NUEVO DIGITAL - Internacional

Marine Le Pen, en TF1: "El Estado francés se somete a un auténtico chantaje"
Javier Monjas - 19/09/2011 - 11:11 AM   GMT+01:00

ImprimirCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en MenéamePublicar en del.icio.us

París, Marsella y Niza son las capitales francesas de las masivas oraciones musulmanas en las vías públicas. Pero la primera debería dejar de serlo tras el acuerdo alcanzado entre el gobierno francés y las organizaciones musulmanas. A cambio de no ocupar más las calles parisinas con sus postraciones, los líderes islámicos han conseguido una gran nave de propiedad estatal que servirá de lugar transitorio de culto hasta que se inaugure en 2013 un denominado 'Instituto de las Culturas del Islam', es decir, otra enorme mezquita que, como en el caso de la anunciada para la Zona Cero de Manhattan, se camufla también bajo nombre 'cultural'.

En el caso parisino, el problema afectaba desde hace décadas al XVIII Arrondissement, muchas de cuyas calles se convertían, especialmente los viernes, en lugares intransitables ante las atestadas masas de fieles islámicos que las ocupaban para rezar. Tras negociaciones entre el Estado francés y los representantes de los musulmanes, ambas partes llegaron a un acuerdo la semana pasada (ND) por la que el primero cedía una gran nave por un alquiler simbólico hasta el 2014 (ND). Será entonces cuando se inaugure el 'Instituto de las Culturas del Islam' que, tras su pomposo nombre, servirá, básicamente, como nueva y enorme mezquita para la capital francesa.

La excepción del laicismo republicano

El acuerdo fue rubricado entre la policía de París y los directivos de la Gran Mezquita que alza su minarete de 33 metros al cielo de la ciudad. Pero, en realidad, las negociaciones fueron llevadas a cabo por el gobierno francés, con el ministro del Interior, Claude Guéant, -de nuevo en funciones de control de 'les cultes'- reportando en la prensa (ND) sobre la situación creada que aúna un problema de orden público, no con 'les cultes' en general, sino con uno solo de ellos en particular.

Sólo Marine Le Pen ha levantado la voz para denunciar lo que, en su opinión, no ha sido más que un "auténtico chantaje al Estado francés", obligado a abrir una nueva mezquita, a pesar de la afamada calidad laicista de la República, que, en esta ocasión, ha doblado las rodillas para ponerse al servicio de uno de 'les cultes'. A cambio de no ocupar las calles, 'le culte' musulmán obtiene cerca de 2.000 metros cuadrados por 2.500 euros mensuales en pleno París, lo que equivale a menos de euros y medio por metro cuadrado. "Creo que habría muchos franceses que estarían encantados de acceder a un alojamiento por 147 euros al mes por 100 metros cuadrados", aseguraba en TF1 la líder del Frente Nacional, en declaraciones recogidas por el resto de la prensa francesa.

Nuevas ocupaciones de calles y nuevas exigencias

La 'solución' ha comenzado a verse como viable en las otras dos grandes ciudades donde se registra un problema similar. En Marsella se va intentar también algo parecido, mientras en Niza un centenar de musulmanes abandonaban la mezquita para rezar de forma ostentosa en las aceras como forma de presión para que el Estado les conceda un local al menos en las mismas ventajosas condiciones que a sus hermanos de París.

Esta acción suponía, en realidad, un desafío público y abierto a la prohibición de practicar la oración ocupando las calles, prohibición a la que el gobierno francés daba carácter nacional, y que intentaba 'suavizar' con la cesión del edificio estatal parisino con el fin de evitar las habituales reacciones coléricas de una parte del colectivo islámico. (También la policía británica ha sido aleccionada para actuar con 'perfil bajo' con el fin de intentar evitar las reacciones violentas de la comunidad musulmana, como durante las detenciones antiterroristas de este lunes).

'Así no se nos ve'

Pero, a pesar de las muestras de satisfacción oficiales de la prefectura y otras instancias oficiales locales y nacionales, no habían pasado ni horas desde la prohibición de oración en las calles y éstas ya estaban ocupadas de nuevo por cientos de musulmanes en las puertas de sus oratorios, mientras los transeúntes infieles se veían obligados a pasar entre muros de traseros en pompa.

Por lo demás, el viernes pasado, primer día de oración en la nueva mezquita cedida por el gobierno francés, el lugar ya se encontraba atestado de fieles, por lo que el problema vuelve a comenzar y ya se levantan voces exigiendo nuevos locales de titularidad pública para los musulmanes. Muchos de ellos aseguran en tono irónico, sin embargo, que ha sido el Estado el que sale ganando dado que en la nave, un antiguo barracón militar, "ya no se les ve".










Navegación

Entrada anterior:
Erdogan maniobra para quitarse el sambenito de la persecución religiosa

Entrada siguiente:
‘Los 11 de Irvin’: ¿“Matonismo” islámico o ataque a la libertad de expresión?

Últimas entradas
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sindicación
RSS 1.0
RSS 2.0
ATOM