Kosovo y su 'Casa Amarilla': El Consejo de Europa retoma la investigación sobre el tráfico de órganos articulado por la organización terrorista fundadora del 'estado kosovar'
X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: KOSOVO, DEL AVISPERO DE LOS BALCANES AL AVISPERO DE LAS CIVILIZACIONES
Kosovo continúa consolidando su estatus neonacional mediante una agresiva política de hechos consumados a la vez que apoya sus desafíos regionales en el incondicional y muy activo soporte de las Naciones Unidas y de Estados Unidos. A pesar de ello, el enviado especial de la ONU constataba la pasada semana sobre la permanente tensión entre serbokosovares y albanokosovares en el norte del nuevo 'país' y advertía de que "la paz continúa siendo endeble" en la zona, al menos tan endeble como la no menor intranquilidad de la Europa mediterránea asolada por las bandas mafiosas albanokosovares, con España e Italia como sus dos principales bases de actividad criminal.
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Por lo demás, Turquía también prosige su no menos agresivo desembarco en Kosovo, al que ha tomado como su base de penetración en Europa. Este mismo mes, el ministro de asuntos exteriores kosovar aterrizaba en Ankara invitado por el primer ministro turco antes de que aquel se dirigiera a Egipto para estrechar lazos con la Liga Árabe, en el paralelo alineamiento arábigomusulmán de un Kosovo que, mientras tanto, mantiene las apariencias y los estándares occidentalistas con el siempre inquebrantable apoyo de Washington.
Washington-Ankara-Pristina
De hecho, el triángulo Estados Unidos-Turquía-Kosovo funciona ya desde hace tiempo a pleno rendimiento, con una Turquía que no sólo llega a acuerdos aduaneros con el primer país de mayoría musulmana en Europa, sino que, en consorcio con empresas estadounidenses, se ha lanzado a la construcción y control de las grandes infraestructuras kosovares, comenzando por la autopista que enlazará Kosovo con Albania, en un nuevo e inquietante paso de lo que muchos ven como una no menor irreversibilidad en el desarrollo de la 'Gran Albania' mientras Pristina recrudece la limpieza de cualquier resto serbio en el norte con la coartada de la creación de nuevas entidades locales.
Sin embargo, si el presente sarpullido de tensiones étnicas sigue preocupando tanto como un futuro quiste turco-musulmán en el infartable corazón balcánico europeo, no son menores las sombras que también arroja un pasado de terrorismo, mafias, crimen y asesinatos sobre el que se ha fundado el nuevo 'estado'.
El UÇK y el tráfico de órganos
También a mediados de mes se conocía que un enviado del Consejo de Europa se encontraba en Kosovo en visita secreta investigando el supuesto tráfico de órganos a gran escala organizado y mantenido por el denominado Ejército de Liberación de Kosovo, el siniestro UÇK por sus iniciales autóctonas, la banda calificada como terrorista por los mismos Estados Unidos y la misma Unión Europea que han apoyado a sus líderes como los nuevos e impolutos gobernantes del nuevo estado kosovar.
El UÇK no sólo fue lo suficientemente hábil como para extender la influencia y la presión políticas de la amplia comunidad albanokosovar en Estados Unidos, sino que sacó literalmente tajada -órganos aún palpitantes a los prisioneros serbokosovares- de la "limpieza étnica" que efectuaba de forma sistemática sobre las comunidades serbias masacradas con la inestimable colaboración de las potencias occidentales -España incluida- que, en la retaguardia, machacaban con sus bombarderos de última generación de Serbia para abajo con el pretexto, precisamente, de evitar la "limpieza étnica", pero sólo la de los serbios sobre los albanokosovares.
La 'Casa Amarilla'
En realidad, no es en absoluto nuevo el asunto del tráfico de órganos de serbokosovares y otros no albanokosovares organizado por una UÇK ahora en el poder bajo siglas aparentemente democráticas, codeándose sus antiguos y despiadados líderes terroristas con los gobernantes de las democracias occidentales mientras estrechan a la vez el flanco aliado turco-arábigo-musulmán.
Investigador de las cárceles secretas de la CIA en Europa desde 2005 en el trabajo que le hizo más conocido, Dick Marty, relator del Consejo de Europa -la misma organización que el gobierno español confundía recientemente con el Consejo Europeo de Ministros en un folleto sobre la presidencia de turno de la Unión Europea- llegaba a Pristina en una visita de agenda secreta y sin reuniones oficiales previstas, pero sí con el objetivo de volver sobre la famosa y tétrica 'Casa Amarilla', el en absoluto mítico matadero de serbios que muchos testigos afirman como el centro de la lucrativa charcutería albanokosovar de órganos en la construcción de la nueva patria y que la propia Albania se ha comprometido a investigar por la parte que la puede corresponder.
Órganos serbokosovares, de Turquía a Arabia Saudí
Según estos testigos, que Serbia está recolectando en su cada vez más desfallecido intento de mantener vivo el expolio internacional de su territorio, "cientos" de prisioneros serbios y serbokosovares fueron llevados a esta 'Casa Amarilla' durante el verano de 1999 de donde salían a trozos, los más rentables comercializados a través de las redes especializadas en este sentido por la amplia casuística criminal de financiación albanokosovar.
Las investigaciones se están encontrando con el terror de los propios testigos, que temen las contundentes y bien acreditadas represalias de los albanokosovares y cuyas familias han sido convertidas ya en rehenes para asegurar el silencio sobre la práctica y el destino final de los órganos, en el Oriente y en el Occidente europeos, pero también de Turquía a Arabia Saudí, según se desvela en una Serbia cuyas investigaciones avanzan a buen ritmo en la delimitación con nombres y apellidos de la carnicería.
Pristina: Checos, no; otros, quizás
La propia policía kosovar reconoce el problema como existente y, de hecho, ya está desmintiendo que, entre los 'sacrificados', se encontraran ciudadanos de otros países terceros, como checos sin ir más lejos, cuyas autoridades en Praga también se temen que algunos hígados y algunos riñones de los suyos estén latiendo desde hace una década entre las pudientes familias que pudieron pagarlos con el dinero contante y sonante que terminaría financiando la creación del nuevo estado independiente de Kosovo.
