Los 'hoax' de los emails antimusulmanes (1/2) - "Si usted no está contento aquí, entonces váyase; no le obligamos a venir": Las incendiarias (y apócrifas) declaraciones de dos primeros ministros australianos
X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - AUSTRALIA: FALLA DEL CHOQUE DE CIVILIZACIONES
Sarkozy lanza un debate nacional sobre qué significa ser francés. Pretende "integrar" a una inmigración muchas veces ajena, si no abiertamente hostil, a la casa que la ha acogido. Por supuesto, aunque nadie mencione la palabra 'musulmanes', en los foros surge de forma inmediata el rechazo de esta comunidad -inmigrante o no- a "sumergirse" en el "rebaño", como escribía recientemente un esclarecido (ND) converso español (ND) de conmovedores escritos místicos contra el infiel 'rebaño' de "barrigas infladas de televisión y cerveza". Y, también por supuesto, no hay foro en Internet donde, en este entorno, algún lector no termine copiando (como en la página 9 en los comentarios a esta noticia) alguno de los ardorosos correos electrónicos que, desde hace dos o tres años, propagan de forma vírica las amenazas de un primer ministro australiano contra los musulmanes de su país entre contundentes y feroces ultimátums de 'integración' o 'expulsión'. Este mismo periodista los recibe con cierta periodicidad por parte de lectores de NUEVO DIGITAL que se asombran de que tan claras y valientes tomas de posición no sean reflejadas en alguna información. Bien, esos correos no recogen declaraciones reales. Al menos en su totalidad. ¿Qué hay de cierto y qué de 'fake' en el 'hoax' de los correos sobre los "musulmanes australianos"?
Seguimiento:
"Con dos cojones". Así, de forma tan racial, se inicia algunos de esos correos víricos que miles de usuarios se reenvían entre sí bajo una ristra de direcciones de correo electrónico que hacen las delicias de los piratas del spam. "Cada uno saque sus conclusiones. ¿Se puede extrapolar el caso de Australia a Europa? ¡El mundo entero necesita un líder como este!", continúa con gran alarma tipográfica en colores y dudosa puntuación gramatical, una de las versiones en español del correo sobre la foto de quien se identifica como "John Howard, primer ministro de Australia", versión paralela a otra que exclama "¡A ver si les queda claro!".
"¡Por fin alguien habla claro!"
Este correo, con distintos encabezamientos y comentarios, pero casi siempre con la mención a las potencialmente audaces gónadas de Howard, se refiere a una supuesta información del Sun Times -cabecera histórica de Chicago hoy bajo una declaración de bancarrota dentro del 'apocalypse now" de la prensa estadounidense- fechada el "23 de mayo de 2008". Cualquier periodista de internacional con una mínima solvencia ya debe sospechar del contenido de la 'información' puesto que John Howard nada pudo decir como "primer ministro de Australia" ningún "miércoles" -como se puntualiza con frecuencia- de un "mayo de 2008" dado que el conservador Howard dejó de encabezar el gobierno de su país cuando perdió las elecciónes de noviembre de 2007 frente al laborista Kevin Rudd.
De hecho, con la misma o aproximada fecha, alguien sustituyó en los correos el nombre de "John Howard" y lo sustituyó precisamente por el de "Kevin Rudd", sin trastocar gran cosa el contenido de las supuestamente virulentas declaraciones reproducidas en la cadena de correos, bien en las versiones originales en inglés -propagadas de forma masiva en Estados Unidos con encabezamientos del tipo de "Whole world Needs A Leader Like This!"- o en la propia España, traducidas a español, y con encabezamientos que van desde "¡Por fin uno que es capaz de hablar clarito, sin falsedades ni hipocresías y pensando en su pueblo! A ver si aprenden nuestros politicos..." hasta los que consideran que "los extremos no son buenos" y Rudd se "a pasado" (sic).
"El derecho a irse. Váyanse"
"Éste es NUESTRO PAÍS, NUESTRA PATRIA y ESTAS SON NUESTRAS COSTUMBRES Y ESTILO DE VIDA y PERMITIREMOS QUE DISFRUTEN DE LO NUESTRO pero cuando dejen de quejarse, de lloriquear y de protestar contra nuestra Bandera, Nuestra lengua, nuestro compromiso nacionalista, Nuestras Creencias Cristianas o Nuestro modo de Vida, le animamos a que aproveche otra de nuestras grandes libertades Australianas: EL DERECHO DE IRSE. Si Usted no está contento aquí, entonces VÁYASE. Nosotros no le obligamos a venir aquí. Usted pidió emigrar aquí. Así que ya es hora de que acepten el país que les acogió", afirma este mensaje, en declaraciones tanto atribuidas a Rudd como a Howard.
