'Conversaciones bilaterales' entre estadounidenses blancos y negros: La 'Cumbre de la Cerveza' en la Casa Blanca, precedida por una recrudecida ofensiva de la policía contra el victimismo manipulador del profesor negro 'ultrajado'
X- WCVBtv (BOSTON, MASSACHUSETTS) vía YOUTUBE: 911 "Gates' Call To Cambridge Police
- WCVBtv (BOSTON, MASSACHUSETTS) vía YOUTUBE: Cambridge Police Radio Calls In Gates Case
- NUEVO DIGITAL (27/07/09) - Histórica 'envainada' de Obama: El presidente negro de los Estados Unidos pide disculpas a un policía blanco al que había condenado como 'racista' simplemente por el color de la piel de los implicados en un altercado
- NUEVO DIGITAL (20/07/09): "¡No hay excusas! ¡No hay excusas! ¡El futuro está en vuestras manos!": Obama fustiga el victimismo negro en un virulento discurso contra el destino de "los jóvenes en las esquinas"
- NUEVO DIGITAL (21/11/09): Desconcierto en los Estados Unidos de la transición: Los primeros días de Obama disparan las tensiones raciales, las desconfianzas de grupos que le apoyaron y hasta un alucinado milenarismo cristiano blanco
¿China? ¿A quién le importa China? Obama pide colaboración a Pekín frente a Irán y Corea del Norte y sugiere a las hieráticas autoridades chinas un pacto para limitar el despliegue nuclear internacional. Y, mientras, con la otra mano, pone sobre la mesa 4.350 millones de dólares en fondos federales para intentar que el sistema público educativo pueda resistir el embate competitivo de los colegios indios y chinos. Pero, ¿qué es todo esto frente al virulento rifirrafe de unos blancos y unos negros que se la tienen mutuamente jurada? ¿A quién le importa el futuro a largo plazo frente a un largo pasado de agravios respectivos entre razas? Esta vez, victimismos negros y rencores blancos se han unido en la 'tormenta perfecta' de razas. Y nadie parece dispuesto a soltar la presa. Y la presa disputada es Obama.
Seguimiento:
Podía haber quedado en un choque de testosteronas subidas. Pero uno de los contendientes en el altercado de Cambridge (ND) era un policía blanco y el otro era un negro. Y no un delincuente de poca -o mucha- monta, sino un -hasta ahora- respetable profesor de Harvard. Además, de Estudios Afroamericanos. Pero tras el caos de acusaciones y nuevos agravios organizado por los 'activistas' negros en torno a un "nuevo caso" de discriminación racial, y, por tanto, racista, los papeles se tornaron de forma abrupta. Con pancartas frente a la casa del profesor llamándole "racista" precisamente por haber jugado "la carta de la raza" (vídeo), esta vez, la policía se enfrentó además al propio presidente y, al final del embate, el brutal, "estúpido" y racista policía blanco del principio era "una buena persona" al que invitar a "una cerveza" en la propia Casa Blanca.
¿Negro? Nadie dijo negro
¿Y el respetable profesor negro? Todo el montaje de la crisis se basó en que la policía fue -'como siempre'- demasiado diligente a la hora de acudir a acosar a un negro que sólo intentaba entrar en su casa. Sin embargo, los agentes de la pequeña localidad de Massachusetts ni tan siquiera soltaron la presa después de el propio Obama se envainara su temprana acusación de "estupidez" contra los policías que actuaron en la detención de Gates, entre los que se encontraban. Es más, siguieron apretando el nudo sobre la visceral reacción 'negra' del presidente post-racial.
De nuevo frente a muchas más cámaras de televisión de las que concentra la reunión bilateral chino-estadounidense en Washington, los rebeldes policías repartieron esta vez cd's a mansalva con las grabaciones íntegras de aquel día, tanto de la llamada de la ciudadana que denunció los extraños movimientos de dos tipos frente a una casa pareciendo intentar forzar la puerta, como entre los coches patrulla y su central.
Y la conclusión expuesta a los periodistas por los crecidos agentes fue brutal: "En ningún momento se utilizó la palabra 'negro'. Punto", decía el abogado de la ciudadana que llamó, puesta en la picota como desencadenante de la actuación policial 'racista'. Por tanto, ni la central ni las patrullas sabían que iban a identificar a dos negros, el profesor Gates y su chófer que forcejeaban con la cerradura de la casa del primero tras haber olvidado las llaves.
De mártir del racismo a montajista racista
Sí sabían que parecía que llevaban, según la descripción de la testigo, maletas o maletines, algo realmente extraño para un par de ladrones, negros o no. Después llegó el 'ofendido' comportamiento de Gates, las habituales acusaciones hacia los policías y el consiguiente arresto del vociferante profesor que enseñaba las esposas a los vecinos como un nuevo mártir de la racista opresión de los blancos hacia los negros. Por cierto, delante de un policía negro, según la fotografía sacada por uno de los vecinos como documento histórico del 'ultraje'. Una lección práctica de toda la teoría y toda la historia que había venido sembrando en Harvard.
La más amable interpretación exculpatoria para el ya convertido en profesor montajista que quiso protagonizar una de sus lecciones sobre los 'afroamericanos' es la de que la testosterona corrió en abundancia aquella noche, la misma noche en que Obama exigía a los negros de Estados Unidos que terminaran con el victimismo autoexculpatorio (ND). El 'show' montando por Gates fue respondido con la calificación policial de "escándalo público", calificación cuestionable también para los blancos y no sólo para los negros, y también para los fontaneros y no sólo para las profesores, aunque ni blancos ni fontaneros terminan con las denuncia retirada en horas como sucedió ante el escándalo montado por el nuevo mártir del 'racismo'.
Del incidente salió un herido: Obama. Hasta su prensa más incondicional le recrimina cómo se pudo meter en semejante lío tomando partido y calificando de "estúpida" a una de las partes -la habitual- para terminar admitiendo que el único estúpido había sido él mismo porque fue "estúpido utilizar la palabra estúpido", según él mismo reconoció apesadumbrado frente a su atril presidencial.
Ese bocazas llamado Obama
No fue un calentón del presidente. "Obama dijo lo que quería decir (y) la cuestión es si los presidentes pueden hacer eso", se le recrimina con extraordinaria acritud desde la prensa más amiga. Mañana jueves se celebrará en la Casa Blanca la 'Cumbre de la Cerveza' y de ella se esperan resoluciones más espectaculares que la 'aburrida' que mantiene Hillary Clinton con un país sin importancia como China. Los chinos no son un problema. Los negros son un problema para los blancos y los blancos son un problema para los negros.
En medio, un presidente medio negro y medio blanco que aquella maldita tarde habló como un negro entero. Las conversacines bilaterales entre chinos y estadounidenses no importan. Las que importan son las conversaciones bilaterales entre estadounidenses blancos y estadounidenses negros. Un policía como embajador de los primeros y un profesor como embajador de los segundos. Y, en medio, una cerveza. Sólo una, que ya se sabe cómo se desata la lengua cuando se abusa.
