Rasmussen, en Ankara: El secretario general de la OTAN hace explícito su "respeto" por el islam antes de "tomar en consideración" una cumbre con la Organización de la Conferencia Islámica
X- NUEVO DIGITAL (ARCHIVO/SELECCIÓN) - LIGA ISLÁMICA Y ORGANIZACIÓN DE LA CONFERENCIA ISLÁMICA: LOS AIRADOS BRAZOS DEL ISLAM APRIETAN LAS TUERCAS A OCCIDENTE
Desde comienzos de año, la muy antigua ciudad turca de Gaziantep dispone de una atracción que ha superado en interés a sus castillos y museos: el ya mítico váter construido con 80.000 euros provenientes de los fondos de la Unión Europea. Inaugurado por el alcalde de la localidad, que elogió con entusiasmo las prestaciones del primer servicio público del país con "estándares de la Unión Europea", el responsable de la planta higiénica asegura por su parte que los visitantes "se sorprenden de ver unos servicios tan limpios" de forma que "no sólo vienen a hacer sus necesidades, sino también a mirar".
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Pero ¿cómo y por qué se gasta la Unión Europea 80.000 euros de sus ciudadanos en una galáctica letrina de élite en Turquía que para sí lo quisieran la mayoría de los países de la propia Unión, empezando por España, cuyos ciudadanos -también comenzando por este periodista- sólo han podido holgarse con cosa semejante en los no menos legendarios váteres japoneses? ¿Ha añadido el generoso presente bajo-sanitario del denostado 'club cristiano' algo a la relajación de la siempre compleja y tensa relación entre Turquía, Occidente y el orbe islámico, quizás abocados a una alianza de retretes antes que de civilizaciones?
No parece tal. De hecho, el no tan inocente asunto de los servicios turcos ha provocado más de un rifirrafe reciente en las relaciones internacionales, el último de ellos cuando un autodenominado 'artista' checo simbolizaba a Bulgaria como un váter turco de los pre-europeos ("dos escalones y un agujero en el suelo") y provocaba una llamada a consultas del embajador de Praga en Sofía durante la pasada presidencia comunitaria de la República Checa.
Diga 'amo al islam' o usted verá
Quizás ajeno a los sorprendentes vericuetos con que la Unión Europea intenta calmar las siempre turbias, turbulentas y turbantes declaraciones de Ankara, esta pasada semana el secretario general de la OTAN cumplía también con el ya ritual besamanos del islam con que debe cumplir cada occidental que visita tierras fieles, Obama -y su pseudociencia histórica a cuestas- incluido (ND). Y tampoco ha faltado al ceremonial la propia Turquía y su no menos ritualizado tirón de la soga para tensar la relación en una al parecer insaciable reclamación de reconocimientos y deudas con la verdadera religión y con quienes la practican.
En una tradición a la que también se sometió el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, fue requerido para asistir a una celebración de corte religioso como es la ruptura del ayuno en Ramadán. El jefe de una organización militar compuesta por democracias no confesionales -incluyendo la de la propia Turquía- no sólo se sentaba frente a los platos del ágape islámico, sino que se veía obligado a realizar una declaración formal de su "respeto por el islam como una de las más grandes religiones del mundo". "Tengo el más profundo respeto por los sentimientos religiosos de las personas", añadía el diplomático danés en su cena de Ramadán.
Sólo Obama pudo neutralizar el veto del primer ministro turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, dispuesto a bloquear la candidatura de Rasmussen a la presidencia de la OTAN por su 'actitud' durante la crisis de las viñetas de Mahoma, publicadas en periódicos daneses cuando aquél presidía el gobierno de Copenhague. Rasmussen no insultó entonces ni al islam ni a los musulmanes, y sólo se negó en primera instancia a disculparse en representación de su gobierno y su país declarando que en Dinamarca regía la libertad de expresión, aunque, al final, terminó concediendo que la libertad de expresión debería ser ejercida "de tal forma que no incitemos al odio ni causemos la fragmentación de la comunidad" (ND).
La nueva vuelta de tuerca de Erdogan
La oposición del político danés a la incorporación de Turquía a la Unión Europea terminó de fermentar un agrio y enconado odio de Erdogan que sólo se vio contrarrestado por el antiácido de las garantías y las promesas de Obama, el nombramiento de un turco como segundo en la OTAN, y la promesa explícita del ya 'corregido' político danés en el sentido de que trabajaría por la "reconciliación con el mundo islámico", trabajo que ha comenzado de hecho ahora con el acto de acatación y demostración explícita del "más profundo de los respetos" por el islam entonado por el ya manso Rasmussen.
Pero, como era de esperar con Turquía, la mansedumbre de Rasmussen fue respondida con una nueva apretada de tuercas por parte del implacable Erdogan. El primer ministro turco volvió a relacionar paz y estabilidad mundial con la incorporación de Turquía a la Unión Europea, como ha hecho en múltiples ocasiones, una de las más sonadas en Madrid, entre apocalípticas y amenazantes consecuencias si no se producía tal hecho (ND), y con el fondo simultáneo de los atronadores aplausos de los líderes occidentales que le escuchaban y las contudentes advertencias del máximo responsable religioso de Turquía -un clérigo musulmán- de que "criticar al islam amenaza la paz del mundo" (ND). "Si la Unión Europea quiere convertirse en un actor mundial y en la casa de la alianza de civilizaciones, entonces Turquía debe ocupar su sitio en la Unión", declaraba con acritud Erdogan frente a los dulces de Ramadán.
Eso por el lado de interés turco. Pero Erdogan siempre aprovecha estas ocasiones para tirar aun más de los intereses del mundo islámico, al que sirve, no en su papel de puente que tanto le gusta enfatizar en sus intervenciones en las capitales occidentales, sino como quintacolumnista bien infiltrado en los centros de poder europeos y occidentales. En este sentido, el primer ministro turco proponía la celebración de una cumbre entre la OTAN, y la muy irascible, levantisca y amenazante Conferencia de la Organización Islámica (ND-Archivo), en un enfoque que, de nuevo, supone una relación de igual a igual entre una organización civil y militar de democracias con un ente que ya desde su nombre expone de forma bien clara su obediencia religiosa y teocrática.
¿Problemas entre Grecia y Turquía afectando a la OTAN? ¿Qué problemas?
Rasmussen concedió que "se debe expandir el diálogo" y que tomaría en consideración una propuesta turca que incluye el intercambio de representantes entre las dos organizaciones. No son fáciles las visitas de altos políticos occidentales a Ankara -Rodríguez Zapatero excluído- y la de Rasmussen tuvo más y difíciles perfiles, y más y más difíciles puntos de vista que se tuvo que tragar.
Como sus declaraciones previas en Atenas en el sentido de que el histórico y enconado conflicto greco-turco está dificultando la cooperación entre la OTAN y la Unión Europea en lugares como Afganistán o la piratería en el Cuerno de África ante la falta de coordinación en las misiones que implica, afirmaciones que fueron contestadas por Ankara con un rotundo desmentido. Y eso que Rasmussen ni tan siquiera se atrevió a mencionar a Chipre, sin duda el punto más envenado en las relaciones bilaterales de Turquía en relación a Grecia, aunque Ankara y su implacable primer ministro aparquen el asunto en los foros internacionales en aras de unos horizontes mucho más amplios y eternos que el derivado de un simple conflicto regional en una pequeña isla mediterránea.
