Petición de 'profiling' en los aeropuertos: Un senador de los Estados Unidos propone centrar los controles de seguridad en "musulmanes y nativos del Oriente Medio entre 20 y 35 años de edad"
X, X- NUEVO DIGITAL (24/08/06) - 'Profiling': Políticos y expertos en seguridad exigen abiertamente que los pasajeros de las líneas aéreas sean investigados de acuerdo a su potencial peligrosidad
- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN - EL ENEMIGO CRECE DENTRO Y ES AMERICANO: LA YIHAD INTESTINA, DESBOCADA EN ESTADOS UNIDOS
A comienzos de febrero, el capellán musulmán de la prisión local de Nueva York fue detenido por los servicios de seguridad del centro después de que se le interceptara intentando introducir varias cuchillas de cúter y unas tijeras ocultas en su mochila. Sin embargo, ese fue sólo el primero de los descubrimientos. El imán Zulqarnain Abu-Shahid en realidad se llamaba Paul Pitts antes de convertirse en un verdadero creyente y había pasado 14 años entre rejas tras ser condenado por el asesinato de un cliente de 30 años durante el atraco a un supermercado de Harlem en 1976. ¿Pero qué hacía este sujeto sirviendo como líder y devoto consejero islámico en un centro penitenciario?
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Eso mismo se están preguntando las autoridades neoyorquinas después de comprobar cómo el nombre santamente árabe de Abu-Shahid ocultaba su historial de no menor verdadero asesino. Hay quien dice que el hecho de haber escogido el nombre de Shahid para su reencuentro con el islam dentro del que todo ser humano nace ya debería indicar sus intenciones. Shahid significa "testigo" de la fe, y, en general, es aplicado a los "mártires" musulmanes, entre ellos los que utilizan la más expeditiva vía de consecución de su cupo de vírgenes mediante la autodetonación en cualquier lugar abarrotado de infieles occidentales o de apóstatas musulmanes, los primeros en su impía materialización de usuarios de transportes públicos, y los segundos en su no menos maligna encarnación de señoras y niños haciendo la compra.
El doble juego de los imanes
Un gran jurado se negó a realizar acusaciones formales contra Abu-Shahid, por lo que el imán fue puesto en libertad después de pasar varios días en prisión sin fianza. Por el momento, las autoridades neoyorquinas dudan de la posibilidad de acusarle de algún otro cargo para que no pueda escapar impune. Pero, por el momento también, lo que ya han anunciado esas mismas autoridades es la apertura de una investigación en torno a cómo se realizó el proceso para contratar al capellán islámico de la prisión.
Según el abogado defensor de Abu-Shahid, su defendido "no sabía" que portaba las cuchillas y las tijeras en la mochila y, además, si bien es cierto su pasado de asesino, después "reformó su vida" y ahora es un "hombre de familia". Pero, ¿por qué Abu-El-Mártir es sólo uno más en la ya larga lista de imanes relacionados con el sistema penitenciario de la ciudad y el estado de Nueva York que son sorprendidos llamando "terroristas" a los gobernantes del país, declarando "mártires" a los carniceros del 11 de Septiembre", acosando a algún interno judío, o colaborando en la preparación de atentados por parte de los jóvenes yihadistas domésticos mientras, como el también pío Ahmad Afzali, ocultan sus intenciones con una supuesta colaboración con la policía en el combate del denominado 'extremismo islámico' (ND) en un doble juego de los imanes que ya alarma de forma abierta a la seguridad y la inteligencia de Estados Unidos (ND)?
"La corrección política ha ido demasiado lejos"
La pregunta es tan larga y asfixiante como la cada vez mayor acumulación de imanes y musulmanes, a sueldo de las instituciones y supuestos colaboradores de la ley, que, sin embargo, son sorprendidos en actitudes no ya ilegales, sino abiertamente yihadistas de odio antiestadounidense y antioccidental. Las autoridades penitenciarias de Nueva York conocían por supuesto el historial criminal de Abu-Shahid cuando le contrataron como capellán musulmán en 1993. De hecho, obtuvieron el visto bueno de las autoridades religiosas correspondientes. Pero el responsable de Seguridad Pública del ayuntamiento de Nueva York ya ha adelantado que "todas esas políticas relacionadas con la autorización de acceso de determinados imanes a nuestros prisioneros han sido un ejemplo de corrección política que ha ido demasiado lejos".
Lejos del lisérgico 'buenismo' colaboracionista de la izquierda española, la 'corrección política' es algo que se está acabando poco a poco -muy poco a poco- entre la clase dirigente de Estados Unidos cuando se habla de los musulmanes en general y de los musulmanes estadounidenses en particular. Mientras las organizaciones islámicas del país han declarado el uso de escáneres corporales en los aeropuertos como "contrario a los mandatos del islam sobre la decencia", un senador, el republicano James Inhofe, rechazaba de forma explícita los pudores para defender, en plena comisión de análisis de la masacre de Fort Hood (ND) en el propio Senado federal, cómo, en su opinión, los controles de seguridad deberían concentrarse en "musulmanes y jóvenes del Oriente Medio".
"O musulmanes, o del Oriente Medio, o ambas cosas"
"Ya sé que no es políticamente correcto decirlo, pero creo en el 'profiling' racial y étnico. Cuando ves que sube gente a un avión y también ves que tienes una cantidad limitada de recursos (de seguridad) para afrontar la situación, necesitas concentrarte en unos objetivos", declaró en la comisión mientras a su compañero de atrás se le congelaba el chicle en la boca ante la declaración (vídeo). "Cuando oyes que no todos los musulmanes o no todos los nativos del Oriente Medio entre 20 y 35 años son terroristas, pero que todos los terroristas son musulmanes o nativos del Oriente Medio entre 20 y 35 años, eso es, en general, cierto", concluía el senador.
Por supuesto, las organizaciones islámicas pusieron el grito en el paraíso, en especial el Consejo de Relaciones Islamo-Americanas, el virulento CAIR, organización relacionada con la financiación terrorista en el Oriente Medio -varios de sus líderes fueron procesados en el caso de la Holy Land Foundation de financiación ilegal a Hamas- y puesta de nuevo en cuestión tras la publicación del libro de un periodista que, como becario en el entramado islámico 'de derechos civiles', consiguió reunir miles de páginas de documentación interna sobre sus estrechas relaciones con los Hermanos Musulmanes o su infiltración en la política y la inteligencia estadounidense con el objetivo de "destruir la sociedad americana desde dentro". (El CAIR demandó a los autores y editores del libro en un caso adoptado por algunos de los más prominentes litigantes del país y el FBI llevó a cabo una redada en la casa del escritor, donde se incautó de los ordenadores y la documentación sacada de la organización islámica).
"Nos revisan en los aeropuertos"
Condenando la petición explícita del senador de centrarse en "musulmanes y personas del Oriente Medio entre 20 y 35 años de edad", para los líderes locales del CAIR en Oklahoma, "la 14ª Enmienda de la Constitución (de Estados Unidos) exige que todos los ciudadanos sean tratados por igual".
"Es descorazonador escuchar a un miembro del Senado de los Estados Unidos sugerir que grupos completos étnicos y religiosos deberían ser considerados de forma automática como sospechosos de terrorismo (...). Los líderes de nuestra nación tienen el deber de no exacerbar el creciente sentimiento antimusulmán de la sociedad americana", concluían los líderes del CAIR de Oklahoma mientras los informativos locales de televisión (vídeo) sacaban a compungidas y dulces musulmanas conversas relatando sus penas de discriminación en los aeropuertos del país de la libertad.
