Llamamiento del gobierno de Kuala Lumpur a la calma: Fuerte tensión entre los musulmanes de Malasia después de que el Tribunal Supremo del país autorice a los católicos el uso de la palabra "Alá"
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En realidad, el tribunal lo que ha hecho es revertir una orden del propio ejecutivo malayo que, tras un tortuoso y tenso proceso de vaivenes, presiones y amenazas, terminó prohibiendo la utilización de la palabra "Alá" a un semanario católico en inglés, el Herald, publicado bajo concesión administrativa y con la palabra "Restricted" en su portada para advertir de que sólo debe circular entre cristianos. Precisamente, los cristianos del país utilizan desde hace siglos el término "Alá" para designar a Dios y recuerdan además que tal denominación ya se encontraba en uso en la Arabia pre-islámica. Sin embargo, las organizaciones musulmanas han considerado la sentencia una práctica declaración de guerra puesto que, más allá de que lo utilice la publicación católica, "ahora los misioneros cristianos van a utilizar la palabra, confundiendo así la identidad de los musulmanes y minando la armonía religiosa".
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Quien así se manifestaba era Syed Hassan Syed Ali, dirigente de Pribumi Perkasa, una organización malaya de "derechos humanos", entre ellos, no el de que cada cual pueda a designar a un Dios único con la palabra que desee. En un país donde el islam es la religión oficial aunque 'sólo' el 60 por ciento de la población se considera musulmana, el 9 por ciento de los malayos cristianos están siendo acosados desde hace años por la campaña también oficial que pretende prohibirles la utilización del término "Alá" con el que designan al Dios único desde hace siglos musulmanes y cristianos de la región.
Musulmanes: "Su Dios es distinto al nuestro"
"Queremos vivir en paz con todas las religiones, pero la palabra Alá ha sido tradicionalmente utilizada en Malasia para representar al dios musulmán, que es diferente del cristiano, y esto debe ser respetado", declaraba la Federación de Estudiantes Malayos entre convocatorias de manifestaciones de protesta. Ante el aumento de la tensión entre los musulmanes, alentada por organizaciones no gubernamentales islámicas y nacionalistas no islámicas, el gobierno de Kuala Lumpur emitía un llamamiento formal a la calma mientras anunciaba reuniones con todos estos encolerizados grupos. Y en el intento de apaciguar el levantisco e iracundo clima creado, el ejecutivo ya ha advertido de que va a recurrir la decisión del más alto tribunal del país, según anunciaba la oficina del primer ministro en coordinación con el Ministerio del Interior. Anteriores primeros ministros han exigido que, en todo caso, la autorización para que el Herald utilice la palabra Alá debe ser gestionada bajo "estrictas condiciones".
De hecho, ya la sentencia del tribunal establece esas condiciones en el hecho de que la utilización de la palabra "Alá" es "constitucional" siempre y cuando el contexto de su uso se limite a la "instrucción y educación" de otros cristianos, es decir, en una especie de campo de concentración semántico. Por tanto, el diario no podrá utilizar la palabra en referencia a personas o temas no cristianos y, muy especialmente, en relación a personas o temas musulmanes. Sin embargo, tampoco este hecho garantiza que no existan tensiones y amenazas por parte del Estado malayo contra los cristianos cuando las autoridades consideran que abandonan el estricto confinamiento legal en torno a ellos.
El mismo semanario católico Herald era amenazado de cierre administrativo después de que el Ministerio del Interior local considerara que había "entrado en política" en vísperas de una elección a un escaño al pedir en un editorial que los cristianos rezaran por una votación "limpia y justa". "Esto va claramente en contra de las condiciones de su permiso (de publicación) que establecen cómo sólo debe centrarse en su religión y en actividades religiosas". En medio de la apertura de un expediente administrativo y de la advertencia de una "suspensión" del permiso oficial que permite existir al semanario, el Herald recordaba que sólo habían publicado un editorial "pidiendo a la gente que rece por una elección justa y limpia". "¿No podemos los cristianos pedir a otros cristianos que recen? ¿Va contra la ley?", se preguntaban.
Semanario católico: "Restricted" y sin "Alá", o prohibición
El gobierno malayo ya había intentado prohibir el uso de la palabra "Alá" al semanario a comienzos de 2008 en el marco de las negociaciones -y presiones- en torno a la renovación de la licencia para la publicación. En aquel momento, el escándalo internacional -reflejado en su momento por NUEVO DIGITAL (ND)- llevó a Kuala Lumpur a dar marcha atrás, pero en las nuevas negociaciones -y presiones- para la renovación de la licencia para 2009, Kuala Lumpur decidió que esa vez no aflojaría la soga sobre el diccionario de los católicos del país.
Se concedió la licencia por ese año -el pasado- con la condición no sólo de que no se utilizara en ninguna forma y bajo ningún concepto el polémico término, sino también con la de que se imprimiera con letras grandes en la portada del semanario, publicado en inglés, la palabra "Restricted", de forma que todo el mundo tuviera claro que la circulación del Herald sólo estaba autorizada entre cristianos y dentro de las iglesias cristianas. En febrero, el arzobispo Tan Sri Murphy Pakiam denunciaba en los tribunales al ejecutivo malayo en general y al Ministerio del Interior en particular en contra de esa decisión, demanda que es la que se resolvía el último día de 2009, cuando debían comenzar las negociaciones para la renovación de la licencia de publicación. Oficialmente, Malasia garantiza en su constitución la libertad religiosa.
Quizás con la excepción de pequeñas bolsas de musulmanes occidentales u occidentalizados, una amplia mayoría de musulmanes de todo el mundo considera que la palabra "Alá" no puede ser ni leída ni pronunciada por bocas "haram", es decir, impuras, lo que no sólo incluye a personas de otras religiones, sino a los propios musulmanes en situaciones consideradas también 'impuras', por ejemplo, en el cuarto de baño, o, muy especialmente, a mujeres musulmanas durante su menstruación, vetadas no sólo de tocar el Corán, sino de pronunciar en voz alta el término "Alá" bajo las contundentes directrices del versículo 222, capítulo 2, del libro sagrado islámico que califica el periodo menstrual de "una impureza" y ordena a los fieles: "¡Manteneos, pues, aparte de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se hayan purificado!". Un consejo de ginécólogos turcos tomó en sus hombros en 2008 la pesada responsabilidad histórica de asesorar al Directorado de Asuntos Religiosos de su país en torno a la menstruación, un tema extremadamente espinoso para las islámicas mentalidades de un país occidentalizante y oficialmente laico como Turquía (ND).
Alá es Alá, y punto
Expertos y hombres de religión musulmanes, a través de grandes nodos islámicos de noticias y edictos religiosos, no dejan de emitir fatuas y exigencias sobre quién puede o no puede utilizar la palabra "Alá" y, sobre todo, recordando a los propios musulmanes que no caigan en la tentación de confundirse a sí mismos creyendo que palabras como la española "Dios" o la inglesa "God" pueden ser utilizadas sin caer en inmensos pecados de falta de respeto a "Alá". Incluso mujeres estadounidenses, conversas y estudiosas del islam con un amplio currículo, a través de portales supuestamente tan occidentalizados como Islam on Line, recuerdan de forma tajante en este sentido que Alá "advierte contra las tentaciones de manipular su propio nombre".
