NUEVO DIGITAL Internacional - Sexta operación antiterrorista en cinco meses contra musulmanes nacidos en Estados Unidos: La muerte a tiros por el FBI de un imán armado recrudece el nerviosismo por la incontrolable extensión de la yihad intestina
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Sexta operación antiterrorista en cinco meses contra musulmanes nacidos en Estados Unidos: La muerte a tiros por el FBI de un imán armado recrudece el nerviosismo por la incontrolable extensión de la yihad intestina

Sexta operación antiterrorista en cinco meses contra musulmanes nacidos en Estados Unidos: La muerte a tiros por el FBI de un imán armado recrudece el nerviosismo por la incontrolable extensión de la yihad intestina

02.11.09 • 05:01 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Faleh Hassan Almaleki fue detenido por agentes federales el pasado viernes en el aeropuerto de Atlanta, Georgia, tras diez días en busca y captura después de huir de su residencia en un suburbio de Phoenix, Arizona, e intentar desembarcar, vía México, en el Reino Unido, de donde le expulsaron las autoridades aeroportuarias británicas de vuelta a Estados Unidos. El inmigrante iraquí pretendía huir de la quema tras haber pasado las casi tres toneladas de su todoterreno Jeep Cherokee por encima de su hija Noor, de 20 años. La acusaba de haberse vuelto "demasiado occidentalizada" y decidió darle un castigo ejemplar. La preciosa Noor se encuentra en "situación crítica". En Nueva York, y también la semana pasada, fue una mujer, Rabia Sarwar, de 37 años, profesora estadounidense de instituto y con ascendentes pakistaníes, la que intentó degollar a su marido mientras dormía porque éste hacía "demasiadas cosas contra el islam". Naseem, el lamentable cónyuge, se despertó con el filo del cuchillo en la garganta, y salió de la yihad doméstica con heridas leves en el cuello y en la mano tras defenderse por décimas de segundo de la devota degollina conyugal.

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También la semana pasada, Fathima Rifqa Bary, la adolescente musulmana que escapó de su casa por miedo a ser asesinada 'por honor' a manos de sus padres tras haberse convertido al cristianismo (ND), fue devuelta a Columbus, su ciudad en Ohio, tras un tortuoso y feroz proceso judicial (ND) por el que los tribunales de Florida, adonde huyó, terminaron ordenando el retorno. Fathima estará ahora custodiada por las autoridades de menores y vivirá en un centro de acogida con su uso de Internet y de su teléfono móvil constantemente vigilados con el fin de controlar de alguna forma la posible influencia de las perniciosas amistades que pudieron haberla llevado, en plena rebeldía, a abandonar el islam y a su familia.

La 'cifra negra' del 'honor' musulmán

Son sólo algunos ejemplos, ocurridos en los ultimísimos días y en Estados Unidos, de entre lo que las autoridades consideran sólo como el pico de un iceberg donde una desconocida 'cifra negra' de crímenes, delitos y miedo se extiende por las extramadamente opacas comunidades islámicas, y donde las 'cuestiones de honor' quedan ocultas y, a menudo, enmascaradas en otros 'incidentes' menos 'escandalosos' pero igualmente dramáticos, en medio del espeso silencio cómplice de quienes sí conocen de verdad de lo que está sucediendo o ya ha sucedido. Pero el miedo se ha extendido también a otros ámbitos de élite de la vida civil estadounidense, lejos, muy lejos de la supuestamente 'manipulada' e 'ignorante' población que ve, con horror, la corrosión por su base del primer y más desarrollado sistema de libertades y derechos del mundo.

Nada menos que la Universidad de Yale prohibía el pasado mes de agosto que un libro sobre la crisis de las viñetas danesas de Mahoma reprodujera en su interior precisamente los dibujos objetos del estudio. Según el New York Times, los responsables de la universidad y de la editorial universitaria consultaron no menos de "dos docenas de autoridades, incluyendo a diplomáticos, y expertos en islam y contraterrorismo", y la recomendación fue "unánime": ni un dibujo en el libro sobre los dibujos. A principios de octubre, Kurt Westergaard, el autor de la viñeta más polémica, la del Mahoma con la cabeza de bomba, visitaba Yale en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, y con el fondo de una manifestación de estudiantes islámicos exigiendo su expulsión del campus y clamando a grito pelado cómo se sentían "profundamente heridos y ofendidos" por la presencia del periodista danés.

Pánico en Yale

Al mismo tiempo se sabía que otros alumnos habían enviado una carta a los responsbles de la universidad pidiendo la reimpresión del libro sobre las viñetas, pero esta vez, con las viñetas reproducidas. El director de Yale University Press se había justificado afirmando que las recomendaciones sobre no publicar las viñetas en un libro sobre las viñetas había sido "abrumadora y unánime", y que, además, los dibujos se encuentran en Internet, por lo que republicarlas habría podido ser "fácilmente considerado como gratuito". Westergaard, fuertemente protegido tras las constantes amenazas de muerte que siguen recayendo sobre él, pidió a los musulmanes que desarrollen un poco de sentido del humor puesto que ellos tampoco "están libre de satirizados o de ser ofendidos" como los demás.

Todo esto en los ámbitos familiares o académicos, pero en el policial y antiterrorista, las cosas también se ponían y se ponen cada vez más oscuras. Justo cuando, la semana pasada, UEVO DIGITAL constataba la quinta operación antiterrorista contra musulmanes en Estados Unidos en los últimos cinco meses (ND), justo ese día agentes del FBI abatían a tiros a un imán que había disparado primero cuando aquellos intentaban detenerle. Y, de nuevo, como en las anteriores ocasiones, el objeto de la esta vez violenta acción de seguridad era un americano de nacimiento, converso al islam, quien pertenecía a un grupo yihadista con pretensiones de instaurar un estado independiente musulmán dentro de los propios Estados Unidos.

Un imán armado por el califato de los Estados Unidos

Se trataba de un hombre de 53 años, nacido para el siglo como Christopher Thomas, y para Alá como Luqman Ameen Abdullah. Desde su mezquita en Detroit se movía en el entorno del racismo islámico negro nacido en los años sesenta -ideología que ha estrechado magníficas relaciones con reputadas organizaciones familiares de conversos españoles (ND)-, y que evolucionó hacia posiciones abiertamente terroristas y traidoras a su país bajo la digna bandera de la 'reclamación de derechos civiles' (ND).

El imán, que propugnaba cómo los musulmanes debían estar armados contra los infieles y no debían temer usar sus armas contra ellos -como él mismo intentó hacer en su último acto de devoción-, había hablado de atacar la Super Bowl y, por supuesto, no se consideraba un terrorista, sino un soldado en guerra contra el estado y los no musulmanes. Por cierto, de idéntica manera a como lo ven y expresan abiertamente algunos diputados de los Hermanos Musulmanes en Egipto ("El Corán alienta el terrorismo (porque) el terrorismo no es violencia cuando se utiliza contra los infieles" (ND)), casualmente, la formación considerada como modelo por los fundadores del nuevo y primer partido islamista de España (ND) junto con el argelino y brutal Frente Islámico de Salvación y otras de similar corte, eso sí, modelos confesados entre una barahúnda de supuestas reverencias a España y acatamientos democráticos y constitucionales.



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