Fundamentalismo histérico de 'tolerancia cero' con las 'armas' en Estados Unidos: Un niño de seis años, expulsado de su colegio a un reformatorio por portar un cubierto multiusos de camping
X, X- MSNBC: Zero tolerance in public schools (Vídeo, en inglés)
- ABC NEWS: First Grader With Camping Utensils Suspended (Vídeo, en inglés)
- CBS NEWS: A Cub Scout's Punishment (Vídeo, en inglés)
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Primero fue una niña de diez años la expulsada del colegio y castigada con su remisión obligatoria a un centro especial de reeducación por llevar a clase un cuchillo de sierra con que partir el pastel de cumpleaños que su abuela había cocinado para invitar a los compañeros de la pequeña. Pero lo que ha provocado una enorme polvareda en Estados Unidos ha sido la expulsión -y consiguiente reexpedición a un reformatorio- de un niño de seis años por portar un utensilio multiusos de camping con una cuchara, un tenedor, una pequeña navajita y un abrechapas. La histeria de la 'tolerancia cero' contra las armas desatada tras las masacres de Columbine y Viginia Tech ha desembocado en una inaudita y agresiva caza de brujas entre los niños más pequeños de parvulario e, incluso, de jardín de infancia. Pero, además, hay una lectura racial del problema. En concreto, de ajuste de cuentas entre razas.
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Cada cual tendrá su opinión sobre el origen y las causas de la, al parecer, incontrolable atracción de los hombres de todo el mundo por los instrumentos multiusos, que van desde los inocentes utensilios de camping hasta las sofisticadas navajas suizas de mil y una aplicaciones. A sus seis años, Zachary Christie no era distinto. Su madre cuenta que se levantaba con su multiusos de camping, comía con él y se lo enseñaba a sus amiguitos con enorme orgullo tras haberlo recibido de su equipo de 'scouts'. Hasta que una profesora lo descubrió y le dijo al bajar del autobús escolar: "Enséñame lo que llevas ahí".
"Por favor, ayudad a Zachary"
Desde ese momento se desató una kafkiana pesadilla en torno a Zachary y a su familia que terminó siendo reflejada en los más importantes programas nacionales de televisión 'de costa a costa'. En horas, la inocente y vivarcha cara de Zachary y su atildada presencia de camisa y corbata -su atuendo preferido, según su madre- se hicieron famosas por todos los Estados Unidos. Por no hablar del sorprendente aplomo con el que el 'delincuente armado' hablaba a las cámaras y respondía a los presentadores estrella contando su pequeña historia después de caer en desgracia en su colegio.
Tras la delación de la profesora, los rectores del distrito escolar -el Christina, el mayor por número de alumnos de Delaware- aplicaron sin contemplaciones las normas internas de 'tolerancia cero' con las armas. El utensilio de camping de Zachary fue considerado como un objeto "potencialmente peligroso" introducido en el colegio con independencia de la intención del portador y las normas establecían que el niño debía ser expulsado temporalmente para ser trasladado a un reformatorio donde debía pasar al menos 45 días de 'reeducación'. El caso de Zachary habría pasado tan desconocido como el de la niña de la tarta, sucedido en el mismo centro, si el New York Times no lo hubiera desvelado el pasado domingo. Y ahí comenzó a desenmarañarse la situación creada.
Los padres de Zachary abrieron un sitio web denominado "Por favor, ayudad a Zachary". Las televisiones en sus magazines estelalres de la mañana se cebaron en conexiones en directo con el pulcro Zachary y su cuchara-tenedor-cuchillo-abrechapas de camping. "En realidad, yo no quería meterme en problemas", decía en las televisiones de todo el país un Zachary con aplomo de adulto y voz de seis años. Pero sólo buceando mucho en noticias y en los más o menos 'moderados' -censurados- foros de los grandes medios se podían descubrir los 'otros' factores que se escondían tras la ferocidad de la 'tolerancia cero' con las armas en Delaware.
Zachary, víctima de la lucha contra la "discriminación racial"
Como en España los latinoamericanos y los magrebíes, en Francia, los mismos magrebíes, y en el Reino Unido, los negros caribeños, en Estados Unidos la cultura cotidiana de las armas se de de forma mayoritaria entre los 'afroamericanos'. Es en este contexto en el que 'estudios' citados por las autoridades escolares aseguran que las acciones disciplinarias se concentran de forma "desproporcionadamente mayor" en los estudiantes negros respecto a los del resto de las razas por parte de los responsables de los colegios si estos actúan por su cuenta en el control de lo que llevan los niños al colegio en los bolsillos o en sus mochilas.
Para evitar la "discriminación racial" denunciada por los 'estudios', los responsables educativos establecieron la ya famosa "tolerancia cero", de forma que cualquier objeto susceptible de ser considerado un arma -el cuchillo de sierra de la niña de la tarta o el multiusos de camping de Zachary- pasara a ser considerado como tal sin que debieran mediar mayores consideracines subjetivas. "La idea era evitar discriminar a cualquier estudiante y tratarlos a todos por igual", declaraba el presidente del consejo escolar, George Evans.
Nada hay de premeditado en que tanto George Evans como la superintendente del mismo distrito escolar, Marcia Lyles, sean 'afroamericanos'. Pero muchos sí sospechan de que mucho hay de ajuste de cuentas y miserable venganza de razas la saña con la que ambos de emplearon en defender el castigo a Zachary, blanco, también de forma no premeditada. Hasta que la presión de los medios y el clamor en Internet fueron demasiado duros para mantener la acción disciplinaria contra la "discriminación racial" en la pequeña personita de Zachary.
La 'readmisión' de Zachary desde el infierno de los delincuentes
El martes por la noche, con decenas de miles de firmas en un manifiesto exigiendo la readmisión del niño en el colegio como un signo del clamor levantado en torno al caso y hasta con congresistas estatales -incluso demócratas- calificando el episodio de "ridículo", el consejo escolar de Christina se reunía en tormentosa sesión presidida por George Evans y su patriótica corbata con los colores y las formas de la bandera de Estados Unidos. El estrépito generado forzaba a los responsables educativos a modificar la normativa para excluir a los niños de guardería y de primaria de la política de "tolerancia cero", de manera que los posibles casos que se presenten a esas edades se analicen en contexto y circunstancias. El castigo a Zachary -letal en el currículo de un estudiante estadounidense- era levantado también de su expediente y se le readmitía en su clase.
Para muchos padres -incluyendo a los de Zachary, que no han recibido una disculpa por lo sucedido-, la reforma de la normativa sólo ha sido provocada por la presión pública y mediática pero no ha ido suficientemente lejos en su reincorporación al sentido común porque aún deja a los niños pequeños más mayores de colegio a merced de brutales represalias automáticas si caen bajo el articulado que especifica la peligrosidad potencial de los objetos que puedan portar, incluyendo a los más inocentes y a las más inocentes de las intenciones, como un cuchillo de sierra con que partir una tarta de cumpleaños.
El problema de las armas en los colegios se está disparando en los países occidentales. En el Reino Unido, muchos niños acuden ya a sus centros con chalecos blindados incluso contra disparos de armas de fuego (ND). En Estados Unidos, a finales de septiembre moría acuchillado en el cuello un profesor precisamente especializado en el tratamiento de chicos conflictivos. Sucedió en el centro donde impartía clase y por parte de uno de sus alumnos, de 16 años.
'Naranja mecánica' de paz y amor
También el pasado mes de septiembre, en un caso poco conocido incluso dentro de los Estados Unidos, un tribunal de apelaciones de Alabama confirmaba la retirada de la licencia a un psicólogo (sentencia -pdf), dictaminada por tribunales inferiores, después de que fuera denunciado por su propio colegio profesional por seguir con niños de 10 a 15 años un contundente programa de 'advertencia' en el que visitaban cárceles y reformatorios juveniles para mostarles lo que les esperaba en el caso de que se inclinaran por el lado del mal.
Sin embargo, el pacifismo metido con cuchara 'por las buenas o por las malas' sólo está provocando mayores y más alucinadas y alucinantes prácticas de violencia en los jóvenes de todo el mundo, en especial, en los occidentales, contra los que psicólogos, pedagogos, psicopedagogos, pedagopsicólogos y otros 'expertos' se emplean a fondo en la modificación de políticas pacifistas ante los gravísimos problemas generados por las anteriores puestas en marcha por ellos mismos.
El caso de Zachary ha vuelto a reabrir la polémica sobre la ultrarrepresión de los instintos infantiles hacia la 'paz' y el 'amor universal' que ha llevado a advertir a guías educativas británicas sobre el potencial "racismo" de niños de jardín de infancia si rechazan determinadas comidas étnicas "especiadas" (ND). El desconcierto entre los 'expertos' sobre sus políticas educativas de paz y amor es de tal calibre que, al mismo tiempo, recomendaban en otras guías pedagógicas -estas, oficiales- a las ultrapacifistas profesoras de palomita de la paz recortada y contundente prohibición de juguetes bélicos que dejen de "reprimir" los "instintos" de los chicos si estos quieren jugar de forma natural con armas de juguete (ND).
Zachary aprendió la lección
Zachary no volverá a llevar sl colegio su multiusos de camping con el que pensaba zamparse el pudding del almuerzo mientras fardaba ante sus amigos, y la desconocida niña del cuchillo de sierra partirá la tarta la próxima vez con las manos o con el mango de una cuchara si este no es considerado un arma potencial por el consejo escolar del distrito de Christina, aún empeñado en evitar la "discriminación racial" que supone actuar con sentido común y de acuerdo a los hechos consumados, los datos reales y las circunstancias dadas.
