NUEVO DIGITAL Internacional - Empresarios, 'activistas progresistas', Gadafi y el representante del Vaticano en Arabia Saudí, todos de acuerdo: Suiza debe anular la prohibición de nuevos minaretes
NUEVO DIGITAL - Internacional

Empresarios, 'activistas progresistas', Gadafi y el representante del Vaticano en Arabia Saudí, todos de acuerdo: Suiza debe anular la prohibición de nuevos minaretes

Empresarios, 'activistas progresistas', Gadafi y el representante del Vaticano en Arabia Saudí, todos de acuerdo: Suiza debe anular la prohibición de nuevos minaretes

09.12.09 • 06:03 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Monseñor Paul Hinder, nacido en Suiza y vicario apostólico de Arabia y Yemen: "¿Debe una mezquita recordar a un chalet suizo y llamar a la oración con una trompa de los Alpes desde un balcón?".

"Vergüenza", "holocausto", "islamofobia", "humillación". La prensa de los países de mayorías musulmanas continúa calentando el ambiente hasta el paroxismo contra la "intolerante" Europa, por cierto desde países donde la construcción de iglesias, o bien está prohibida, formalmente o en la práctica, -la vociferante, "hipócrita" y 'europea' Turquía (ND), con su petición de represalias liderando el griterío (ND)-, o bien es innecesaria ante la huida de los 'infieles' por las repetidas masacres y la persecución. Pero los periódicos de la Umma no se distinguen gran cosa de lo que con palabras y tonos más 'civilizados' claman con no menor histeria todo tipo de 'intelectuales', 'activistas' de 'derechos humanos', empresarios, y hasta representantes del Vaticano 'urbi et orbi', incluyendo los destacados entre 'las gentes del desierto', esto es, entre los 'sarracenos'. Como decían desde Swatch y Nestlé, "la marca suiza" no debe ser relacionada "bajo ninguna circunstancia" con el "odio, la animosidad hacia los extranjeros y la cortedad de miras", y, por tanto, el resultado del referéndum debe ser revocado.

[Más:]

Sin embargo, en el caso de los empresarios, "la cortedad de miras" está bien identificada: el foco de la mirada se sitúa tan próximo como en las cuentas de resultados de las compañías, que ven amenazadas por el constante y agresivo bullir islámico. Nestlé posee 50 factorías en los países musulmanes y es el mayor productor mundial de comida 'halal'.

"Poder al pueblo", resultados "lunáticos"

De la misma forma que en Richemont, el gran conglomerado de producción de marcas de lujo (Cartier, Montblanc, Piaget, etc.), entre todas estas empresas suizas que comenzaban a ver una tímida salida al túnel de la crisis, ahora se ha extendido el miedo de que, tanto los brutalmente enriquecidos jeques de los Cartier, como las brutalmente empobrecidas poblaciones de la pitanza no pecaminosa de Nestlé, como las crecientes clases medias del chillón esnobismo barato de los Swatch, todos decidan dar un escarmiento a los infieles intolerantes europeos. No era extraño que, con las peores perspectivas ya cumplidas, los empresarios suizos se lanzaran antes del referéndum no sólo a una desbocada carrera de hermosas declaraciones sobre la "tradicional tolerancia" de los suizos, sino que, poniendo el dinero donde ponían la palabra, financiaran a billetera abierta la campaña contra el 'no' a los minaretes (ND).

Pero no es menor el desconcierto de 'intelectuales', 'analistas' y 'activistas' sobre el resultado de la consulta popular en el inmenso y cada vez más radical abismo entre las castas pensantes y gobernantes por un lado, y los pensados y los gobernados por el otro (ND). Como decía en el Times de Londres un ex jefe de redacción de la BBC y escritor de discursos para el Partido Laborista (para el caso, ambos empleos en la práctica equivalentes), "dad el poder al pueblo y lo mejor que podréis esperar es algo lunático". Por ello, en Suiza ya se han lanzado al menos dos iniciativas para tumbar y derrocar la "lunática" decisión de los votantes en las urnas, "manipulados" en sus "miedos irracionales a lo desconocido", como una y otra vez se afirma por parte de quienes sólo consideran decisiones libres y populares las que se ajustan a sus expectativas.

Las lecciones de tolerancia de Irán y Libia

El Club Helvetique, un grupo de veinte 'intelectuales' suizos de izquierda, ya ha anunciado el inicio de una ofensiva para derogar la prohibición de construcción de nuevos minaretes mientras, de hecho, ya se han presentado al menos dos recursos ante la Corte Federal del país con el fin de que se pronuncie sobre la legalidad o no de la decisión adoptada. Las autoridades iraníes esperan que el tribunal considere inconstitucional el resultado del referéndum porque "valores como la tolerancia, el diálogo y el respeto a las religiones de los demás no deben ser sometidos nunca a referéndum", como se dice oficialmente desde Teherán en medio de abiertas amenazas de clérigos islámicos sobre "los sentimientos heridos de los musulmanes de todos el mundo" y mientras se obliga a vestirse de musulmanas a las enfermeras de los hospitales bolivianos financiados con dinero iraní. En otras palabras, y como decía el mucho menos sutil Muamar el Gadafi, la prohibición de nuevos minaretes es "un regalo a Al Qaeda". "Los activistas (islámicos) dirán ahora: 'Os advertimos de que son nuestros enemigos'. Mirad lo que están haciendo en Europa. Uníos a Al Qaeda y declarad la yihad contra Europa", vaticinaba el líder libio en referencia a Suiza y a los suizos, "la mafia del mundo", según describió a ambos.

También en este caso, y, una vez más, lejos de esa tan particular y evanescente forma de expresar las cosas en el orbe islámico, desde el 'otro lado' se venía, sin embargo, a decir lo mismo, aunque con palabras más vaticanamente suaves y hasta irónicas, pero con no menor carga ofensiva, tanto en sus intenciones dialécticas como, incluso, en la ridiculización de los propios ciudadanos suizos. Y aquí acaba de destacar un personaje altamente significativo, Monseñor Paul Hinder, "vicario apostólico de Arabia y Yemen", además de suizo él mismo.

Monseñor gracioso y solidario

En declaraciones a La Croix, el hombre del Vaticano destacado 'in partibus infidelium' (expresión que procede de cuando los 'infieles' eran para Roma los otros y no ellos mismos), monseñor ironizaba sobre si lo que quieren sus compatriotas es que "una mezquita se parezca a un chalet suizo" y "llame a la oración con una trompa de los Alpes desde un balcón". En medio de acusaciones contra "los miedos irracionales de muchos suizos y suizas" -en argumentación idéntica a las de la izquierda incluso en la redundancia de la utilización del femenino para la expresión de genéricos-, Hinder destacaba que el resultado no sólo "castiga a una comunidad religiosa específica", sino que, además, "no nos hace el trabajo más fácil (en su región de trabajo), aunque algunos puedan pensar que nos han hecho un favor diciendo 'sí' a esta iniciativa".

Hinder no hacía más replicar la inmediata y dura condena del Vaticano contra el resultado del referéndum, lanzada también 'urbi et orbi' casi minutos después de que se conociera su desenlace (ND). Desde entonces, la jerarquía católica no ha dejado de atacar la "intolerancia" de los suizos contra los musulmanes (ND), aunque durante estos días el papa Benedicto XVI sólo ha aparecido en carne mortal para advertir en tono apocalíptico a un grupo de obispos brasileños contra la "rebelión, división, disensión, ofensas y anarquía" que provoca... el "marxismo" a través de la 'teología de la liberación'.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección