NUEVO DIGITAL Internacional - Ocho cristianos abrasados vivos por una "profanación" del Corán que nunca existió: Las mezquitas de la localidad pakistaní de Gojra agitaron el día anterior a sus fieles para "hacer picadillo a los cristianos"
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Ocho cristianos abrasados vivos por una "profanación" del Corán que nunca existió: Las mezquitas de la localidad pakistaní de Gojra agitaron el día anterior a sus fieles para "hacer picadillo a los cristianos"

Ocho cristianos abrasados vivos por una "profanación" del Corán que nunca existió: Las mezquitas de la localidad pakistaní de Gojra agitaron el día anterior a sus fieles para "hacer picadillo a los cristianos"

06.08.09 • 05:51 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Mientras prepara el lanzamiento de su primer disco -en el mismo sello que el rapero Snoop Dogg, mezclado en diversos casos de asesinato y desórdenes públicos-, Benedicto XVI se ha mostrado "profundamente afligido" por el "ataque sin sentido" sobre una comunidad cristiana en Pakistán. Leyendo las palabras del Papa podría parecer que el "ataque sin sentido" -en realidad una masacre en la que miles de musulmanes terminaron abrasando vivos a ocho cristianos, entre ellos cuatro mujeres y un niño- descendió del espacio exterior pues ni una sola vez menciona el origen del 'desagradable incidente'. En su lugar, el pontífice clama, "en el nombre de Dios", por que "todos" abandonen "el camino de la violencia, que tanto sufrimiento causa" y, por el contrario, "(también todos) abracen el sendero de la paz".

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Bellas palabras. Hermosos sentimientos. Por cierto, compartidos por el segundo gran líder cristiano tras el Papa. El Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, sí mencionaba la palabra "musulmanes", pero para declarar solemnemente que el linchamiento de todo un barrio cristiano en la localidad de Gojra, en el Punjab pakistaní, "no es la obra de verdaderos musulmanes". Sin embargo, lejos de las mullidas alfombras de Canterbury y de San Pedro donde se planean entre santos bisbiseos las equidistancias y las exculpaciones, el arzobispo católico de Lahore y presidente de la Conferencia Episcopal pakistaní, John Lawrence Saldanha, sí describía la situación de los cristianos en el país como algo muy parecido a la versión postmoderna de las catacumbas antiguas. "Debemos defendernos a nosotros mismos" de los ataques "premeditados" y, si es necesario, "mantener un perfil bajo" para evitar dar a los fundamentalistas "más pretextos", decía Saldanha, nacido en la India.

Fueron los "talibanes" y "Al Qaeda"

¿Aun más perfil bajo? Las informaciones procedentes de la zona varían a la hora de cuantificar el número de musulmanes -verdaderos o no- que arrasaron la zona incendiando decenas de casas de cristianos vecinos. Las versiones van desde "varios cientos" a "unos 20.000". Tampoco se ponen de acuerdo en cuál fue el 'incidente' que desencadenó la letal acusación de "profanación del Corán". Unos dicen que, durante una boda, algunos asistentes barrieron el suelo con unas hojas de periódico, en las que resultó que había escritos unos versos del Corán. La delación de musulmanes asistentes al evento hizo el resto. Otros aseguran que unos invitados rompieron unas páginas del libro sagrado musulmán. De lo que no hay duda -dado que organizaciones independientes y autoridades pakistaníes lo confirman así- es que el día anterior a la cacería las mezquitas locales comenzaron a agitar a los verdaderos creyentes para "hacer picadillo a los cristianos" locales. Las investigaciones policiales ya descartan que se hubiera producido cualquier profanación de cualquier cosa, musulmana o no, Corán incluido.

Sin embargo, con la misma rapidez con que la oposición ha acusado a las autoridades locales de no intervenir para evitar la anunciada carnicería, desde Islamabab se comenzó a desviar tambien la responsabilidad a "talibanes" procedentes del Valle del Swat (ND) -donde de nada sirvió la rendición local del Estado a la ley islámica (ND)- e, incluso, a elementos integrados en organizaciones relacionadas con Al Qaeda, como Sipah-e-Sahaba, Lashkar e-Taiba o Lashkar e-Jhangvi (por cierto, esta última a donde pertenecían los islamistas que le serraron la cabeza a Daniel Pearl frente a una cámara de vídeo o que atacaron meses más tarde una iglesia protestante de Islamabab en pleno culto matando a cinco personas e hiriendo a decenas). Según estas versiones, que achacan la cacería al socorrido enemigo externo-interno fundamentalista, estas organizaciones habrían maniobrado para provocar enfrentamientos religiosos en la zona.

Sermón del Viernes: "Haced picadillo a los cristianos"

Según la inteligencia pakistaní, ya desde hacía un par de meses se pensaba que talibanes y otros grupos islamistas y tribales acosados en el Valle del Swat pretendían cambiar los ataques suicidas por la invención de incidentes que provocaran enfrentamientos religiosos en las ciudades. Sin embargo, poco 'enfrentamiento' se ha producido y sí una implacable cacería de cristianos por parte de miles de personas que, sin duda, superaban en mucho a los potenciales agentes de la agitación islamista, inflamada su santa ira por los clérigos en las mezquitas durante los sermones del viernes. De forma que el sábado sin más tardar todos salieron de batida. En cualquier caso, y lejos del desvío de la responsabilidad a elementos "externos" que dirigieron "enmascarados" los disturbios, Pakistán aún mantiene plenamente activas las letales "leyes contra la blasfemia" en la Sección 295 C de su Código Penal. Obviamente, siempre relativo a la blasfemia sobre el islam.

En el país que el rey español Juan Carlos elogiaba hace un par de años como "promotor" de "un islam moderado y abierto" ante un entonces presidente Pervez Musharraf que descargó apocalípticas amenazas en su visita europea contra la "islamofobia" que "sufrían" los musulmanes en Occidente, lo cierto es que basta una acusación de "blasfemia" para que sobre el acusado caiga, en el mejor de los casos, un no menos apocalíptico proceso penal que puede terminar -siempre en el mejor de los casos- con el asalto y destrucción de la casa del supuesto blasfemo. Disputas y venganzas de vecinos se resuelven de esta forma, con la acusación de "blasfemia" por parte de un musulmán dispuesto a solucionar por la vía rápida el ajuste de cuentas.

Cómo ganar un partido de fútbol entre niños

De hecho, incluso niños cristianos son apresados tras las acusaciones de otros niños durante un 'disputado' partido de fútbol, como sucedió también hace un par de años con un pequeño cristiano de once años (ND) y como sucede a menudo, siempre que un musulmán -verdadero o no, según los iluminados criterios del Papa y del Arzobispo de Canterbury- grita "blasfemia" y los cristianos de los alrededores ya comienzan a oler a chamuscado, mucho peor según dicen que morir a golpes o los más manidos machetazos mediantes.



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