnaba cómo "nuestro partido debe continuar golpeando con miedo el corazón del blanco, nuestro auténtico enemigo" y que concluían con un contundente "El blanco no es indígena de África. África es para los africanos. Zimbabwe es para los zimbabwenses". Estas afirmaciones eran reafirmadas cuando, esta vez hablando para la BBC, calificaba a los ciudadanos de Zimbabwe descendientes de británicos como "estos sinvergüenzas que hemos heredado como parte de nuestra población".