Sin embargo, ninguno de los dos líderes australianos pronunció tales palabras y, en realidad, nunca existió tal información, aunque ambos sí han tenido sonados roces con la incendiaria comunidad islámica del país en un clima de constante tensión entre los 'blancos de ascendencia anglosajona y europea en general', y los 'musulmanes' y 'árabes', con los libaneses de religión islámica, llamados despectivamente "lebs" por la población general australiana, muy destacados entre el resto. Grupos -en ocasiones, auténticas bandas- de 'lebs' han provocado conflictos y enfrentamientos de todo tipo con la población general -en especial, con los 'europeos'-, conflictos recrudecidos tras la oleada de violaciones a mujeres jóvenes blancas en 2002 por parte precisamente de bandas libanesas y, más tarde, en diciembre de 2005 (ND) -aún no se habían apagado las hogueras en los suburbios franceses-, cuando miles de jóvenes blancos australianos se enfrentaron a los "lebs" y a otros jóvenes de aspecto árabe o musulmán después de nuevos acosos -por su "indecencia"- a las chicas 'europeas' en las playas del surf de Sydney, algunas de ellas en las proximidades de muy 'irritadas' mezquitas (ND).
Lo que sí dijo Howard
En febrero de 2006, cuando aún era primer ministro de Australia, John Howard sí tuvo un grave enfrentamiento con los musulmanes al publicar un diario de referencia australianos las declaraciones que había realizado previamente a unos periodistas que preparaban un libro. "Sí creo que hay una especial complicación (con los musulmanes) porque hay una parte de ellos que son completamente incompatibles con nuestra forma de sociedad, y eso es un problema. No se puede encontrar ningún equivalente en la inmigración italiana, griega, libanesa (cristiana), china o báltica a Australia", había dicho Howard antes de los disturbios de Sydney de diciembre de 2005.
Cuando se conocieron esas manifestaciones, Howard las reafirmó: "Mantengo esos comentarios de que hay una pequeña parte de la población islámica en Australia que, debido a sus afirmaciones sobre la yihad -afirmaciones que indican un punto de vista extremista-, es un problema. No es un problema al que nos hayamos enfrentado con otras comunidades de emigrantes, que fueron fácilmente absorbidas por la población general de Australia. Queremos a gente que venga a Australia a adoptar las formas (de vida) australianas".
"Increíble. ¿Cómo puede uno violar a su propia esposa?"
Las reflexiones de Howard, muy lejos de la virulencia exhibida en las cadenas correos falsos, provocaron, no obstante, la ira de la comunidad musulmana en general y, muy en especial, del brutal muftí australiano, el bárbaro Sheik Taj al-Din al-Hilay, el sujeto que calificó a las mujeres blancas -"las mujeres son el arma de Satanás"- de "carne" dejada a los animales para ser violadas por su indecencia al no llevar velo o no permanecer encerradas en sus casas (ND), o el rufián que reclamó a Australia para los "musulmanes" puesto que ellos "llegaron con su popio billete de avión" mientras los 'anglos' descienden de "convictos encadenados" (ND).
Por su parte, Rudd, ya como primer ministro del país, también protagonizaba otro encontronado con los musulmanes de su país después de que se conociera el sermón que ofreció a su audiencia masculina en 2003 el no menos bestial clérigo Samir Abu Hamza (ND) maravillándose de que se pudiera considerar una violación del hombre a la mujer dentro del matrimonio. "Increíble, ¿cómo una persona puede violar a su (propia) esposa?", se cuestionaba en su sermón titulado "Las claves para un exitoso matrimonio". Citando los versículos coránicos y de la tradición islámica que autorizan a 'corregir' a las mujeres con la violencia -en un caso similar al del no menos brutal 'imán de Fuengirola' en España-, Abu Hamza decía, entre otras cosas: "Si el marido la requiere para una relación sexual y ella está preparando el pan en el horno, ella debe dejarlo, y venir para responder a su marido (...). En este país (Australia), si el marido quiere dormir con su esposa y ella no quiere (porque) está enferma o lo que sea (y el marido) termina durmiendo con ella por la fuerza, eso se conoce como violación. Increíble, ¿cómo puede una persona violar a su (propia) esposa?".
La válvula de escape de los correos falsos
Rudd, el laborista timorato maestro de la corrección política -el hombre que pidió "perdón" a de forma oficial a los aborígenes australianos por el "maltrato" que habían padecido a manos de los colonos- tan solo reaccionó a estos comentarios señalando que la violencia contra las mujeres no es permisible "bajo ninguna circunstancia" mientras pedía una "rectificación" a Abu Hamza, criatura además de muy específico aspecto físico gracias a su torvo mirar de tuerto y a los ganchos piratas que enarbola en sus sermones en el lugar de sus manos, ganchos de quita y pon sobre cuyo origen existen varias versiones, todas no menos truculentas que él mismo (ND).
Declaraciones y reacciones en ambos casos, Howard y Rudd, muy apartadas de las reflejadas en los incendiarios correos electrónicos que siguen corriendo por medio mundo en los principales idiomas occidentales -demostrando al menos la ansiedad de una parte significativa de la población occidental con que alguien se decida a hablar de esa manera-, mientras en Australia continúa el grave enfrentamiento entre las dos comunidades, la establecida y democrática, y una parte muy significativa de la recién llegada, en ocasiones por completo refractaria a la sociedad que la ha acogido y dado los derechos que quiere destruir por las buenas o por las malas.
