La 'cuadra de Sinde': El día en que un gobierno totalitario llamó a los rebeldes falderos de la brigada de la chuchería
X- NUEVO DIGITAL (06/12/09) - Carta Abierta a la Ministra de Cultura de España sobre el corte -de ejecución administrativa- de las conexiones a Internet previsto por el anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible
En resumen. Se los llama y van. Arremetidas las taleguillas, la camarilla de cámara. Fotos. Alfombras mullidas. Maderas nobles. Hemos llegado, hermanos. Oh, qué bonito es esto. Y entonces la partida de “los representantes de emprendedores, blogueros, analistas y periodistas” fue sentada a la mesa: abortos del buenrollismo periolistociudadano -francamente rollísimo-, partos prematuros colegiados, partos prematuros precolegiales, robocops redactores jefes, altas cargas digitales de empresa pública en horario laboral, cabalelos de la triste figura, serviles de cortesanos, serviles de otros serviles, filtrados de parte, infiltrados de reparte, uno que una vez escribió una noticia, otro que una vez la leyó, este que se la comió, y todo lo más algún nasciturus, además del gusano buceador, más la inevitable próstata popular, el primer revolucionario exhortado por el poder a que jamás se calle por muchos pantanos que se excaven, por él a reventar en cuanto el ingeniero sale a escape de allí gritando: "¡Por Alá, qué pesado!".
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'Internatutas', probablemente también telefonautas y cochenautas, sólo en España son considerados “gurús” y “representantes” tal brigada de buhonería. Sólo en España armoniza tal cuadra de retráctiles de salón con los listos de la subvención y la sordidez de la confiscación. Inválidos validos. Pelaespigas. Pelagallos. Pelagatos. No lo digo yo. Lo dice el diccionario. Gregarios del régimen. Y el asombro donde sí hay periodistas, lejos de esta barataria proclamándose imperio.
“La fantasmagórica reunión entre la ministra de Cultura y un grupo de internautas que se representan a sí mismos revela hasta qué punto el Gobierno ni siquiera es capaz de contactar con interlocutores válidos”, dicen unos. “Peculiar representación del sector”, dicen otros. “Sólo faltó que Enjuto Mojamuto se uniera a la reunión”, concluye el de más allá, enemigos sólo unidos por el diagnóstico y por el cachondeo de los editoriales.
Un gobierno de fallidos, charlatanes y chachalacas. A tal ministra, tal menestra. Van y forman su camarilla. Y después se la llama y va. Oficiosos falderos. Untuosos de quienes untan y desuntan. Solícitos. Atentos. Útiles. No lo digo yo. Lo dice el diccionario.
A tal gobierno de llenapanzas, tales sanchos de ínsulas como pitanza. Nada menos que cerrar medios, sitios y cortar líneas de comunicación. Ellos y su comisión, y la delegación frente a la comisión. Después, regresar a las empresas públicas, a los empresarios semipúblicos, a los públicos que les rechazaron, a los beneplácitos púbicos, a los escritos impúdicos. A tal gobierno, tal sofoco.
El día en que un gobierno totalitario llamó a los rebeldes falderos de la brigada de la chuchería.
