NUEVO DIGITAL Internacional - Aplicada la legislación de "orden público" con "agravante religiosa": Los tribunales británicos procesan a una pareja cristiana por discutir de religión con una musulmana que se sintió "ofendida" en su fe
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Aplicada la legislación de "orden público" con "agravante religiosa": Los tribunales británicos procesan a una pareja cristiana por discutir de religión con una musulmana que se sintió "ofendida" en su fe

Aplicada la legislación de "orden público" con "agravante religiosa": Los tribunales británicos procesan a una pareja cristiana por discutir de religión con una musulmana que se sintió "ofendida" en su fe

05.10.09 • 05:21 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

El 20 de marzo de este año, el matrimonio formado por Ben y Sharon Vogelenzang, dueños de un pequeño y coqueto hotel en Liverpool, comenzaron una amigable discusión religiosa con una de sus clientes, musulmana. ¿Cómo y por qué un intercambio de opiniones sobre las respectivas creencias termina con una de las partes -la cristiana- en la ruina y frente a un tribunal? El Christian Institute del Reino Unido está apoyando económica y legalmente a la pareja, un caso más, según la organización, dentro de su política de lucha -defensiva- contra la "persecución" de los cristianos en el Reino Unido.

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La pareja debe estar maldiciendo el día en que pensaron que debatir de religión con una musulmana en Inglaterra no era más que otro tema de conversación sobre el que compartir un té. Pero sobre Ben -holandés de origen- y Sharon ha caído con todo su peso la ley, en concreto la Sección 5 de la Ley de Orden Público que castiga a quienes acosen o causen angustia, calificación en este caso recrudecida por un potencial "delito público con agravante religioso".

La maldita discusión de la ruina

El hotel de los Vogelenzang conseguía el 80 por ciento de sus ingresos de los pacientes que se tratan en un hospital cercano. Uno de estos pacientes, también convertido en huésped, era una mujer de la que nada se sabe salvo su religión, la musulmana. Ese día de marzo, los tres iniciaron una charla sobre las respectivas religiones. Los dueños del hotel defendieron que Jesús fue el Hijo de Dios y no un profeta menor como le considera el islam. Además, destacaron cómo la forma en que viste la mujer musulmana es una forma de "esclavitud" y cómo Mahoma fue, sobre todo, un "líder guerrero".

Los Vongelenzang insisten en que en ningún momento hubo ni "acoso" ni nada parecido. Pero lo que ya pertenece al pasado es que la cliente se dirigió a la policía para denunciar a la pareja y que los agentes aceptaron la denuncia citando a los Vongelenzang a declarar. Se les imputaron cargos y el 20 de abril fueron llamados de nuevo a prestar declaración. El 29 de julio se les comunicó formalmente la acusación de "delito de orden público con agravamiento de ofensa religiosa" y el 14 de agosto comparecieron ante un tribunal. Ahora esperan ya juicio.

Además de los gastos legales, la sentencia podría dictaminar, como poco, 2.500 libras para cada uno en multas, más su paso al fichero de delincuentes. Pero, de hecho, una condena mucho más dura ha sido ejecutada ya. El hospital que derivaba sus pacientes al hotel de los Vogelenzang ha dejado de hacerlo debido a la mala publicidad que rodea el caso. Ben y Sharon se encuentran a las puertas de la ruina al caer sus ingresos de forma repentina en un 80 por ciento y ya necesitan el soporte económico que les ha brindado el Christian Institute.

"Persecución" a los cristianos en el Reino Unido

Esta organización surgió para la defensa de valores cristianos en relación con la vida y los valores, pero se ha visto forzada a especializarse en la defensa ante los tribunales de británicos envueltos en pesadillas legales por denuncias de musulmanes. Una de ellas, la del matrimonio Vogelenzang. Para el Christian Institute se está produciendo una auténtica "persecución" de los cristianos en el Reino Unido dado que ha detectado una "preocupante tendencia" en los poderes públicos a "aplicar mal" la ley "marginando a la cristiandad más que a otras religiones".

En un entorno de conversación fácilmente imaginable entre los dueños de un hotel y uno de sus clientes, el abogado de la pareja insiste en que ninguno de los dos "amenazaran, fueran groseros o insultaran" a su huésped. "Son cristianos comprometidos y la defensa mantiene que tienen todo el derecho a defender sus creencias religiosas y explicar tales creencias a otros que no mantienen puntos de vista similares", afirma su abogado.

No lo creyó así la invitada musulmana, pero, sobre todo, tampoco lo creyeron así ni los policías que iniciaron el caso, ni los tribunales que han puesto en marcha su maquinaria contra Ben y Sharon. Abogados especializados en legislación relacionada con la religión recuerdan que el objetivo de la Ley de Orden Público, aplicada en este caso, es la prevención de los desórdenes, pero "la policía la está utilizando simplemente cuando alguien se siente ofendido". Así lo asegura Neil Addison, uno de estos abogados, para quien esta legislación debería ser utilizada en los casos de "violencia, gamberrismo o maltrato personal gratuito", pero nunca en los casos de "una conversación o un debate entre personas con puntos firmemente expresados".

¿De qué lado está la policía?

El sentimiento de agravio en los comentarios a las noticias de los medios en sus ediciones electrónicas ni tan siquiera inciden ya en la extremada delicadeza de la sensibilidad de los musulmanes -tan inflexible en otros casos-, sino en cómo las propias fuerzas del orden público británicas se ponen de su lado en casos que asombran por su teórica endeblez, pero que terminan constituyendo una pesadilla de persecución, y daño personal y material para quienes caen bajo los kafkianos 'procesos' desencadenados por musulmanes ofendidos.

De hecho, algunos recuerdan cómo la propia policía no sólo se somete a las incontables presiones musulmanas -como en el caso de la mascota canina Rebel (ND) o de las calzas para los perros policiales que registren casas de musulmanes (ND)-, sino que, directamente, protege con su autoridad a bandas de individuos de religión islámica que, a cara descubierta y en vía pública, se dedican a insultar de la forma más grave posible y en actos también públicos, a ciudadanos que, por ejemplo, aplauden a sus veteranos de las guerras en Irak o Afganistán, como sucedió en Luton (ND - vídeo) el pasado mes de marzo.



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