La inmigración "árabe y turca", y las políticas izquierdistas derivadas del Mayo del 68, causas de la decadencia de Berlín, según un alto político socialdemócrata alemán
X, X- NUEVO DIGITAL (07/02/07) - Bernard Lewis, Universidad de Columbia: "La tercera invasión mundial del islam" mezcla "emigración y demografía" con "el automenosprecio, las autohumillaciones y las disculpas" de Occidente
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: LA CORROSIÓN DEL 'MAYO DEL 68'
"Nuestra población educada se va haciendo de generación en generación cada vez más estúpida (...). Una gran cantidad de árabes y turcos en esta ciudad (Berlín) -cuya población ha crecido debido a las malas políticas- no tienen más función productiva que vender frutas y verduras (...). Los turcos están conquistando Alemania como los kosovares conquistaron Kosovo, con su altas tasas de nacimientos (...) mientras no producen más que niñas pequeñas con pañuelo". Las anteriores son algunas de las sísmicas declaraciones realizadas por un -al menos hasta ahora- destacado político del Partido Socialdemócrata Alemán y -también todavía- consejero del Bundesbank. Pero en sus tonantes reflexiones a la revista cultural Lettre International, Thilo Sarrazin sacó el trabuco y roció la metralla a diestro y siniestro. En realidad, más a siniestro que a diestro.
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En la Europa post-Mayo del 68, un político de centro izquierda como Sarrazin volvía a agitar el espectro de las políticas "plebeyas y pequeñoburguesas" en lugar de las "elitistas". Pero esta vez para acusarlas de haber llevado a la otrora luminosa Berlín a su actual estado de postración e insignificancia, disimulada con un ambiente chispeante 'artístico' que, en realidad, nada es ni nada aporta.
"Cada vez más estúpidos"
De hecho, Sarrazin responsabilizaba de esta situación a la pérdida de las élites judías en arte y negocios durante los años 30 del siglo pasado y su sustitución en el Berlín Occidental por la "generación de 1968". Este grupo estaba formado por activistas de izquierda y por marginados en general que sólo aportaron un "factor de dejadez" acentuado por los subsidios públicos, factores que, unidos, provocaron la huída del talento y la creatividad. Lo que ahora necesitaría Berlín sería "importar talento como el Nueva York de los años 50" para regenerar una ciudad abatida por la tradición estudiantil izquierdista de los años 60 tanto como por la "tradicional dejadez del Berlín Occidental".
Para Sarrazin, otro problema es que el "40 por ciento de los nacimientos tienen lugar en las clases más bajas", estratos que no participan en la economía pero que sí son favorecidos por altos niveles de subvenciones y beneficios. "Nuestra población educada se va haciendo de generación en generación cada vez más estúpida", añadía. "Debemos cambiar por completo las políticas de familia y alejarlas de los beneficios en dinero efectivo, especialmente en la clase baja", afirmaba quien fue ex ministro de Finanzas de Berlín durante los siete años en que se hizo famoso precisamente por sus agresivos recortes del gasto con que combatir la gigantesca deuda financiera de la ciudad, casi 60.000 millones de euros.
"Productores de niñas pequeñas con pañuelo"
En opinión del político, Berlín nunca fue capaz de reemplazar su élite intelectual y de negocios tras la Segunda Guerra Mundial, de forma que, durante la Guerra Fría, los trabajadores especializados abandonaron la ciudad a la vez que llegaban los activistas políticos y los trotamundos. "La gente que quería trabajar (en Berlín) fue sustituida por la gente que quería vivir (en la ciudad)", y todo ello en un entorno en el que el 50 por ciento del presupuesto de la hoy capital alemana provenía de fondos federales. "Los medios de comunicación están orientados hacia la cobertura de los problemas sociales, pero los refugios para turcos sin techo no van a hacer avanzar a la ciudad. Yo adoptaría un enfoque completamente distinto para decir: 'Cada persona que pueda hacer algo y luche por algo con nosotros es bienvenida; el resto debería irse a otra parte'", continuaba Sarrazin, cuya exigencia de dimisión es ya un runrrún en el SPD dado que sólo el presidente de Alemania podría cesarlo en su cargo.
"Una gran cantidad de árabes y turcos en esta ciudad -cuya población ha crecido debido a las malas políticas- no tienen más función productiva que vender frutas y verduras (...). Los turcos están conquistando Alemania con su altas tasas de reproducción (...). Sería feliz si este fuera un problema con los judíos de la Europa Oriental, cuya inteligencia es un 15 por ciento mayor que la de la población alemana", añadía el político del SPD. Además, Sarrazin destacaba cómo las familias del Este de Europa, de Vietnam, de China o de India se "integran en una generación", pero los hijos y los nietos de turcos y árabes ni tan siquiera hablan un alemán "decente" y fracasan en la escuela. "Los turcos están conquistando Alemania de la misma forma que los kosovares conquistaron Kosovo: a través de una alta tasa de nacimientos", continuaba un Sarrazin que acusaba a turcos y árabes de "producir constantemente niñas pequeñas con pañuelo".
Erdogan: "Integracíon, sí, asimilación, no"
Dicho sea de paso, y hablando de integraciones o no integraciones lejos del estruendo que ha provocado la 'rajada' de Sarrazin, el propio primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, propugnaba hace justo un año en Alemania y delante de la propia canciller Angela Merkel que "ningún niño (de la comunidad turca) debe aprender a hablar alemán antes que la lengua de sus antepasados" (ND). Además, Erdogan declaraba formalmente como objetivo "integración, sí, pero no asimilación", abogaba por la construcción de universidades en Alemania que enseñen en turco, y seguía y alentaba el proceso de construcción de la gigantesca mezquita de Colonia, la mayor de Europa, y cuyos minaretes rivalizarán con las agujas de la mítica catedral de la ciudad (ND 1 y 2). "No quiero a grupos dentro de la población general que no acepten el deber de integración, y que, sobre todo, cuestan un montón de dinero", remachaba Sarrazin en sus declaraciones a tumba abierta, muy probablemente las últimas de su carrera política.
El Bundesbank emitía de forma inmediata un comunicado rechazando como propias y personales de su consejero las reflexiones de Sarrazin a la vez que el propio gobernador de la entidad se desmarcaba urgentemente de ellas en declaraciones al Frankfurter Allgemeine Zeitung. "Desgraciadamente hemos visto nuestra reputación dañada y debemos corregirlo", afirmaba un compungido Axel Weber. Sin embargo, aunque el gobernador informaba de que Sarrazin se había disculpado por sus comentarios, otros medios de prensa alemanes informaban de que, en realidad, el gobernador del Bundesbank había fracasado en sus intentos de corregir las afirmaciones de su consejero antes de que fueran publicadas.
Sarrazin, al cadalso político
Mientras casi todos esperan que el SPD expulse a Sarrazin, las organizaciones turcas en Alemania han rechazado con furia las reflexiones del político socialdemócrata. "Esto es un golpe bajo total y (las declaraciones) nada más que estupideces", decían las organizaciones de empresarios "turco-alemanes" y la Asociación Turca de Berlín-Brandenburgo. Al final, la presión pudo con Thilo Sarrazin y remitió un comunicado en el que afirmaba: "Mi intención era describir de forma vívida los problemas y las perspectivas de la ciudad de Berlín, no desacreditar a grupos étnicos en particular. Si es esta última la impresión que he creado, lo lamento de verdad y me disculpo". A pesar de las disculpas, los medios alemanes desvelan que el presidente del Bundesbank y su consejero ya no se hablan mientras se investiga si las declaraciones de Sarrazin pudieran constituir una "incitación al odio racial".
