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Exige la eliminación de los visados para los turcos "en junio"
@JavierMonjas - 20/04/2016

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El martes pasado, la Unión Europea aflojó a Turquía otros 110 millones de euros. Concepto: chantaje migratorio. Temblando de miedo bajo las amenazas turcas de continuar inundando Europea de 'refugiados', la ridícula y parasitaria clase política de Bruselas firmó la entrega de nada menos que 6.000 millones de euros al führer Erdogan. Eso y, además, puertas abiertas de par en par para los 79 millones de turcos que no necesitarán un visado para entrar en la Unión Europea y, si lo desean, una vez dentro, aposentarse en su territorio.

La Unión Europea continúa desembolsando a manos llenas el dinero de los europeos para intentar evitar que media Asia y casi toda África terminen declarándose 'refugiados' y recibiendo entre 750 euros mensuales (Alemania) y 1.000 (España, solo por la Cruz Roja) más educación, sanidad, vivienda y otras prebendas gratuitas que pagan los ciudadanos del continente. En paralelo, desde el Papa a la propia Cruz Roja -que recibe sus fondos de aportaciones voluntarias y -la mayor parte- involuntarias a través de los presupuestos de los diversos estados- no dejan de acusar a "Europa" de "insolidaria" y crudelísima.

Turquía lleva años y años sacándole el dinero a Europa (ND). El dinero, y el derecho para sus ciudadanos de entrar en la Unión sin necesidad de visado (ND). Años y años con la misma historia. Siempre bajo el chantaje de anegar a los países occidentales con millones y millones de musulmanes asiáticos y africanos. Europa siempre ha cedido, salvo en lo de los visados, que ahora, tras el último acuerdo, ya firmó. Y, sin embargo, a pesar de tanto servilismo europeo y política de apaciguamiento, millones y millones de musulmanes asiáticos y africanos han entrado en Europa. Pero Erdogan, tanto como el dinero, desea las fronteras abiertas para su desaguar a sus propios ciudadanos en un país ya atestado y con las habituales tasas reproductivas en el orbe musulmán.

Fiel a la bien consolidada clase de la diplomacia turca -histórica en el imperio otomano-, Erdogan amenaza. Y cuando Erdogan amenaza, los burócratas europeos tiemblan y tiran de cartera, la "diplomacia de bazar" que se llama al regateo sobre la cuantía. Pero ahora lo que quieren los turcos es que Europa abra las puertas europeas a los turcos o ellos abirán las suyas a los sirios, afganos y pakistaníes, más los marroquíes y argelinos que han optado por la vía griega desde Turquía, todos con el desinteresado deseo de enriquecer a los europeos con su cultura.

Por todas partes se habla del "bazar" en que Turquía ha convertido las relaciones internacionales, y cómo los términos de negociación no son más que el regateo sobre el rescate de un secuestro, el secuestro de Europa. Fiel a su matonismo político, el candidato a la entrada en la Unión Europea amenaza y advierte a Europa de que Turquía no está alimentando a tres millones de 'refugiados' para recibir las 'gracias'. Como suena. Europa es responsable y debe responder, o Turquía volverá a abrir compuertas, inmediatamente.

Las violentas amenazas de Erdogan han sido precisadas por su ministro de asuntos exteriores. Davutoglu ya va teniendo el dinero y ahora exige la eliminación de sus visados "en junio". O Ankara da la orden de volver a abrir compuertas. Siempre la misma historia.

Mientras tanto, Erdogan continúa apretando la cuerda alrededor del cuello de Europa en cuanto asunto se le pone a tiro. Un día consigue que Alemania procese a un comediante por un poema satírico sobre el propio Erdogan. Hasta ahí podíamos llegar. Ya hay jueces alemanes -europeos- metiendo en vereda al hereje, un alemán nativo que ve cómo el iracundo musulmán consigue que se le procese en su propia nación, en la Alemania de Goethe. Al otro día, Ankara niega la entrada al país a un periodista de la misma nacionalidad. Y mientras lo expulsa, Turquía continúa exigiendo millones de euros y eliminación de visados. O esto irá a peor. En Bruselas, han tomado las mismas y contundentes medidas de siempre contra el gángster: temblar.

El Parlamento Europeo aprobaba hace unos días una resolución por la que pedía a Turquía mayores reformas y cambios en su política en temas como libertades fundamentales, proceso de paz con los kurdos o agilizar la apertura de conversaciones para la reunificación de Chipre, temas del máximo interés para los ciudadanos de la Unión Europea. Por ello, los prohombres europeos dejaban bien claro que estos asuntos no debían ser mezclados con el 'problema migratorio'. De hecho, hay casi medio millón de turcos que han abandonado sus casas en el sudeste de Turquía debido a la violencia política, medio millón que podrían reconvertirse en nuevos 'refugiados' con derecho a entrar en Europa por la vía rápida e infalible de la eliminación de visados.