Nuevo encuentro 'interreligioso' Vaticano-islam: Roma recuerda a los católicos que deben "respetar la dignidad humana" de los musulmanes mientras insiste en expurgar los libros de "acontecimientos históricos" que dividan a los "creyentes"
X, X- NUEVO DIGITAL - ARCHIVO/SELECCIÓN: SANTA ALIANZA CONTRA UN CONTINENTE INFIEL Y LAICO: LA IGLESIA CATÓLICA, EMBAJADORA DEL ISLAM EN EUROPA
"El Profeta (la paz sea con él) dijo: 'No hay ningún profeta entre yo y él, esto es, Isa (la paz sea con él). Isa descenderá (a la Tierra) (...). Combatirá a los pueblos por la causa del islam. Romperá la cruz, matará a los cerdos y abolirá la yizia. Y Alá exterminará a todas las religiones excepto al islam". Eso es lo que dice el hadiz 4310 del libro 37 de Abu-Dawud, parte de la sunna. La sunna comprende los dichos de Mahoma que todo musulmán debe creer, aceptar y seguir, y que sólo se encuentran por debajo del propio Corán, insipirado directamente por Alá. Isa es el nombre islámico de Jesús, profeta del Islam que destruirá la cruz. Los cerdos somos todos los no musulmanes, y la yizia es el impuesto que los dhimmis deben pagar por vivir bajo la 'tolerancia' islámica. La yizia será abolida para declarar la yihad definitiva y, además, cuando los cerdos muramos, ya no será necesario ningún impuesto de sumisión. El presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligiosos, el cardenal Jean-Lous Tauran, declaraba hace unos días en Granada: "La visibilidad religiosa de los musulmanes molesta a las secularizadas sociedades (europeas). (Pero) no debemos temer al islam".
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Sorprende la obsesión del Corán y de la sunna por llamar cerdos a los no musulmanes, básicamente, cristianos y judíos. Cerdos y monos. En un par de ocasiones, incluso "monos repugnantes". No es de extrañar que, para los conversos españoles al islam, sus conciudadanos no musulmanes sean un "rebaño" en el que no hay que "sumergirse" (ND). Claro que, al menos para el rebaño, es mejor no sumergirse en él, que hacerlo volar, como proclaman con insistencia en la televisión de Gaza las madres palestinas que sueñan con detonarse "entre los monos y los cerdos".
Vaticano: "A los occidentales les molesta la visibilidad del islam"
Por cierto, se trata de la misma Gaza donde el parlamentario de Hamas y beatífico clérigo islámico, Yunis Al-Astal, clama de vez en cuando contra "los cerdos y los monos" que caerán cuando se consume el profetizado dominio islámico del mundo y la Roma católica se desplome aniquilada: "Muy pronto, Alá lo quiera, Roma será conquistada, igual que lo fue Constantinopla, como fue profetizado por nuestro profeta Mahoma. Hoy, Roma es la capital de los católicos, la capital de los cruzados, que ha declarado su hostilidad al islam, y ha plantado a los hermanos de los monos y los cerdos en Palestina con el fin de impedir el renacimiento del islam. Esa capital (Roma) será un puesto avanzado para las conquistas islámicas que se extenderán por Europa en su totalidad, y entonces pasarán a las dos Américas, e incluso a la Europa del Este" (ND).
Para el cardenal Tauran, en conferencia pronunciada el pasado mes de febrero en la Facultad de Teología de la Universidad de Granada (y titulada "Cristianismo, islam y modernidad"), el hecho de que los musulmanes no distingan entre esfera pública y privada a la hora de practicar su religión supone una "visibilidad religiosa" que "molesta a las sociedades secularizadas" occidentales. Sin embargo, esas mismas sociedades occidentales mejor harán en acostumbrarse y aceptar la convivencia como un hecho consumado dado que "en Occidente, los musulmanes y los no musulmanes están obligados a vivir juntos".
Tauran: "Los católicos deben dar gracias al islam"
De hecho, para el hombre del Vaticano en el diálogo interreligioso, la "obligada" convivencia con los musulmanes es una "oportunidad" puesto que nada menos que "gracias al islam, mejor dicho, a los musulmanes que viven entre nosotros, (los católicos) estamos llamados a profundizar en nuestra fe y a renovar nuestra catequesis". No es ni con mucho la primera vez que Tauran sostiene que Europa debe estar "agradecida" al islam "por haber demadandado un espacio para Dios en la sociedad", tal y como decía, por ejemplo, hace año y pico (ND). Y para mejorar las relaciones con el islam, el Vaticano exige, entre otras cosas, expurgar los libros escolares de "acontecimientos históricos que, directa o indirectamente, puedan llevar una actitud violenta entre los seguidores de las diferentes religiones".
