Disturbios protagonizados por cristianos en Dakar: Imanes y jerarquía católica, unidos en la condena del presidente de Senegal quien se mofó de la divinidad de Jesús para defender una estatua al "Renacimiento Africano"
X- NUEVO DIGITAL (30/03/09) - Una economista zambiana publica un demoledor libro de condena contra el ciclo de corrupciones, ineficacias, parasitismos y pobreza causado por la ayuda humanitaria dirigida hacia África
Miles de senegales continúan emigrando de forma ilegal a España mientras Madrid también sigue inyectando grandes cantidades de dinero público en 'ayuda al desarrollo' para ese país africano. Pero, a la vez, el gobierno de Dakar se está gastando el equivalente a 20 millones de euros en un monumento a la 'grandeur' negra. En el más puro estilo estalinista, la gigantesca estatua, construida por norcoreanos, será más alta que la de la Libertad de Nueva York y está dedicada al "Renacimiento Africano". Pero, por el momento, lo único que ha nacido en Senegal a su sombra, junto a los vertederos de basura y las miserables chabolas a sus pies, ha sido un increíble, alucinado y masivo conflicto que se contagió de la política a la religión. La siguiente es la enloquecida historia de un colosal monumento convertido ya en el colosalmente patético símbolo del despilfarro parasitario del África 'subsahariana', un becerro de oro tan ridículo que su musulmán impulsor sólo pudo defenderlo insultando a la minoría cristiana de su propio país en un nuevo intento de buscar un objetivo para el odio.
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El año ha comenzado en Senegal de la misma forma que terminó. Caliente. Y no por el clima. De hecho, concluyó con el habitual discurso de fin de año del presidente, Abdoulaye Wade, pero esta vez con el poco habitual mensaje de unas disculpas a los cristianos del país, una minoría de entre un 5 y un 6 por ciento perdida entre el más de 90 por ciento de la población musulmana. Además, Wade, musulmán él mismo y elegido por el Partido Socialista senegalés, también sentía ahora la unánime condena y persecución de los imanes, aliados con los cristianos en su ira.
Crisis en pleno 'Renacimiento' senegalés
El tenso clima generado en Senegal se originaba en torno a la gigantesca estatua de bronce al "Renacimiento Africano" que Wade está construyendo en Dakar como símbolo de la "liberación (africana) del racismo y la intolerancia". El objetivo, cunplido ya a falta de rematar la construcción, es que sea visible desde toda la capital, incluyendo desde los miserables barrios de chabolas entre los vertederos de basura a sus pies.
Desde esa podredumbre misérrima, los, al parecer, afortunados senegaleses 'renacentistas' ya pueden elevar la vista en la mística contemplación de cómo una mujer, un hombre y un niño señalan de forma épica al Océano Atlántico en apertura de eternos horizontes, casualmente los mismos por donde los jóvenes arriesgan sus vidas para escapar del "Renacimiento" senegalés. La estatua, perpetrada por norcoreanos, ha sido presupuestada en 20 millones de euros y, puestos a demostrar grandeza, será más alta que la de la Libertad a las puertas de Nueva York, todo con el fin de demostrar que la 'grandeur' negra no le va a la zaga de la 'grandeur' islámica de Dubai -ahora humillada ella misma (ND 1 y 2)- en su intento de despreciar las míticas alturas de los rascacielos del poder y las estatuas libertadoras de los Estados Unidos.
Sin embargo, y antes de rematarse -sólo falta la cabeza del heroico varón representando al colosal esplendor sengalés-, la estatua ha provocado ya innumerables efectos, y ninguno de ellos relacionados con ninguna magnificencia. Para empezar, la señora de la estatua, de cuerpo no menos espectacular, tiene el pequeño problema de que lleva las exquisitamente bien torneadas piernas al desnudo, lo que ha provocado el abierto disgusto de los líderes musulmanes del país, que, además, consideran a todo el monumento en su conjunto una especie de gran ídolo blasfemo. Lo de la blasfemia es asunto peliagudo, pero lo de las piernas de la tremenda señora se puede arreglar y, de hecho, los arquitectos ya han anuciado que van a cubrir tan turbadores muslos.
