El MI5, acosado por denuncias de islamistas y ataques informáticos mientras se investiga su infiltración por Al Qaeda
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- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: EL ISLAM, IMPLACABLE EN EL REINO UNIDO
La polémica es enorme en el Reino Unido. Grupos 'progresistas' y de 'derechos humanos' pronuncian una y otra vez dos palabras: "Racismo" e "islamofobia". El gobierno británico pretende presentar esta semana un plan para controlar de alguna forma la avalancha de alrededor de 80.000 mujeres extranjeras -principalmente musulmanas- que "cada año" se casan con ciudadanos británicos y que no sólo adquieren por tanto la residencia permanente en el país, sino que pasan a explotar los muy generosos beneficios sociales, incluso cuando vienen como 'una esposa más' en matrimonios poligámicos, plenamente reconocidos como legales a efectos de prestaciones públicas (ND), Y todo para "ordeñar al sistema sin mover un solo dedo a cambio", según filtran fuentes gubernamentales a los medios, irritadas ya a tumba abierta con el parasitismo de la riada.
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En realidad, lo que el ejecutivo de Londres pretende es sólo que las mujeres se comprometan a aprender inglés, a por lo menos decir que reconocen los valores británicos y a realizar algún tipo de trabajo voluntario para la comunidad. Desde el gobierno se admite que, muchas veces, el único motivo de la llegada de las mujeres al Reino Unido es acumular beneficios sociales por parte de los maridos y sus ya extensas familias, que no sólo viven en pisos sociales, sino que además estos son gigantescos dada la magnitud del tamaño de sus familias, el cual induce de forma directa y proporcional la recepción del dinero público. Y todo lo que tienen que hacer es poner la mano sin dar nada a cambio más allá de su asistencia a las incendiarias mezquitas del odio donde se predica la destrucción del sistema que los acoge y mantiene.
Londres: "Ordeñan el sistema sin lenvantar un dedo"
"Esperamos que una vez que dejemos claro que entrar en el Reino no significa que puedan ordeñar los beneficios del sistema sin mover un dedo, desalentemos a tales personas de venir", dicen, con lenguaje de desoladas connotaciones derrotistas, fuentes oficiales. Difícil lo van a tener y no sólo por la fiera oposición de los grupos de 'derechos humanos'. El coladero británico es tan enorme que el pasado fin de semana se conocía cómo un inmigrante ilegal había conseguido introducirse en el país escondido en los bajos de un autocar... que transportaba una veintena de agentes fronteriozos británicos procedentes de Francia.
En un país donde hasta el jefe de programas religiosos de la BBC es ya un musulmán (ND), -siendo los musulmanes una pequeña minoría religiosa-, pero, sobre todo, por completo corroído en su seguridad interna y externa, los agujeros son también informáticos, con Internet como el amplio campo de batalla disponible para la yihad electrónica donde correos electrónicos que hablan de chicas y coches son, en realidad, mensajes codificados sobre armas y atentados.
En los últimos días se conocía también que el sitio web del MI5 era atacado por hackers en un aparente intento por robar las identidades de los visitantes al sitio mientras se hacían públicas las denuncias sobre la enorme vulnerabilidad del website, vulnerabilidad que los responsables del centro relacionaba con la utilización de Google en su motor interno de búsquedas. Pero incluso esto quedaba en nada con la sensacional revelación del presidente de la comisión parlametaria sobre terrorismo en torno a la posible infiltración del MI5 por terroristas y simpatizantes de Al Qaeda.
Una "víctima de la tortura" y no el "máximo representante de Al Qaeda"
Patrick Mercer ha pedido una investigación oficial en este sentido después de dar la alarma sobre cómo varios musulmanes contratados por el servicio de inteligencia tras los atentados de Londres recibieron semanas de adiestramiento e información de inteligencia antes de que se descubriera que habían asistido a campos de entrenamiento islamistas en Pakistán. Los infiltrados fueron "despedidos del servicio", sin que nadie haya explicado aún la razón de por qué no fueron detenidos. Por cierto, a finales del año pasado, la Interpol reclamaba la captura de Mohamed Ali Harrath por sus conexiones yihadistas en su Túnez natal. Este hombre era 'casualmente' por entonces consultor del Comité Conjunto de Inteligencia del Reino Unido con acceso directo al gobierno como asesor antiterrorista y perceptor de decenas de miles de libras en donaciones dirigidas a un "fórum interreligioso" (ND).
