Varios países europeos condicionan la eliminación de los visados para los residentes en Kosovo a la repatriación de miles de gitanos y albanokosovares repartidos por el continente
X, X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: KOSOVO, DEL AVISPERO DE LOS BALCANES AL AVISPERO DE LAS CIVILIZACIONES
Mucho más de lo que admitieron en público preocupó a los gobiernos de la Europa Occidental la crisis en torno a los gitanos procedentes de los Balcanes que se produjo hace dos o tres años, y que se recrudeció tras la eliminación de las fronteras con los nuevos socios de la Unión Europea en el Este del continente (ND - Archivo/Selección). Sólo Italia pareció adoptar medidas contundentes ante lo que la opinión pública percibía -y sufría- como un intolerable incremento de la delincuencia organizada a gran escala. Pero si el gobierno Berlusconi puso el escándalo entre los biempensantes, la mayor parte de los países europeos occidentales afrontaron calladas políticas de expulsiones masivas, España incluida, aunque sólo con la ocasional filtración de alguna orden policial que venía a contradecir las dulzonas peroratas de hermandad universal del presidente Rodríguez Zapatero. Pero las capitales europeas aún no están satisfechas. Quieren más. O menos, mejor dicho. Quieren que las expresiones "gitano balcánico" y "banda albanokosovar" no continúen aterrorizando a la inmensa mayor parte de la población europea. Y es ahí donde los fontaneros de Europa se están aplicando a placer, ya sin ningún complejo.
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A diferencia de un Rodríguez Zapatero por completo fuera de juego en su presidencia de turno de la Unión Europea -a veces en un dolorosa y humillante marginación como en la última cumbre sobre la crisis económica en Grecia-, el ejecutivo belga lleva literalmente años preparando el relevo que tomará de España en julio de este año. De hecho, cuando apenas va transcurrido un mes y medio de presidencia española, nada menos que el primer ministro belga se acercaba a plaza tan compleja como la de Kosovo para pulsar la situación y reafirmar una vez más su apoyo a una futura incorporación del 'país' balcánico a la Unión.
Egipto: ¿Kosovo?, ¿qué Kosovo?
Coincidiendo con el segundo aniversario de la declaración unilateral de independencia, las felicitaciones y la falta de ellas continúan marcando el difícil reconocimiento internacional de Pristina, casi generalizado en Europa -salvo España, el caso obvio de Serbia y poco más significativo- pero también casi negado fuera del continente europeo, con especiales y persistentes resistencias en el ámbito árabe y musulmán.
De hecho, mientras Turquía enviaba un cálido mensaje de felicitación con motivo del segundo año del Kosovo independiente -su mimado y cada vez más penetrado portaaviones religioso, político y financiero en Europa (ND)-, en Belgrado, el presidente Tadic se deshacía en agradecimientos con el ministro egipcio de exteriores que le llevaba en bandeja de plata la reforzada negativa de El Cairo a reconocer la "declaración unilateral de independencia de los albaneses de Kosovo", como se denomina en Serbia la traumática e internacionalizada segregación de una parte de su territorio.
Todos sin visados, excepto Bosnia, Albania y Kosovo
Desde Bruselas se intenta compensar el apoyo a la amputación kosovar con un cálido tratamiento a las ansias europeístas que, por poco margen, triunfaron en las últimas elecciones serbias sobre la mitad de la población que sigue mirando hacia la Madre Rusia. Una de las medidas más significativas en este sentido fue el levantamiento de la exigencia de visado a mediados del año pasado para los ciudadanos de Serbia, Macedonia y Montenegro. En aquella ocasión, Bruselas se negó a ampliar una medida de ese calado a los últimos y muy problemáticos restos de los Balcanes no europeizados o en vías de serlo.
Las acusaciones de "islamofobia" y de fomento de un "gueto musulmán" se escucharon casi a gritos en las marginadas Bosnia, Albania y el propio Kosovo (ND). Pero según se está descubriendo ahora con mayor nitidez, es obvio que la carta de la eliminación del visado para los tres países de mayoría musulmana poco tiene que ver con los fáciles y cansinos llantos de la islamofobia, y sí con su aprovechamiento en una mano de un póker internacional de más e inmediatas consecuencias.
'Se cambian pasaportes libres por gitanos retornados'
La prensa de Pristina publicaba esta misma semana cómo los países más potentes de Europa están condicionando su apoyo a la eliminación del humillante trámite aduanero entre europeos a que Kosovo acepte una masiva repatriación de sus difíciles lugareños. El propio ejecutivo kosovar ya admite acuerdos en ese sentido con varios países europeos, Francia, Bélgica y la extracomunitaria Suiza, entre ellos. Los países escandinavos -a donde llegaron los nómadas gitanos creando un clima irrespirable de convivencia que unió a políticos liberales y conservadores en la exigencia de su combate (ND)- también se están empleando a fondo en su exigencia de que "gitanos" y "albanokosovares" no gitanos, pero ultraviolentos no obstante, emprendan el camino de regreso.
Las presiones no sólo son descritas por informaciones de prensa en Pristina, sino por organizaciones como el Consejo de Europa -el mismo Consejo de Europa que investiga el tráfico de órganos organizado por bandas armadas kosovares desde la 'Casa Amarilla' (ND)-, cuyo comisario para Derechos Humanos visitaba también esta semana el polémico campo gitano de Kosovska Mitrovica, auspiciado por las Naciones Unidas al norte de Kosovo, donde exigía el fin de los regresos a la fueza desde la Europa rica y aterrada.
Consejo de Europa: "Esto es un escándalo"
"Hago un llamamiento a los países europeos para que detengan los retornos forzosos hasta que Kosovo se encuentre preparado para asegurar las necesarias condiciones de vida, de asistencia médica, de educación, de servicios sociales y de empleo", decía Thomas Hammarberg a su regreso en Estrasburgo desde unos campos que se habilitaron hace una década, en plena guerra serbo-serbokosovar-albanokosovar tras el incendio de las casas de los gitanos por parte de sus propios vecinos albaneses que los acusaban de colaboracionismo con los serbios, según los informes de las organizaciones de 'vigilancia de derechos humanos', entre ellos, no los derechos a la seguridad, la vida y la propiedad de los ciudadanos de la Europa Occidental.
Para el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, el tratamiento que se está dando a los gitanos en Kosovo es "escandaloso". Hammarberg recordaba que, como consecuencia de la difícil situación en Kosovo, donde el desempleo alcanza el 50 por ciento de la población y no existen infraestructuras para acoger los miles de "desplazados" internos y externos, ahora se está produciendo un efecto 'boomerang', con cada vez más "refugiados" pensando en el regreso a la Europa Occidental.
'Como se van, vuelven'
"Una gran cantidad de refugiados han vivido en los países de acogida durante muchos años, y sus hijos nacieron allí, hablan de forma fluida los idiomas de esos países y no tienen conexiones con Kosovo", afirmaba el comisario de Derechos Humanos. Como consecuencia de todo ello, "muchos de los refugiados regresan a los países de acogida tan pronto como les resulta posible", advertía Hammarberg en lo que parece una bien calculada amenaza velada sobre los resultados de las expulsiones forzosas y lo que pronto los países europeos occidentales pueden volver a esperar.
