El analista que vaticinó el derrumbe inmobiliario de Dubai prevé mayores desplomes en 2010 hasta una depreciación del 80 por ciento
X, X- NUEVO DIGITAL (18/02/09) - El sueño de un islam capitalista y occidentalizado se desploma con el fulminante colapso de Dubai
El lunes pasado, el jeque Mohammed Rashid Al Maktoum mandó "cerrar la boca" a todos quienes dudan no sólo del futuro de Dubai en general, sino, más en particular, de si el país será capaz de afrontar sus compromisos financieros inmediatos. No son precisamente el tipo de declaraciones que son recibidas con tranquilidad y esperanza por la comunidad inversora internacional. Cuando todo eran ríos de miel, leche y vino, Dubai había intentado mostrar su cara de paraiso capitalista occidental ocultando para desgraciado consumo interno el feroz autoritarismo de su régimen. Pero ahora, con los ríos secos y las vírgenes disgustadas por la ruina, el nerviosismo ya se ha desencadenado en toda su crudeza y los jeques ya mandan "cerrar la boca" a "todos los de entre ustedes que murmuran sobre Dubai y sobre Abu Dhabi". Pero más le vale a Mohammed Rashid que aprenda al menos la etiqueta occidental si desea dinero infiel invirtiendo de nuevo en su país. El apocalipsis sobre Dubai no ha terminado. De hecho, aún quedan por sonar varias de sus trompetas sobre sus cada vez más vacíos rascacielos.
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El estallido público de ira del jeque se producía durante una conferencia para inversores organizada por el Bank of America en el propio Dubai. Mohammed, que es también primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, quiso mostrar la fortaleza y unión de los siete integrantes de la unión y cómo Abu Dhabi apoyaría con su petróleo a Dubai. Según intento vender, Dubai cumplirá con sus compromisos financieros internacionales puesto que, en su opinión, el país dispone de más recursos que su desarrollo inmobiliario. Pero si quería infundir confianza, lo hizo de la peor manera posible, es decir, con los despóticos modos tradicionales de la zona.
"Autoritarismo" para 'atraer' inversores
No gustó mucho precisamente entre los inversores internacionales el súbito estallido multicultural de marketing islamofinanciero casi gritado por jeques de monarquías absolutas ancladas en los remotos usos de desierto coránico. "Es otro signo de autoritarismo y de la incapacidad de Dubai para lidiar con las críticas. ¿Es esta la clase de país que los inversores internacionales tocarán de nuevo cuando a los críticos se les ordena que se callen?", se preguntaba un analista dentro de un demoledor artículo -tanto para el peculiar marketing inversor de Dubai como para sus intentos de evitar la desbandada- publicado por el Wall Street Journal.
El momento no puede ser peor ni más dramático para perder los nervios delante de la flor y nata de los inversores internacionales, e intentar con extranjeros los métodos de gobierno nacionales internos. Las grúas de los últimos pisos del Burj Dubai se están ya desmantelando de cara a la inauguración a comienzos de enero del que fue el gran mascarón de proa de los sueños de un gran capitalismo islámico que compitiera con el infiel occidental. También se encuentra próximo a la finalización el gigantesco centro residencial y de negocios que será el Dubai World Central, mastodóntico proyecto que también incluirá el vendido como mayor aeropuerto del mundo. Pero, iniciados en la época de los sueños salvajes, el panorama que se encontrarán los macroproyectos será muy distinto al previsto en los planes de negocio de hace seis o siete años.
"Del 60 al 80 por ciento de desplome"
Mientras el jeque Mohammed intentaba convencer a los inversores de que "lo peor ya ha pasado" -y "que se calle" quien no se lo crea-, el hombre que predijo el desastre mantiene una opinión muy distinta. Y, además, no se calla. Según Eckart Woertz, del think tank Gulf Research Centre, no sólo no habrá recuperación en 2010, sino que los precios inmobiliarios en Dubai caerán otro 30 por ciento, lo que, junto con el 50 por ciento de desplome que llevan acumulado, totalizará la desgracia prevista en una horquilla de entre el 60 y el 80 por ciento de depreciación del valor de los cientos de edificios en venta, de cuyos grifos salen ya cucarachas, según se venía denunciando desde hace meses para desgracia de las 'celebreties' que picaron adquiriendo a precios, hoy de las Mil y Una Noches para Pringados, el previsto lujo asiático de Dubai (ND).
El caos es tan generalizado que, entre los ajustes de cuentas internos en los grandes holdings de la ya ida prosperidad, el propio gobierno del país se ha visto obligado a proveer de asistencia jurídica gratuita a todos quienes se sienten estafados, todos en medio de las ruinas de lo que creyeron la inversión de su vida y ahora no es más que una pesadilla entre tormentas de arena de un desierto que nunca se resignó a perder lo que era suyo.
