Duelo legal entre Estados, religiones y tutores: Un tribunal de Florida mantiene provisionalmente la protección de la menor que huyó de su familia musulmana por miedo a ser asesinada 'por honor' tras su conversión al cristianismo
X- NUEVO DIGITAL (17/08/09) - El Estado de Florida concede protección especial a una adolescente conversa al cristianismo desde el islam que huyó de su familia por temor a ser "ejecutada por honor"
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: EL HOLOCAUSTO DE LA HONRA: ASESINATOS Y SUICIDIOS DE MUJERES MUSULMANAS 'POR HONOR'
Por fin se desveló la verdad sobre Fathima Rifqa Bary, la adolescente nacida en Sri Lanka conversa al cristianismo desde el islam y que huyó de sus padres por temor a ser asesinada 'por honor'. "La familia (de Fathima) sostiene que la chica se drogaba, mantenía un comportamiento promiscuo e intercambiaba mensajes obscenos a través de Facebook. Hablaba de sexo con muchos hombres casados mayores que ella. Cuando los padres intentaron controlar su comportamiento, ella rehusó. Durante su vuelta a casa, ella se inventó una historia de conversión al cristianismo". Esa es al menos la versión de lo sucedido ofrecida al mundo por la panfletaria e incendiaria agencia Pakistan Daily. La 'información' fue retirada por los responsables del medio ante la enormidad de la difamación de forma que hoy sólo se encuentra un aséptico 'Not found page' en el lugar de la 'exclusiva', y ello a pesar de que se olvidaron de eliminar el no menos escandaloso títular que aparece en la parte superior de la ventana del navegador. Sin embargo, la memoria de la caché de Google es infinita y la pieza aún puede ser accedida en toda su descarnada intoxicación en la deshonra de la maldita renegada.
Seguimiento:
La maquinaria de la propaganda de las organizaciones islámicas en medio mundo y, sobre todo, en Estados Unidos, se ha puesto en marcha ante el súbito y grave problema de relaciones públicas abierto con el caso de Fathima. En este caso no se trata de números abstractos y generales sobre 'asesinatos por honor' en el orbe islámico. Esta vez, el 'caso' tiene diecisiete años y una cara preciosa reproducida en ese medio mundo que ha querido hacerse eco del caso, entre ellos, no desde luego los grandes medios estadounidenses, prácticamente todos de 'sensibilidad' progresista.
Unos, musulmanes tolerantes; los otros, cristianos conservadores
De hecho, en los pocos grandes medios locales que no han tenido otra opción que abordar el tema -en Ohio y Florida, hogar familiar y de escape para Fathima, respectivamente-, los padres musulmanes eran descritos como "tolerantes" y "comprensivos" con la conversión de su hija en medio de una masiva invasión de mensajes de relaciones públicas de las organizaciones musulmanas sobre cómo el Corán no admite los asesinatos 'por honor' ni que un "padre dañe a la hija de su sangre o a otro ser humano como consecuencia de la cólera", según dictaminaba el imán Hatim Hamidullah, de la Islamic Society of Central Florida. Sin embargo, en esos mismos medios, el abogado de Fathima era unánimemente descrito como un "prominente activista social conservador" o, más precisamente, como un "activista conservador cristiano y líder de Family Policy Council", una organización pro-vida y pro-familia.
Sólo blogs independientes han tirado de archivo y de motores de búsqueda para denunciar las conexiones islamistas radicales de la mezquita de los padres de la adolescente conversa y los incendiarios discursos de odio y de conspiraciones "sionistas" varias lanzadas por los ahora descritos como "clérigos tolerantes con la voluntad de Fathima". Es más: incluso las autoridades de menores de Florida preferían culpar a la familia cristiana que había acogido a Fathima de "haberla podido ayudar a huir" de su familia en Orlando, Ohio, evitando pronunciarse sobre la veracidad de las acusaciones y los miedos de Fathima, quien ya en su localidad de residencia habría mostrado en su colegio los restos de arañazos y golpes sin que las autoridades del centro educativo hicieran nada por investigar su origen, familiar, según la menor. Por su parte, los Lorenz, rectores de la iglesia de Orlando, Florida, a la que Fathima huyó sostienen, junto con la versión de su repentina ahijada, que sólo supieron de su huída por una llamada de la propia Fathima y que fueron ellos mismos quienes alertaron a las autoridades de menores.
Fathima, en Florida... por ahora
En cualquier caso, un juez de Orlando dictaminaba esta semana que Fathima podría quedarse en Florida mientras sigue desembrollándose el suceso, que, en sus muchas aristas, implica también la lucha de dos estados, Ohio, donde reside la familia de Fathima, y Florida, a donde huyó. Otra vista se celebrará a comienzos de septiembre mientras continúan investigándose las acusaciones de la menor, pero la voluntad expresa de Fathima ante el tribunal fue la de permanecer con su familia adoptiva hasta que dentro de unos meses alcance la mayoría de edad y el problema de su minoría se desactive por sí mismo.
El movimiento de apoyo a Fathima incluye a prominentes políticos de Florida -sólo "republicanos", al menos por el momento-, incluyendo entre ellos al líder de la mayoría de la Cámara de Representantes estatal, Adam Hasner, para quien la resolución judicial ha salvado a Fathima de "un destino inimaginable", y al propio gobernador del Estado, Charlie Crist, también republicano, que declaraba cómo su "primera y única prioridad es la seguridad y el bienestar de esta niña". Por el lado más 'social' en el apoyo a Fathima se continúa presionando por la no devolución de la asustada conversa rebelde a su familia bajo la sospecha de que, de lo contrario, se trataría de un "asesinato por honor a cámara lenta", en frase adoptada casi como un eslógan.
De afligidos parientes a acusados de asesinato
Muchos recuerdan ahora cómo otra familia musulmana, los Shafi, de Ontario, Canadá, lloraron y lamentaron durante semanas la desaparición de tres de sus hijas y de la primera esposa del marido, sólo para ser detenidos ahora como sospechosos del asesinato de las cuatro mujeres en un "accidente provocado". La policía está tratando el caso como un potencial "asesinato por honor", en el que habría participado también un hijo de la familia, mientras un psiquiatra de la Memorial University de Newfoundland, con el poco sospechoso nombre de Amin Muhammad, recuerda cómo 5.000 mujeres y adolescentes mueren cada año en "asesinatos por honor", según datos de las Naciones Unidas -al menos una docena de ellas en la propia Canadá- en una tendencia, que según el investigador, va en aumento en todos los países occidentales con inmigración islámica.
