La Organización de la Conferencia Islámica "espera" más "rectificaciones": El principal diario danés de izquierda se "disculpa" por haber "ofendido" a los musulmanes tras republicar en 2008 la viñeta de Mahoma con turbante-bomba
X, XQue 94.923 tipos amenacen con demandar a un periódico ya impresiona. Pero que la amenaza provenga de 94.923 descendientes de Mahoma por haber publicado un dibujo de su pacífico antepasado puede mover a risa. Pues eso -más un leguleyo saudí- es todo lo que necesitó el segundo diario de Dinamarca, de tendencia izquierdista, para rendirse y pedir "perdón" por republicar en 2008 la viñeta de Mahoma con turbante-bomba. Eso, y mucho miedo disfrazado de llamamientos a la "reconciliación". La Organización para la Conferencia Islámica emitía un entusiasta comunicado celebrando la "rectificación" y advirtiendo de que esperaba más en el mismo sentido. En Dinamarca, el periódico recibe escupitajos verbales de desprecio incluso desde entre los suyos.
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"Es una locura. Los medios de comunicación llevan material ofensivo todos los días. De eso va la libertad de expresión", decía el líder del Partido Socialista Popular, Villy Sovndal, antes de remachar: "La libertad de expresión no se negocia". Sovndal conseguía hace un par de años levantar las declinantes fuerzas de su partido, -no sólo frente a la derecha en el poder, sino sobre todo frente a sus competidores socialdemócratas en la izquierda- tras rebelarse contra la brutalidad de grupos islamistas como los Hizb-ut-Tahrir a los que espetó que "no sólo están equivocados, sino que simplemente han venido al país equivocado". "No tienen nada que hacer en Dinamarca y no van a salirse con la suya", escribía Sovndal antes de recibir furibundas críticas de su propio partido por su "intolerancia" con quienes exigen un "califato mundial" (ND).
Politiken y Jyllands-Posten: Mismo grupo editorial
El Politiken es el segundo periódico por circulación en Dinamarca y el diario de cabecera de la izquierda. Por delante de él, en el primer puesto, se encuentra precisamente el conservador liberal Jyllands-Posten, el que publicó originalmente las viñetas. Ambos pertenecen al mismo grupo editorial desde que las editoras de los dos medios se unieran, aunque manteniendo las respectivas independencias administrativas y de línea editorial.
La del Politiken se ha 'retratado' con su espectacular claudicación en el frente común que mantenía la prensa danesa frente a las amenazas del turbulento y volátil orbe musulmán. El Politiken republicó en 2008 la viñeta de Mahoma con turbante-bomba precisamente para ilustrar una información sobre el intento de asesinato descubierto entonces contra su autor, el dibujante Kurt Westergaard, que recientemente recibió una nueva visita de un emisario de la Religión de la Paz, hacha en mano.
Ni el pillaje histérico de las hordas musulmanas asaltando y asesinando durante la crisis que provocaron las viñetas, ni el intento de diálogo del carnicero que penetró en la casa de Westergaard merecieron condenas de ningún tipo por parte de la Organización de la Conferencia Islámica, la principal organización musulmana del mundo y segunda organización internacional tras las Naciones Unidas, por cierto, presidida por un verdadero creyente de la misma Turquía que acusa una y otra vez a la Unión Europea de ser un "club cristiano" mientras toma el liderazgo de un organismo no sólo vetado por completo a los infieles, sino extraordinariamente virulento contra ellos y sus países.
La OCI "espera" más "rectificaciones"
Ha sido precisamente la irascible y siempre pronta a la amenaza Organización de la Conferencia Islámica (ND - Archivo/Selección) la que emitía un comunicado de "bienvenida a la disculpa" del Politiken tras consumarse lo que denomina como "un desarrollo hacia la rectificación en relación al daño y al insulto causado a los musulmanes por la publicación de las viñetas". Según el portavoz del "Observatorio sobre la Islamofobia" de la OCI, "la acción adoptada por el Politiken debería ser imitada por otros periódicos que publicaron las viñetas, así como por el propio dibujante".
"La OCI está fuertemente comprometida con la libertad de expresión, pero cree que debería ser ejercida con responsabilidad para no provocar disturbios sociales y perturbaciones de la armonía entre las religiones", concluía el comunicado de la siempre amenazante OCI (ND), organización que, en su línea, no ha comentado ni mucho menos condenado la llamada a la yihad contra Suiza lanzada por el líder libio, Muammar el-Gadafi, por el asunto de los minaretes, un Gadafi que se la tiene jurada al país helvético desde la detención de sus brutales hijos en el país helvético y que es visto como un personaje patético incluso por los musulmanes suizos.
En el gobierno danés, la bajada de pantalones del Politiken se está tomando muy en serio pues se reconoce que será percibida como una rendición en el orben islámico. El propio diario informaba -en su edición en inglés- de las reacciones muy negativas en el ejecutivo de Copenhague en torno al tema y de cómo el ministerio de Asuntos Exteriores "está siguiendo muy de cerca las consecuencias de la disculpa fuera de Dinamarca".
Politiken: 'Tenemos derecho, pero nos disculpamos por ejercerlo'
La oleada de indignación que ha causado la "disculpa" del Politiken -por cierto, comprendida y apoyada por bien conocidos políticos "liberales" que, como el ex ministro de exteriores, Uffe Ellemann-Jensen, sostienen que "el periódico nada pierde con disculparse"- ha puesto contra las cuerdas a los directivos del diario 'progresista'. Su director, Toeger Seidenfaden, intentaba matizar la auténtica dimensión de su servil claudicación: "Tenemos derecho a publicar los dibujos de Kurt Westergaard; tenemos derecho a publicar los doce dibujos originales; tenemos derecho a publicar todas las caricaturas del mundo... Sólo nos disculpamos por la ofensa que su republicación ha provocado. Eso es por lo que nos disculpamos", decía Seidenfaden en medio de su imposible lógica.
El viernes pasado, el Politiken daba la noticia de su "acuerdo extrajudicial" bajo la fotografía de un Seidenfaden de sonrisa patética y sumisa que estrechaba la mano del abogado saudí representante de la fecunda prole mahometana. El editorial del diario de ese mismo día se titulaba "Un pequeño paso en el aplacamiento de la crisis de Mahoma", y se mostraba "esperanzado en que otros sigan" al Politiken en la misma dirección para "desescalar las tensiones" y "llegar a una futura reconciliación entre Dinamarca y el mundo musulmán". Los incendiarios comentarios de los lectores bajo el editorial dejaban bien claro cómo era recibida tan beatífica retórica de hermandad.
