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De la cerdita Peppa al famoso español "racista"
@JavierMonjas - 01/11/2014

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'Peppa Pig' es un programa de televisión muy seguido por los más pequeños del Reino Unido. Peppa es una cerdita rosa que juega con sus amiguitos de otras especies animales. El programa se dirige a niños en edad preescolar, lo que ya indica qué tipo de contenidos incluye y cuál es su tratamiento. Pero Peppa Pig tiene muchos enemigos, gentes de la verdadera religión que odian todo lo relacionado con ella, un sordo rencor contra la representación del animal impuro que estalló hace días en un autobús público con el resultado previsto. Peppa Pig perdió y fue humillantemente expulsada del vehículo por ofender los sentimientos de una devota islámica.

Una pareja joven viajaba en un autobús público de Rotherham. Con ellos iba su pequeña hija, Heidi, una niña autista de quince meses. La pequeña comenzó a llorar y a su madre no se le ocurrió otra cosa para intentar calmarla que cantarle la canción de Peppa Pig, que incluye varios de los previsibles gruñidos de la cerdita protagonista. Para su desgracia, no se habían percatado de que detrás de ellos, una mujer con hiyab estaba a punto de estallar ante tamaña provocación. Hasta que estalló.

Según el relato de los padres, la verdadera creyente "vino hacia nosotros y de forma bastante agresiva empezó a decirnos que éramos unos padres irresponsables y unos racistas por cantar esa canción". Dicho lo cual, se dirigió al conductor y le dijo que la pareja se estaba comportando de forma racista con ella. Dicho lo cual, el conductor se dirigió a la pareja y les dijo que se bajaran del autobús o llamaría a la policía, y que, para evitarse problemas, sería mejor que hicieran caminando los últimos kilómetros que les separaban de su parada. Dicho lo cual, la pareja, avergonzada y sorprendida, se bajó, obediente, del vehículo.

La compañía de autobuses confirmó el 'incidente' y anunció que se encontraba investigándolo. Hasta la fecha. La policía de South Yorkshire anunció que no había iniciado una investigación sobre el 'incidente'. Hasta la fecha.

Emiliano Sánchez es un español de 59 años residente en la escocesa Dennistoun. A la puerta de un centro comercial, se topó con una persona que llevaba un niqab, el pañuelo islámico que tapa todo el rostro de la mujer -o de quien haya debajo, sea quien sea- excepto los ojos. Ni corto ni perezoso, se dirigió a la supuesta mujer y le quitó el velo -es entonces cuando se confirmó que era una mujer- y comenzó a gritarle: "¿Por qué llevas esto? Esto no es el Corán y esto no está permitido en este país".

Resultado: Querella criminal y tal. Tras el arrepentimiento, disculpas de su abogado, que si el inglés de su cliente no es muy bueno, que si pertenece a una generación que no entiende la gravedad de estos hechos, que si tal que si cual. El juez decide obviar la cárcel que pedía el fiscal y condena al español a 250 horas de trabajo social no remunerado. La brutalidad del crimen ha hecho merecer a Emiliano Sánchez el innegable honor de ser identificado por su nombre y apellido en titular de la BBC. Por todas partes, los medios aluden a él como el "racista", una y otra vez. Una y otra vez.

Heidi, la niña racista de quince meses, a la que su madre quiso hacer más racista aun cantándole la canción de Peppa Pig, no ha hecho sino inflamar todavía más las tensiones raciales en Gran Britanistán. El Gatestone Institute se ha ocupado de recopilar un solo mes de odio mutuo en el país. A tenor de su relato, las amenazas de una minoría y la "imposición" de la sharia por la misma minoría aplastan de forma inevitable a la inmensa mayoría infiel silenciosa.

Anjem Choudary es uno de los brutales sujetos del islam británico. Que ya es decir. Él mismo dice que él y sus colegas en la fe, ni aceptan el gobierno británico, ni la democracia, ni sus derechos, ni nada parecido, y que un día la bandera del islam ondeará en Downing Street. Mientras llega el día prometido, vive de una masiva cantidad de subsidios que consigue sin mayores problemas de sus infieles conciudadanos.

Este el individuo que ha dado conferencias en España y se ha permitido amenazar al mismo país diciendo que "el Estado Islámico pronto llamará a las puertas de España". Cuando David Haines fue degollado y después decapitado, Choudary declaró que no sentía ninguna piedad por él porque "el Corán dice que no se puede comparecer la muerte de los infieles". Y tiene más razón que un santo.

A día de hoy, Choudary se encuentra en plena libertad, entrevistado una y otra vez por la prensa como una gran estrella -entre ella, por la española- y disfrutando de todas las prestaciones y servicios sociales que el español Emiliano Sánchez, racista como él solo, deberá prestarle sin rechistar con el fin de no ser llevado de nuevo, como repugnante reincidente, ante los implacables tribunales de la justicia europea.