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Cristianos y Wilders se opusieron a la decisión
@JavierMonjas - 04/07/2011

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Medios internacionales como el New York Times hablan pudorosamente de "un nuevo frente para las tensiones musulmanas". Es decir, un eufemismo políticamente correcto para el tipo de reacciones que todos esperan de ese lado. Pero los grupos judíos y la prensa israelí no está para eufemismos. Allí se habla sin ambages de "nazismo". Sólo los parlamentarios holandeses de inspiración cristiana se opusieron a la medida. Ellos, y los de Geert Wilders.

La tramitación parlamentaria fue un poco más prolongada de lo previsto en un principio, pues a mediados de abril ya se contemplaba como inminente (ND). Sin embargo, el resultado es el mismo. Holanda prohíbe el sacrificio de ganado para consumo humano sin que los animales no hayan sido antes aturdidos mediante descargas eléctricas, golpes mecánicos o emanaciones de gas.

50.000, más que 1,2 millones

La votación de la cámara baja holandesa registró un resultado claro: de 150 sufragios posibles, 116 lo fueron a favor del proyecto de ley y 30 contra la medida. Ahora debe ser la cámara alta la que sancione definitivamente la legislación, un paso que se considera de mero trámite. Por lo que las cartas están echadas y la jugada repartida. Y los jugadores ya están mostrando su fuerza en la mesa.

De los 16 millones de holandeses, 50.000 son judíos. Y 1,2 millones, musulmanes. Pero la proporción numérica no implica en absoluto idéntica relación pública de agravios. Aunque medios como el New York Times hablen con extremo pudor y delicadeza de "nuevo frente para las tensiones musulmanas", son los grupos judíos y la prensa israelí quienes están llevando las acusaciones a la contraofensiva de grueso calibre.

En efecto, son muchos musulmanes los que ya habitan en Holanda, pero de muy diversas procedencias nacionales y muy poco organizados. Y son muy pocos judíos los que también habitan en el mismo país, pero extremadamente estructurados. Y con muchos medios e influencia. De hecho, organizaciones judías ya habían dejado claro en meses atrás que la prohibición de los sacrificios según su ritual religioso implicaría un desplome del negocio de la carne 'kosher' y, por ende, de sus fuentes de financiación. Y, por tanto, de su capacidad de influencia (ND).

"Nazismo y xenofobia"

En realidad, los lobbies judíos, en especial los de la industria alimentaria kosher, llegaban en este caso a rechazar el etiquetado de identificación religiosa ritual judía. La intención de la etiqueta es que el consumidor conozca si la carne que adquiere procede de animal degollado en plena consciencia o no. Especialmente porque carnes kosher y halal se están desviando al consumo general, sin que el que trincha su filete sepa que el animal del plato se degolló no sólo sin aturdimiento previo, sino a grito pelado de 'Alá es el más grande' o a mayor gloria de Jehová.

Sin embargo, para los grupos judíos -también para los musulmanes, aunque con menos griterío en este caso-, identificar la carne supone nada menos que "la estrella amarilla del siglo XXI" (ND). Pero, sobre todo, un enorme negocio que se esfuma. Mal asunto. La reacción debía ser contundente. En efecto, habría que tirar de Hitler a gran escala. Y también de una estrecha alianza con los hermanos musulmanes. De ambas cosas tiraron los judíos.

Estas dos estrategias eran destacadas por medios tan templados e 'internacionalistas' como el Jerusalem Post quien, en editorial, relacionaba las campañas contra el sacrificio ritual religioso con "el nazismo y la xenofobia", y advertía, de forma un tanto inquietante, de cómo este tipo de medidas "no provocarán nada positivo más allá de una extraña unidad entre musulmanes y judíos".

Wilders, con judíos... y musulmanes

Desgranando los votos en contra de los sacrificios rituales judío y musulmán, fue la izquierda holandesa la que llevó el peso del apoyo a la prohibición. Se aliaba así con el minúsculo grupo de defensa de los animales que, con su par de diputados, había presentado el proyecto de ley. El reparto de papeles en la cámara baja holandesa ha resultado ciertamente esquizofrénico.

Por un lado, la izquierda, tradicional aliada de los 'derechos' de los musulmanes -pero mucho menos de los 'sionistas' judíos-, prefería esta vez potenciar, frente a los anteriores, los derechos de los animales, valga la expresión. Los grupos de inspiración cristiana -cristianodemócratas- se olvidaban de las bellas tradiciones franciscanas y defendían que los animales no sufren más al ser degollados en plena consciencia, aliándose así con musulmanes y judíos para defender además los "derechos religiosos".

¿Y Geert Wilders y su potente grupo? También opuestos a la prohibición de los sacrificios sin aturdimiento previo, tapándose todos la nariz por favorecer indirectamente a los musulmanes y aliarse con el Corán que comparan con el 'Mein Kampf', pero preferible todo esto a buscarse la enemistad con los judíos, por razones que ellos sabrán, pero que muchos relacionan con financiaciones raras y, sobre todo, con el alejamiento del estigma del 'antisemitismo', entendido este como 'antijudaísmo' y no como indiferente asunto 'antiárabe'.

"Terrible precedente"

Pero esas son cosas de Geert Wilders y que a él competen. En realidad, muchos 'expertos' desmarcaban a los judíos de la radical medida del parlamento holandés y la relacionaban con la 'islamofobia'. Y entre estos expertos en 'islamofobia', se encontraban -precisa y curiosamente- muchos rabinos, que pensaban lo mismo: la cosa va contra los musulmanes, y los judíos están resultando los 'paganos'.

Lo que no quita que las organizaciones judías prometan dura batalla contra lo que consideran como flagrante atropello de la Convención Europea de Derechos Humanos que garantiza la libertad de religión, y que lo hagan con tenebrosas premoniciones de no menor calibre. "Este es un día oscuro para la comunidad judía. Esto puede servir como un terrible precedente para otras partes de Europa y dice a los judíos que ellos y sus costumbres ya no son bienvenidos", predecía, lóbrego, nada menos que el presidente del Congreso Europeo Judío. Por supuesto, entre las previsiones de los rabinos de las, al parecer, ya casi inminentes agresiones del "antisemitismo" preludiando inevitables pogromos.