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Neoimperialismo otomano: de Somalia a Irak pasando por Bulgaria
@JavierMonjas - 11/06/2012

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Grecia sopesa la declaración de guerra contra Turquía. Gastronómica, se entiende. Es lo que les faltaba por ver a los griegos. Los vendedores turcos de simit han presentado una solicitud de patente por esta especie de 'bagel' típico de Grecia. Como si Marruecos patentara la paella y luego cobrara derechos a los valencianos. Pero el imperialismo turco va mucho más allá. Mapas de 'espacio vital' se mezclan con las oscuras maniobras diplomáticas de siempre.

El gobierno turco continúa con sus viejos y nuevos fantasmas. Los más nuevos -viejos, en realidad-, los que llegan de Israel. El primer ministro, Recept Tayyip Erdogan, declaraba la semana pasada con toda la habitual destemplada crudeza de los modos turcos, que su país no necesita ningún turista israelí. Respondía así a las amenazas de boicot del turismo israelí hacia Turquía. Ankara continúa exigiendo disculpas por la muerte de nueve provocadores turcos de la 'flotilla' propalestina por parte de un comando israelí, e Israel no solo no está dispuesto a darlas, sino que advierte del crecimiento sentimiento antiisraelí y también antisemita que se extiende por los restos del antiguo imperio otomano.


Turquía, frontera abierta hacia Europa

Pero si Turquía no necesita turistas israelíes, lo que Europa no necesita es la invasiva avalancha inmigratoria que Turquía deja pasar a través de su territorio hacia Grecia y, por tanto, hacia la Unión. Bruselas y los países de la UE se han visto impotentes ante el lanzamiento de constantes oleadas de inmigrantes ilegales llegados desde África y Asia que ahora ven el paso a Europa extraordinariamente sencillo a través de Turquía, sin necesidad de arrostrar las peligrosas travesías marítimas. Fracasó el sellado de la frontera por parte de la Unión Europea (ND), mientras el gobierno turco ha venido utilizando como un Gadafi cualquier la amenaza inmigratoria, de manera que exige la retirada del visado a los turcos a cambio de controlar la frontera con Grecia (ND).

Una vez más, Erdogan ha vuelto a ganar y ha conseguido que Bruselas doble la rodilla. Europa ha decidido acabar con el 'Espacio Schengen' para intentar poner, a base de fronteras, sucesivos cinturones de seguridad con que estancar los países europeos ante la avalancha de cientos de miles de inmigrantes procedentes del norte de África, de Afganistán, Pakistán y Somalia que cogen vuelos baratos hacia Turquía, desde donde, una vez allí, está casi todo hecho.

Turquía, maestra de la doblez diplomática y de los triples juegos, continúa expandiéndose en Asia y África para ocupar cada vez mayores ámbitos de influencia. Mientras Erdogan anunciaba un gran plan de inversiones económicas en Somalia que unir a su penetración en los sistemas educativos africanos para amoldarlos a sus propios intereses (ND), Ankara continúa intentando presentar la cara de 'europeo' en sus intentos por relanzar las conversaciones de integración en la Unión Europea. A principios de mes se lanzaba un ambicioso plan en ese sentido que, para algunos observadores, no es más que palabrería diplomática internacional que ningún efecto real tendrá sobre el proceso.


El mapa escolar de la Gran Turquía

Ciertamente, Turquía se pone su disfraz de 'europeo' para negociar, pero a la vez amenaza a sus interlocutores, a esos mismos que representan a la Europa a la que dice pertenecer. Fiel a su diplomacia bronca y siempre amenazante, el gobierno turco ya ha advertido de que no asistirá a ninguna reunión de la UE que esté presidida por Chipre, país que, casualmente, se convertirá en julio en el próximo presidente de turno de la organización internacional. Pero no pasa nada, Estados Unidos continúa apoyando y presionando allí donde la irascible Turquía no llega a poder hacerlo. Es más, para Obama, nada importa el durísimo enfrentamiento de Turquía con Israel. Es más, se diría que Erdogan ha estrechado relaciones con Washington desde que el ejército israelí impidió a la 'flotilla' propalestina invadir las aguas territoriales de Israel.

En realidad, Turquía es demasiado grande para limitarse a sí misma. Ya no es solo que Irak haya calificado al país de "estado hostil" ante sus tejemanejes ciertamente hostiles con los kurdos iraquíes, a su vez, rivales, si no enemigos, de los kurdos turcos que causan sus periódicas masacres terroristas en Turquía (ND). La cuestión es que ahora las ambiciones turcas de controlar todo el territorio kurdo que se extiende más allá de sus fronteras se está materializando ya en los mapas con que se enseña en las escuelas a los niños cuál es la verdadera dimensión de la patria turca.

Los nuevos mapas regionales entregados a las escuelas públicas de Estambul incluyen como territorios turcos a Bulgaria, toda Armenia, las regiones kurdas de Irak, algunas zonas de Georgia y, por supuesto, la totalidad de Chipre. Al difundirse en la prensa la noticia y el espectacular mapa del 'espacio vital' turco (no es la primera vez que sucede algo así), las autoridades de Educación del país emitieron un rápido comunicado disculpándose por el "error" y rechazando que Turquía mantenga reclamaciones territoriales al menos con Bulgaria, que es el país europeo invadido en su totalidad ya por la cartografía educativa del país, los últimos y añorados restos del imperio otomano que, en efecto, deberían regresar al cálido abrazo de la Gran Madre turca.