Sin embargo, los graves problemas operativos del MI5 se ven recrudecidos por una inclemente ofensiva interna de investigaciones oficiales abiertas tras denuncias de "torturas" por parte de islamistas, en ocasiones, condenados ya a cadena perpetua como culpables de la preparación de atentados a gran escala en el Reino Unido. Es el caso de Rangzieb Ahmed, que no sólo acusa a las autoridades de Pakistán de haberle torturado, sino de que un agente del MI5 participó en tales interrogatorios. Ahmed está considerado como el principal representante de Al Qaeda en el Reino Unido y, cuando fue juzgado, no denunció ningún tipo de maltrato.
Sin embargo, a las puertas de la apelación de su condena, el islamista no sólo acusa de torturas al servicio secreto, sino de que este le habría ofrecido dinero o una condena reducida si retiraba las acusaciones. Periódicos 'progresistas' como el Guardian presentan el caso como el de "una encarcelada víctima de la tortura" y no como las acusaciones unilaterales de un hombre que fue detenido cuando preparaba una masacre de grandes dimensiones en el país. En todo caso, Ahmed va a demandar al gobierno de Londres por daños y perjuicios por una cantidad aún no especificada.
Tribunales, políticos y medios, al servicio del yihadismo
Con las comisiones politicas de investigación, los medios concediendo apoyo logístico informativo a los más sanguinarios terroristas musulmanes y los tribunales muy ocupados al servicio de las denuncias de islamistas de este perfil, el MI5 se enfrenta a otros varios casos de este estilo, entre ellos al iniciado por el etiope Binyam Mohamed, liberado de Guantánamo a donde llegó por su presunta implicación en la preparación de una 'bomba sucia' dispuesta a ser detonada en territorio estadounidense, imputación que no concluyó en una acusación formal. La BBC ha publicitado con gran fanfarria de exclusiva periodística el hallazgo de un telegrama en el que un miembro del MI5 habría remitido algunas preguntas a los servicios secretos pakistanies que habían detenido en primera instancia a Mohamed tras pasar por los campos de entrenamiento yihadistas.
Mohamed afirma ahora que, dado que el MI5 se interesó por su interrogatorio, el Reino Unido es responsable como encubridor del maltrato que dice haber recibido primero en Pakistán y, más tarde, en Marruecos, donde otro agente británico habría asistido a otros interrogatorios con torturas. Por ello, también exige compensaciones económicas a pesar de que el caso ya se juzgó y los servicios secretos desmintieron su participación en cualquier acción ilícita, con Londres asegurando que desconocía si fue o no torturado en Pakistán o Marruecos antes de ser entregado a Estados Unidos. Las autoridades de este último país le relacionaban con Juan Padilla, primero matón de banda latina y después ferviente converso al islam, quien pasó de la pistola en Nueva York y Chicago a la 'bomba sucia' de la "yihad defensiva" (ND 1 y 2).
Un tribunal delibera ya sobre las demandas de Mohamed, pero lo que más preocupa en la inteligencia británica es el enorme daño de reputación inflingido sobre el MI5 que dificultará cualquier cooperación futura con los servicios secretos de Estados Unidos, alarmados por la facilidad con que se maneja de forma pública en el Reino Unido la información clasificada sobre terrorismo islamista. Ese es uno de los grandes éxitos del yihadismo y tal es una de sus estrategias: la denuncia de torturas con el fin de corroer aun más, esta vez desde la propia legalidad convertida en feroz fiscalizadora, una acción cada vez más difícil -si no cada vez más imposible- por la persecución del propio sistema democrático tanto como por la absoluta falta de fiabilidad de los agentes musulmanes que iban a colaborar en la lucha contra el terrorismo.