Esa exigencia era confirmada también una vez más tras el nuevo encuentro 'interreligioso' mantenido entre la delegación católica encabezada por el propio Tauran y una islámica de expertos de la Universidad de Al-Azhar de El Cairo. Tampoco es nueva en absoluto la obsesión del Vaticano por eliminar de los libros de historia, en especial, de los escolares, acontecimientos que, en Occidente, puedan ser vistos como una agresión del islam -y que lo fueron, en realidad. Ya en el encuentro del año pasado en la misma universidad, el mismo Vaticano, en documento rubricado también por la parte contratante islámica, exigía limpiar los libros de todo "material ofensivo para los creyentes" (ND).
Una Inquisición 'buenista' para los libros de historia
Aunque, según van declarando a la Radio Vaticana algunos de los altos representantes católicos que participaron en el encuentro, esta exigencia de purga historicista alcanza tanto a las referencias a "las invasiones islámicas de otros países" como a las de "las Cruzadas", desde el ámbito musulmán no existe tal equiparación puesto que ni en sueños se plantean en Al-Azhar -sin hablar de lo que sucede fuera de sus pías aulas- eliminar las referencias sobre los movimientos de recuperación cristiana de Tierra Santa, precisamente en un centro que, como Al-Azhar, legitimó como "guerra santa" el enfrentamiento de Egipto con Israel de 1967.
De hecho, si, tras la caída de Roma y de Occidente en su conjunto, este periodista cayera en manos del rector de la universidad, el imán Sayed Tantawy, recibiría cuanto menos "ochenta latigazos" en el altamente probable caso de que le encontrara culpable de difundir informaciones falsas sobre el islam o los musulmanes. Esa pena, más una "ejecución" -por el momento "civil"-, es lo que exigió hace poco más de dos años para los periodistas díscolos e insumisos al agresivo supremacismo de la Religión de la Paz.
La equidistancia de Tauran para católicos y musulmanes
Con esta gente es con la que se reúne Tauran y su delegación vaticana de alto nivel para exigir, en constante equidistancia de actitudes y agresiones, que "musulmanes y católicos" por igual muestren "respeto a la dignidad humana, sin distinción de pertenencia étnica o religiosa", exigencia que no sólo le es recordada a unos católicos que, al parecer, no respetan la dignidad humana de los inmigrantes musulmanes en la feroz Europa infiel, sino también a los habitantes de un país como el propio Egipto que veía cómo ocho cristianos coptos eran masacrados por hordas musulmanas días antes del encuentro interreligioso de "fraternidad".
Claro que, para Tauran, según dijo en las puertas de otra reunión de hermandad con los musulmanes, esta vez en la Roma de la cruz que caerá aniquilada por el Isa-Jesus mientras mata cerdos a diestro y siniestro, ni la libertad de culto en los países musulmanes ni, al parecer, el exterminio de los cristianos en ellos, son factores que deban impedir el diálogo interreligioso con el islam (ND).
Emocionado "agradecimiento" tras las masacres
De hecho, bajo las cúpulas de San Pedro, el Papa Benedicto XVI, su delegado de la hermandad 'interreligiosa' Tauran, y lo más granado y purpurado del Vaticano se tuvieron que tragar cómo la delegación islámica egipcia más otras musulmanas de varios países de la umma les espetaran cómo en ningún caso iban "a tolerar el proselitismo (cristiano) entre nosotros (ND). Minutos después se puso fecha a una nueva cumbre de diálogo 'interreligioso'.
Tauran "agredeció" emocionado al inicio del encuentro la condena del imán Tantawy -que se representa a sí mismo y, como mucho, a su universidad y a su mezquita- a la masacre de los cristianos, actitud que, sin duda, es un avance histórico para unos auténticos creyentes que no dejan de exigir -de forma siempre desabrida y soberbia, 'a la turca'- el "respeto a los derechos humanos" de los musulmanes en Europa. Y eso también es lo que firmó el hombre del Vaticano en representación universal -éste, sí- de los católicos de todo el mundo.
