NUEVO DIGITAL Internacional - Jermaine Jackson, en rueda de prensa: "Qué Alá esté contigo": Michael Jackson, convertido en icono internacional de musulmanes por su nunca confirmada conversión al islam
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Jermaine Jackson, en rueda de prensa: "Qué Alá esté contigo": Michael Jackson, convertido en icono internacional de musulmanes por su nunca confirmada conversión al islam

Jermaine Jackson, en rueda de prensa: "Qué Alá esté contigo": Michael Jackson, convertido en icono internacional de musulmanes por su nunca confirmada conversión al islam

29.06.09 • 05:33 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Fueron nada más que rumores. Sobre una foto del artista cubierto de negro hasta las cejas con atuendo musulmán de mujer que sólo puede ver su marido, se dijo el año pasado que Michael Jackson se había convertido al islam. Y que había abandonado su nombre de infiel Testigo de Jehová por el de Mikaeel, este sí, bien visto por los árabes deseos de Alá. Lejos de considerarlas como nuevas excentricidades del viejo niño sin centro, la propaganda de sitios musulmanes de todo el mundo se lanzó a la reivindicación islámica de Michael Jackson cuando ninguna confirmación -ni tan siquiera, ningún indicio- llevaban por el camino del Corán a quien sólo había transitado en su vida un camino de baldosas amarillas. Ahora, con su muerte, se ha desatado una campaña de apropiación de su figura, la del supuesto converso en la sombra. Nadie podía hacer prever que un maldito fuera de control terminara siendo alabado por imanes y creyentes. Pero así ha sido, por encima de las descarnadas contradicciones que el movimiento envolvente provoca en el árido y estéril orientalismo árabe frente a un friki occidental, negro renegado, con charreteras de caudillo caníbal subsahariano y una mano como avanzadilla de la entrepierna. La siguiente es la historia de cómo Michael Jackson se está intentando (re)convertir en Mikaeel Jackson, el hombre-niño que pudo encontrar en el último instante la paz en el islam.

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Grandes portales islámicos han acogido la muerte del cantante como el fallecimiento de unos los suyos, con especiales informativos de portada y la apertura de libros de condolencias. Sin embargo, nada, más allá de las manipuladas insinuaciones en la rueda de prensa de su hermano Jermaine -este sí, converso-, hacía sospechar del 'reencuentro' con el islam de un Michael Jackson que iba a iniciar su nueva gira mundial bajo su nombre de infiel y, como en los viejos tiempos, paseando por la luna con su mítica zurda tirando de entrepierna. Y, por supuesto, ningún punto de contacto entre los caballitos de feria y la 'disneylandia' privada del bueno y desvalido de Michael con el celo justiciero de Yusuf Islam, el cantante anteriormente conocido como Cat Stevens, y sus renegadas lamentaciones de que no hubiera podido ser él mismo quien entregara a Jomeini en su momento la cabeza de Salman Rushdie.

Jermaine Jackson: "Que Alá esté contigo, Michael"

Cuando Yusuf Islam presenta un disco se recorta su larga y lacia barba islámica hasta reconvertirla en un adorno digerible por los infieles que le deben llenar su cuenta corriente a base de millones en derechos por sus canciones (ND). Ahora, el hombre que soñaba por las noches con cortar él mismo la cabeza a un escritor le dedica a Michael Jackson en su sitio web una ñoñería de recuerdo sobre avalanchas de mensajes de musulmanes que le reclaman como 'suyo'. Pero las imágenes de Michael Jackson en sus últimas horas durante los ensayos para su gira de resurrección hacían prever que volvería a las andadas, sin las melifluas proclamas de lavados de imagen del cantante anteriormente conocido como Cat Stevens, y con su cara y cuerpo reconvertidos en lo que siempre soñó con ser, el personaje hecho a sí mismo a base de bisturí, al final, el único hombre nacido de mujer al que la historia perdonará unos calcetines blancos bajo unos zapatos negros.

Son precisamente conversos quienes con mayor fruición se abandonan al habitual mantra de las recriminaciones por no haber sabido crecer como nació y por no haberse sentido conforme con la identidad con la que llegó al mundo. La esquizofrenia llega a la declaración de un imán -converso, según su propia confesión- que dice haber abandonado no sólo a Michael Jackson, sino también al jazz y al soul, por las "encantadoras melodías del Corán", lamentando que hubiera pasado años escuchando música dado que nadie le advirtió, tras su conversión, de que "la música era haram (prohibida)". "Ojalá haya encontrado la paz en el islam", afirma el converso poniéndose del lado de Jermaine Jackson y su oportunista "Que Alá esté contigo Michael, siempre" en rueda de prensa y con Michael de cuerpo presente.

Beatos contra el negro renegado

Sin embargo, nada encaja con un Michael Jackson musulmán ni tan siquiera en la sombra. No se le ha enterrado con la celeridad que el islam exige. Por no hablar de las dos autopsias practicadas sobre su cuerpo. No se sabe nada de las rituales oraciones islámicas en su funeral. Por no hablar de los sentimientos de culpabilidad y los "contradictorios sentimientos" que ahora sufren unos jóvenes musulmanes "que crecieron con su música, prohibida como es en sí misma" y que ahora rebuscan con urgencia mensajes 'halal' en sus canciones entre los rencores de los foros musulmanes -y de consortes articulistas españolas progres obsesionadas con encerrarle en una asfixiante negritud militante de la que él siempre renegó- que, con poca compasión, le recriminan su voluntad de cambiar "desde un hermoso niño negro y un joven negro, a un maduro friki blanqueado".

Ahora ya ha comenzado el festival de las 'revelaciones' de quienes compartieron con él la intimidad de su propia casa. La mujer que cuidó de los hijos del artista asegura que Michael cayó bajo la cada vez más asfixiante influencia de La Nación del Islam, descrita por el Times de Londres muy pudorosamente como "una secta extremista" a pesar del comportamiento abiertamente mafioso alrededor del artista que su propia información desvela.

Michael y la mafia racista de La Nación del Islam

Lejos de la furiosa saña adjetivadora con que la prensa se abandona respecto a los partidos democráticos de "extrema derecha", en este caso el amable Times también olvida todos los mensajes supremacistas islámicos y antisemitas de una organización abiertamente racista, organización con la que conversos españoles tampoco dudaron en cerrar 'alianzas' mientras se fotografiaban, con una sonrisa de oreja a oreja, junto al 'Hitler negro' (ND) durante el anuncio de hasta hoy ignotos "proyectos religiosos, sociales y culturales", sin duda entonces muy lejos del maldito negro-renegado que quiso ser blanco y niño, hoy, sin embargo, casi reivindicado como un modelo a seguir si realmente fue un musulmán siquiera de última hora, uno de los suyos, otro más entre los únicos ciertos.



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