NUEVO DIGITAL - Internacional
Grecia pidió ayuda urgente ante la avalancha histórica de inmigrantes ilegales
@JavierMonjas - 28/10/2010

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La frontera turca con Grecia es mucho más que un coladero. De hecho, es un tubo. Ya el año pasado, las fotografías tomadas por aviones letones de vigilancia en la zona encuadrados en Frontex demostraban cómo los guardacostas turcos no sólo permitían pasar a los barcos repletos de inmigrantes ilegales hacia aguas europeas, sino que los escoltaban hacia ellas. No se dice, pero el principal problema no es el de las avalanchas cada vez mayores de 'sin papeles' hacia Europa a través de la frontera con Grecia, sino el colaboracionismo de las autoridades turcas que, por acción u omisión, están favoreciendo la invasión con el fin de presionar a Bruselas en sus cada vez más agrios y desesperados envites de entrada en la UE.

El domingo pasado, Grecia emitió una llamada de auxilio a Bruselas. La alarma y la urgencia se habían unido en Atenas ante los datos que llegaban de la frontera griega con Turquía. Las oleadas de inmigrantes ilegales que entraban por tierra estaban alcanzando cotas históricas de auténtica invasión a pesar de la crisis económica que azota a Europa, y muy especialmente a Grecia. Pero el país balcánico es sólo la puerta de entrada en el bloque europeo, donde una vez puestos los pies sobre cualquier terrón griego, se abren como por arte de magia las sucesivas fronteras de todo el continente.

Ahora por tierra, mejor que por mar

La llamada de auxilio de Grecia del domingo fue tan urgente que el martes siguiente, en un caso excepcional de celeridad en la toma de decisiones en Europa, los burócratas de Bruselas se habían puesto en movimiento para agitar los despachos de Frontex en Varsovia. La agencia de vigilancia de fronteras de la Unión Europea acordó en horas, casi en minutos, el despliegue de una fuerza de intervención rápida de 500 a 600 agentes de frontera que aportarán los distintos países de la Unión.

Se trata de la primera intervención de este tipo desde que Frontex fue creada en 2007. Los agentes desplegados en la frontera con Turquía llevarán los uniformes nacionales de sus respectivos países y podrán ir armados. Deberán estar listos para enfrentarse a auténticas oleadas de inmigrantes ilegales que, procedentes de Turquía, ya entran en un 90 por ciento por la frontera terrestre de ese país con Grecia, mientras que hace tan sólo unos pocos meses, en el primer trimestre del año, tan sólo utilizaban esa vía en un 65 por ciento de los casos.

La constante tensión turca

Grecia ha venido denunciando en los últimos meses las cada vez más frecuentes 'provocaciones' de Turquía, con constantes y cada vez más descarados intentos de intromisión en el país a través de las comunidades de origen turco que en él residen (ND). Esta estrategia de tensión fronteriza, que se extiende también a Bulgaria, corre paralela a sus acercamientos a los países más agresivos del orbe musulmán, entre ellos, Siria e Irán, naciones para las que Ankara solicitó que no fueran incluidas como amenazas para Europa dentro del proyectado escudo de misiles de la OTAN para la zona (ND).

Pero si el escudo militar se crea 'precisamente' para prevenir ataques desde países como un nuclearizado Irán, entre otros del turbulento, expansionista y supremacista Medio Oriente islámico, la primera y urgente misión de Frontex se dirige a intentar sellar la frontera griega frente al juego sucio de Turquía que, además, combina su colaboración en la entrada masiva de ilegales asiáticos y norteafricanos en Europa con una estrategia de tensión por la que realiza frecuentes denuncias de violación de su espacio aéreo por los aviones de vigilancia de la Unión Europea.

Denuncias de violaciones del espacio aéreo

Hace justo un año se producía un recrudecimiento de estos incidentes cuando pilotos de Frontex patrullando la zona fronteriza en el Egeo eran acosados por el ejército turco, cuyos mandos denunciaban invasiones de su espacio aéreo que nunca se habían producido. Lo que sí se produjo, y los pilotos letones al servicio de Frontex demostraron con fotografías, fue la colaboración de los guardacostas turcos escoltando a un buque repleto de ilegales hasta que desembarcaron en un islote griego.

Sin embargo, si aquella situación era grave, la actual lo es mucho más puesto que los barcos de 'sin papeles' ya no descargan en los islotes griegos, sino que las 'remesas' de inmigrantes entran ya de forma masiva y constante por la frontera terrestre, obviamente con la colaboración de los turcos que, o bien hacen la vista gorda, o bien directamente sirven de guías turísticos hacia un continente que, a partir de esa frontera, deja de tener límites.

La misma estrategia que Libia

Magrebíes, somalíes y pakistaníes utilizan ya preferentemente esa vía ante las facilidades obtenidas en el 'negociado' turco. De hecho, los norteafricanos desde el Magreb hasta Libia ya optan por dar la vuelta hacia Turquía en vez de afrontar las incertidumbres de las travesías marítimas hacia España o Italia. Además, por aquellas fechas, Francia también había elevado la tensión con Libia a la que acusaba de favorecer la invasión de oleadas de inmigrantes desde sus costas hacia Europa. El tono empleado con Gadafi fue, evidentemente, menos contenido que los paños calientes aplicados a Erdogan, para disgusto de la diplomacia griega.

En efecto, en Atenas se vio aquello como una nueva demostración de debilidad con el arisco y difícil vecino que, como Gadafi ha dicho ya explícitamente en más de una ocasión refiriéndose a sí mismo, a su país y al orbe islámico en general, ve en la inmigración ilegal una forma de conquista silenciosa, además de una letal arma de debilitación por asfixia del enemigo que, en el caso de la 'europea' Turquía, se niega a abrirles las puertas de Bruselas de par en par.