Referéndum en Suiza el 29 de noviembre: La gran patronal de los empresarios se une a izquierda y ultraizquierda en la promoción del 'sí' a la libre construcción de minaretes en el país
X, X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - 'LOS MINARETES SERÁN NUESTRAS BAYONETAS': MINARETES Y ALTAVOCES PARA LLAMAR A LA ORACIÓN SE SUCEDEN EN LA YIHAD DE LAS MEZQUITAS EN EUROPA
"Es el símbolo de una flor que se abre y que invita a mirar en su interior". Fueron palabras pronunciadas la pasada semana por el ex alcalde de Colonia, Fritz Schramma, durante la ceremonia de colocación de una primera piedra. La flor que se abre sobre la primera piedra en cuestión es la nueva y gigantesca mezquita que se va a construir en la localidad alemana. Y Schramma es un político democristiano abiertamente satisfecho de que los minaretes de 55 metros de altura vayan a competir con la mítica catedral católica de su ciudad, llevando nuevas y obligadas referencias visuales, culturales y religiosas a unos alemanes que deberán convivir con la mayor mezquita de Europa, construida en pleno corazón del Sacro Imperio Romano Germánico.
Seguimiento:
En 2004, Schramma calificaba a Colonia de "afortunada" por tener una catedral que es "internacionalmente reconocida como símbolo". Ahora, Scharamma ha encontrado otro símbolo en "la flor que se abre". Invariablemente descritos como "xenófobos", "racistas" y "ultraderechistas", los miles de ciudadanos opuestos a la mezquita han perdido definitivamente la batalla frente a sus propios políticos, democristianos mayormente, incluyendo, junto al alcalde de la flor, a Thomas Kufen, máximo responsable de "integración" de Renania del Norte-Westfalia, también eufórico durante la colocación.
Más mezquitas -con minaretes- para Dinamarca
A pesar de la fuerte oposición de los ciudadanos a la construcción de las mezquitas exigidas como un "derecho humano" por millones de inmigrantes musulmanes, los edificios del culto musulmán se abren paso inexorablemente en Europa, con altos minaretes adosados. De hecho, la nueva frontera de las comunidades musulmanas no se encuentra en la construcción de mezquitas -que terminan saliendo adelante a pesar de la oposición de grandes mayorías de ciudadanos-, sino en la erección de altos minaretes, como los de más de 30 metros que también ya están aprobados para una de las dos grandes mezquitas previstas en Conpenhague, sin que tampoco en este caso haya servido de nada la resistencia ciudadana en el país de las represalias islámicas por las caricaturas de Mahoma.
Son los políticos de todas las tendencias, en la izquierda desde luego -secundados por la ultraizquierda antisistema y filoterrorista-, pero con no menor fruición en la derecha y el centro, quienes más presionan para evitar la "xenofobia" y el "racismo". Una de las claves de este comportamiento se está produciendo precisamente en Dinamarca, donde hay previstas elecciones locales y regionales para el próximo 17 de noviembre, y donde las minoría mayoritaria islámica inmigrante -con derecho a voto- está imponiendo su número y el número de sus sufragios, minoría ya muy mayoritaria que, según afirman sus líderes sin ningún paño caliente retórico, no está dispuesta a renunciar a su enorme capacidad de presión vía urnas, como se constata con indisimulado orgullo desde los grandes nodos informativos musulmanes en inglés.
"Tolerancia" y miles de millones de dólares en negocio
Pero a los políticos que buscan votos literalmente debajo de las piedras -primeras o no-, ahora se han unido de forma abierta los empresarios, cuyas grandes organizaciones se alían ya de forma abierta con las exigencias de las comunidades islámicas. Precisamente con el precedente de la crisis de las viñetas de Mahoma en Dinamarca, los empresarios suizos ya han advertido de forma clara y pública que no quieren pasar por el calvario comercial similar al que penaron sus colegas daneses tras el boicot a los productos de esa procedencia como represalia contra las 'blasfemias'.
Para el próximo 29 de este mes de noviembre está previsto el referéndum que, convocado por el Partido Popular suizo -principal fuerza política del país aunque también invariablemente tildada de "ultraderechista", "xenófoba" y todo lo demás-, pretende añadir una disposición constitucional prohibiendo la construcción de minaretes en Suiza. Sin embargo, para la Federación Suiza de Empresarios, la iniciativa "no es suiza" de verdad puesto que "daña nuestra reputación en el extranjero". Pero, más allá de la espuma de las grandes palabras sobre la "tolerancia" suiza "en peligro", los 14.700 millones de dólares de exportaciones helvéticas a los países árabes y musulmanes hacían reconocer a Gerold Bührer, el presidente de Economiesuisse, que los productos y las compañías de su país se enfrentan a un potencial devastador boicot económico si triunfa el 'sí' a favor de la prohibición de minaretes.
La campaña a favor de los minaretes, financiada por la patronal
Y para poner el dólar donde ponen la palabra, la gran patronal suiza está ayudando en la financiación de la campaña a favor de la construcción de las torres islámicas sin restricciones de ningún tipo, campaña en la que se une a la izquierda y ultraizquierda enmascarada en organizaciones de "derechos humanos" y "antirracismos" de todo tipo (ND).
En un debate sobre los minaretes que se ha contagiado a la vecina Austria, los nervios están en Suiza cada vez más a flor de piel. De la piel en flor de las billeteras y las carteras políticas, se entiende. Las últimas encuestas muestran que una mayoría de los ciudadanos votaría a favor de incluir la prohibición de minaretes nada menos que en la propia constitución, con las regiones alemanas más opuestas que las francesas a las torres islámicas, y -como era de esperar- con los sectores de la derecha también más refractarios que los izquierdistas.
Amnistía Internacional: Expulsar asesinos y violadores es "xenófobo"
Lo cierto es que, si finalmente gana la opción de prohibir los minaretes, el resultado será una especie de milagro contra la presión de gobierno -en pleno pánico por la consulta que se ve obligado a tragar (ND)-, políticos, medios 'de información' y los propios musulmanes, cuyos imanes están amenazando con que un veto a la libre construcción de sus torres no hará sino alimentar un peligrosísimo "extremismo". Sin olvidar a Amnistía Internacional que afirma no sólo que el referéndum ya en sí mismo "viola los derechos humanos" -de los musulmanes, obviamente-, sino que la iniciativa del mismo partido de expulsar a los inmigrantes que cometan delitos graves (asesinato, violación o atraco a mano armada) es -por encima de la de los minaretes- la mayor de las demostraciones de "xenofobia".