Wade: ¿Un problema una estatua? Rezar a Jesús sí es ridículo
Pero, esta vez, los líderes islámicos han ampliado en mucho el rango de sus críticas, lejos del problemilla de la apabullante señora negra y sus egregias piernas desnudas por debajo de un bárbaro busto de marmórea contundencia. Para ellos, además del no menor asunto de la "idolatría" estatuaria, lo central de sus críticas se dirige al -blasfemo- despilfarro en un país en quiebra, sin servicios públicos, ni carreteras, ni futuro, donde la juventud se ve obligada a jugarse la vida en épicas, aunque no estatuadas, travesías oceánicas para alcanzar las Islas Canarias al norte del sublime y vigoroso dedo varonil del broncíneo hombre negro simbolizando al "Renacimiento" africano.
El acoso a Wade por su megalómana construcción, proporcional en su apoteósica dimensión a su ineficacia en el gobierno, derivaba en un muy poco afortunado comentario del presidente en su discurso de fin de año, cuando despreció las críticas hacia él por su monumento y su supuesto carácter idólatra mientras nadie menosprecia a los cristianos por "rezar a alguien que no es Dios".
El comentario, en absoluto inocente, incidía en la línea central de los ataques de muchos musulmanes hacia los cristianos, a quienes consideran en el mejor de los casos estúpidos por divinizar a quien para ellos es un simple profeta menor, y, en el peor de los supuestos, blasfemos por faltar al infinito respeto al 'profeta' mayor y al dios único de toda unicidad de nombre árabe, distinto del Dios cristiano según afirman estos días los musulmanes malayos en su largo esfuerzo por prohibir precisamente la palabra "Alá" a los seguidores de Jesús (ND).
Líderes musulmanes: Idolatría, piernas y derroches públicos
Sin embargo, esta vez los imanes se revolvieron contra Wade, a quien se la tienen jurada por el gran 'becerro de oro' construido al "Renacimiento Africano". De hecho, los líderes islámicos exigían ya en este contexto una "alternancia política" para un país en el que la década de poder de Wade huele ya demasiado a corrupción, megalomanía, estupidez y, ahora, a excitación de odios religiosos, el fácil recurso de tantos gobiernos musulmanes para desviar la mirada de lo que ven y viven sus ciudadanos-súbiditos. La crisis generada por el comentario de Wade ha sido tan aguda que hasta el propio Partido Socialista por el que es elegido el presidente renacentista se solidarizaba con los cristianos que se sintieron ofendidos.
Pero también la iglesia católica senegalesa ha jugado esta vez duro, quizás explotando su papel de influyente aunque ínfima minoría. El arzobispo de Dakar, Théodore Adrien Sarr, lanzaba un comunicado denunciando el sentimiento de "humillación" de los cristianos ante la burla del presidente del país precisamente ante el dogma central de la fe cristiana. Para entonces ya se habían producido disturbios en Dakar protagonizados por algunas docenas de cristianos que se enfrentaron a la policía antidisturbios, revueltas no mal vistas por los propios líderes musulmanes que veían así aliados bien dispuestos frente al corruptor ídolo de la figura humana como un objeto de adoración.
Con un país explotando por el lado más imprevisto, varios ministros han pedido excusas a las autoridades eclesiásticas senegalesas mientras un portavoz de Dakar desmentía, en nombre del presidente, que Wade hubiera deseado ofender a los cristianos. En medio de homilias por todas las iglesias senegalesas rechazando que la iglesia hubiera manipulado las palabras de Wade para excitar los ánimos cristianos -como los príncipes renacentistas de Wade aseguraban culpando a la prensa de la revuelta-, el arzobispo aceptaba entonces las disculpas oficiales y reiteraba sus prontos llamamientos a la calma con el fin de intentar superar el inaudito conflicto religioso estallado en pleno "Renacimiento" senegalés, sin duda en imitación de los europeos del siglo XVI, para que no falte de nada a una buena e histórica Edad de Oro que se precie.
