NUEVO DIGITAL Internacional - Rodríguez Zapatero encarga la elaboración de la Estrategia Española de Seguridad a Javier Solana, el diplomático europeo de mayor rango que pidió disculpas a los países árabes y musulmanes por la publicación de las 'viñetas blasfemas' sobre Mahoma
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Rodríguez Zapatero encarga la elaboración de la Estrategia Española de Seguridad a Javier Solana, el diplomático europeo de mayor rango que pidió disculpas a los países árabes y musulmanes por la publicación de las 'viñetas blasfemas' sobre Mahoma

Rodríguez Zapatero encarga la elaboración de la Estrategia Española de Seguridad a Javier Solana, el diplomático europeo de mayor rango que pidió disculpas a los países árabes y musulmanes por la publicación de las 'viñetas blasfemas' sobre Mahoma

24.12.09 • 06:17 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

"El Consejo de Ministros (de España) ha aprobado un Acuerdo por el que se ordena la elaboración de la Estrategia Española de Seguridad". Tras su última reunión ejecutiva, el Gobierno español, presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, designaba este miércoles a Javier Solana, hasta hace escasas semanas el hombre que representaba a la diplomacia de la Unión Europea, como la persona adecuada para "definir objetivos, señalar prioridades, cuantificar dotaciones, asegurar colaboración y planificar los esfuerzos organizativos y presupuestarios" con el fin de afirmar la seguridad del país ibérico. Pero Javier Solana, precisamente como Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, tiene un 'pasado' de muy particular identificación de "amenazas contra los intereses vitales españoles" y, por extensión, de los occidentales.

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"Estad seguros de que vamos a hacer lo imposible para que esto no vuelva a suceder de nuevo". Eran las declaraciones de Javier Solana, recogidas por NUEVO DIGITAL en febrero de 2006 (ND), durante la gira del entonces diplomático de la UE por los países árabes y musulmanes con el encargo de calmar la histeria antieuropea y antioccidental que había estallado en ese mundo tras la publicación en un periódico de Dinamarca de una serie de dibujos sobre Mahoma. Las viñetas pretendían demostrar precisamente cómo la libertad de expresión en Europa se enfrentaba al chantaje violento y terrorista de una levantisca minoría musulmana, por cierto, secundada por una mayoría también musulmana que callaba y terminó otorgando con su silencio ante los asaltos, saqueos y asesinatos de cristianos en que se convirtieron las 'protestas'.

Solana, con el bloque musulmán contra la "blasfemia"

Las afirmaciones del entonces aún máximo representante de la política exterior de la UE se producían en Arabia Saudí, uno de los países más virulentos en la exigencia de una legislación internacional contra la "blasfemia". Solana encabezó el apoyo de la organización continental europea a tal iniciativa con el fin de que las Naciones Unidas se encargaran de materializar en hechos concretos una normativa que impidiera toda crítica -"blasfemia", en el lenguaje de los países musulmanes- contra cualquier religión y, en especial, contra el islam, puesto que, según la Organización de la Conferencia Islámica, la "blasfemia" no es más que una forma de "islamofobia", y "la islamofobia es la peor forma de terrorismo" (ND). El bloque musulmán, apoyado por el 'bolivariano' de la nueva Lationamérica 'revolucionaria' con capital en Teherán (ND 1 y 2), apoyó el furor saudí en ese sentido, incluso con la promoción de la persecución internacional del 'delito religioso' fuera de las fronteras en donde hubiera sido 'cometido'.

Envuelto aún en su propia oleada de amenazas y chantajes tras el discurso del Benedicto XVI en Ratisbona, y en medio del denominado "diálogo interreligioso", el Vaticano también "agradeció" la ofensiva islámica por haber "demandado un espacio para Dios en la sociedad" (ND), en una estrategia que, desde entonces, no ha hecho sino estrechar cada vez más el acercamiento del papado a una religión musulmana que percibe como aliada frente al enemigo común del laicismo europeo (ND-Archivo/Selección).

"¿En nombre de quién pide disculpas?"

En el momento en que Javier Solana intentaba calmar la ira islámica en torno a los "dibujos blasfemos", al menos la diplomacia holandesa protestaba por las declaraciones del muy compungido 'ministro de Exteriores' de la Unión, quien no dejaba de propagar el "sincero arrepentimiento" de Europa "por haber herido los sentimientos religiosos" de los musulmanes. Bernard Bot, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Holanda, protestaba ante el propio diplomático español por sus disculpas frente a los dirigentes de los países árabes y musulmanes, mientras el secretario de estado holandés para Asuntos Europeos, Atzo Nicolai, también se desmarcaba de tanta claudicación recordando que "(Solana) ha viajado por ahí para ofrecer disculpas". "Me pregunto en nombre de quién", concluía (ND).

También por entonces, Gustavo de Arístegui, portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados de España, apuntaba, en declaraciones a NUEVO DIGITAL (ND), cómo "lo que Europa tiene que hacer es demostrar que creemos en nuestros valores, y ahora Europa lo que está demostrando es que tiene muy pocas convicciones en la defensa del sistema democrático y de libertades que tanto han costado a los europeos". Sin embargo, en ese sentido, el representante del principal partido español de centro-derecha, actualmente en la oposición, sentenciaba cómo "aquí la única persona que he visto actuar con sensatez y determinación ha sido a Javier Solana". Por entonces, Gustavo de Arísteguí también condenaba con dureza la "Alianza de Civilizaciones" impulsada por el Partido Socialista español, proyecto que hace unas pocas semanas era, sin embargo, apoyado por el mismo Arístegui como "una iniciativa que ha evolucionado, y, además, en sentido positivo" (ND).



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