NUEVO DIGITAL Internacional - La propagación del yihadismo interior alarma en Estados Unidos: Quinta operación contra terroristas islamistas en cinco meses y todos americanos de nacimiento
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La propagación del yihadismo interior alarma en Estados Unidos: Quinta operación contra terroristas islamistas en cinco meses y todos americanos de nacimiento

La propagación del yihadismo interior alarma en Estados Unidos: Quinta operación contra terroristas islamistas en cinco meses y todos americanos de nacimiento

29.10.09 • 05:01 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Al final resultó que la delatora del matrimonio propietario de un hotel en Inglaterra que se sintió "ofendida" en su fe tras discutir sobre las respectivas religiones era una conversa precisamente británica que sólo llevaba un año de islam en su vida tras casarse con un musulmán, pero que no dudó en descargar una yihad policial y judicial contra quienes osaron rebatir sus creencias (ND). Después de que a la pareja cristiana denunciada se le haya aplicado la legislación de "orden público" con "agravante religiosa", y después de que haya caído en la ruina su hotel debido a la mala publicidad, la denunciante, Ericka Tazi, de 60 años, anda ahora lamentándose en los periódicos de que la traten como a una radical, siendo ella, por el contrario, "una chica de Warrington" que "ama a los Beatles y todas las cosas normales que le gustan a una chica inglesa". En la habitual vuelta de tuerca del islam desde la acción ofensiva a la reacción victimista -recienteme estudiada en una amplia y exhaustiva investigación universitaria española (ND 1 y 2)-, la denunciante conversa afirma estar "realmente asustada" por las muestras de rechazo contra ella por parte de "toda clase de grupos de derecha". "Hay mucho odio por ahí", asegura.

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Mientras tanto, los cuerpos de seguridad y de inteligencia de Estados Unidos se abandonan ya abiertamente a la alarma creada por la constante detección de musulmanes que planean la realización de actos terroristas en el país. Como sucede en gran parte en Europa, la amenaza no proviene de extranjeros llegados de 'lejanos desiertos', sino de los suburbios bien acomodados de las grandes ciudades donde, o bien musulmanes nacidos en familias musulmanas, o bien musulmanes conversos, coinciden en dos aspectos: en ambos casos son americanos de nacimiento y en ambos casos odian al país en que nacieron y desean darle un 'escarmiento'.

La quinta columna intestina

Toda clase de expertos y observadores discuten ahora sobre la "auténtica peligrosidad" de todos estos yihadistas espontáneos. Unos creen que, como en Europa, la yihad terrorista contra Estados Unidos es más peligrosa por parte de los propios que por parte de los ajenos. Otros creen aún en la amenaza global de Al Qaeda como el riesgo más amenazador. Pero nadie discute sus incontenibles y casi místicas ansias de convertirse en mártires del islam, vía carnicerías masivas en centros comerciales o (en extraña fijación) estaciones de transporte público. En otras palabras, se debate si son peligrosos porque un día lo volverán a conseguir, o si solo son patéticos "wannabies", pero nadie duda ya de la extensión de la cultura del martirio asesino entre cada vez más americanos musulmanes.

La última operación contra la "amenaza del terrorismo doméstico" se producía la semana pasada cuando era detenido un estadounidense, Tarek Mehanna, en Sudbury, Massachusetts, dentro de una operación desencadenada en la casa de sus padres en este suburbio de Boston de muy alto nivel adquisitivo. La historia de Mehanna, de 27 años, es la clásica del "wannabe" de terrorista. Los investigadores acusan al 'mujaidín' de haber viajado por Oriente Medio junto con otros dos compinches para intentar recibir 'entrenamiento' en campamentos de Pakistán, Siria, Irak y Yemen.

FBI: "Inepto, pero muy peligroso"

Torpes hasta para el mal, cuando no pudieron establecer el contacto con los campos del terror en las zonas calientes, regresaron a los Estados Unidos y planearon asesinar a dos funcionarios federeales así como entrar en centros comerciales y disparar al azar contra los infieles compradores. También discutieron la posibilidad de ir a Irak a matar soldados americanos. Al final, los investigadores federales se les echaron encima temiendo que un día llegaran a culminar alguna de sus múltiples fantasías asesinas, probablemente contra pacíficos compradores o pasajeros de algún tren o autobús. "Inepto, pero muy peligroso" le consideraron los agentes del FBI que fueron siguiendo las andanzas del lamentable guerrero santo.

De nuevo, la reacción de las organizaciones musulmanas ha sido de amplio, abierto e indisimulado victimismo. El director ejecutivo de la Sociedad Musulmana Americana de Boston levantaba acta de cómo el "mayor miedo" para su comunidad es que "esto crezca como una bola de nieve de paranoia" y cómo los musulmanes de la zona ya están sintiendo "represalias" tras la detención de Mehanna, aunque sin aclarar cuáles son exactamente estas.

El riesgo de denunciar el riesgo

Por su parte, el capítulo en Massachusetts de la Sociedad Americana de Musulmanes hacía una "llamada" a los "líderes y organizaciones musulmanas para que arranquen de raíz cualquier enseñanza radical que puedan encontrar en las comunidades musulmanas". "Si alguien percibe un peligro inminente, entonces debe alertar a las autoridades", aseguraba el máximo responsabe de la organización, una de las que se pusieron de lado de los "imanes voladores" (ND) cuyo alarmante -y provocador- comportamiento en el aeropuerto de Minneapolis -en una Minnesota que vive de hecho bajo la cada vez más asfixiante sharia (ND 1 y 2) impuesta a todos por la masiva inmigración somalí- fue denunciado por los espeluznados pasajeros y que, al final, han conseguido una no desvelada compensación económica por haber sido "discriminados y ofendidos por razón de su religión" al no permitírseles el embarque al avión después de que ni la compañía aérea ni las autoridades policiales del aeropuerto tuvieran claro de qué iban exactamente los excitados hombres de religión.

Ni la inteligencia antiterrorista, ni los cuerpos policiales locales o federales más a pie de calle se fían ya de las intenciones de colaboración con la ley de imanes o dirigentes religiosos. Y es que no había pasado ni un mes desde la anterior operación contraterrorista contra musulmanes con planes más o menos avanzados para atentar a gran escala.

El 'doble juego' de los imanes

Ahmad Afzali, el imán de Nueva York de origen afgano que se vanagloriaba de haber venido colaborando con la policía en la resolución de potenciales problemas de radicalización islámica de sus feligreses, terminaba siendo detenido y acusado por esa misma policía por colaboración en la preparación de atentado terrorista en el caso de Najibullah Zazi, otro 'wannabe' de terrorista que había pretendido festejar el aniversario del 11 de Septiembre con una masacre en el metro de Nueva York. Afzali ha sido ya acusado formalmente de haber alertado a Zazi de que 'los federales' andaban tras él en un nuevo caso que ha llevado la desesperanza y el escepticismo en torno al doble juego de los líderes islámicos (ND) con sus levantiscos devotos en una cada vez más extendida yihad doméstica de americanos fieles contra americanos infieles.



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