NUEVO DIGITAL - Internacional
@JavierMonjas - 18/03/2009

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El alcohol. El juego. La prostitución. La pornografía. Para empezar, quienes beben alcohol deberían ser condenados a recibir cuarenta latigazos. Y la muerte por lapidación para los adúlteros. En realidad, los británicos que beben, juegan o ven revistas eróticas no son personas, sino "animales en la selva". Son las palabras de Anjem Choudary, uno de los más virulentos predicadores del odio islámico en el Reino Unido. El escándalo en el país es enorme después de que soldados británicos que regresaban de Irak fueran recibidos por una manifestación de musulmanes, organizada por el imán Choudary, con gritos de "asesinos" y "carniceros". Con los provocadores protegidos por la policía, la violenta agresión verbal se desarrolló con absoluta impunidad en la multicultural Gran Bretaña. Con la misma impunidad con que el ahora predicador del odio islámico vivió sus años de juventud entre borracheras, juergas y las siempre admiradas y deseadas mujeres blancas que ahora trata de 'zorras'.

Nació en el Reino Unido y en ello se ampara para continuar en el país a pesar de lo mucho que odia y desprecia a sus conciudadanos infieles por su 'repugnante' forma de vida. Pero a miles de estos últimos lo que les repugna –pero deben tragar- es saber que el mismo sujeto que les insulta y les considera peores que "animales en la selva" vivió su juventud entre alcohol, porros, putas y revistas pornográficas. Así se lo han contado a los periódicos quienes le conocieron en aquella época, y así lo demuestran las fotografías del ahora santo varón musulmán que exigió el asesinato del Papa frente a la Catedral de Westminster, no hace tanto bien borracho en medio de sus juergas.

El odio subvencionado

Los testimonios de esa época hablan de un sujeto que se acostaba con cuanta mujer blanca podía amparándose en su trabajo de profesor de inglés para estudiantes extranjeros. Pero ahora Anjem Choudary vive de destilar un brutal odio contra los infieles y contra un país que quiere ver sometido a la sharia de forma que "las personas adúlteras sean lapidadas hasta la muerte". Y mientras la ley islámica impone su dominio sobre musulmanes y no musulmanes, por el momento "toda mujer, (también) musulmana o no, debería llevar un burka". Rodeado de barbudos, el (nuevo) escándalo con el imán alcanzó dimensión nacional en el Reino Unido después de que organizara una manifestación de musulmanes que recibió con pancartas y gritos de "carniceros" y "asesinos" a soldados que regresaban de Irak.

Choudary -que se reconoce "orgulloso" del odio y desprecio que despierta- ha declarado varias veces que, antes o después, el Reino Unido y sus habitantes –musulmanes o no- vivirán bajo la sharia. Para ayudar en tal desenlace, la mezquita de Luton, -en la que predica el más brutal rencor y odio anti-occidental, y desde la que los altavoces de los minaretes lanzan los rituales gritos de "Alahu akbar" para musulmanes y no musulmanes de toda la ciudad- ha recibido 600.000 libras en subvenciones tan sólo por parte de las autoridades locales. Más de 400.000 de estas libras están destinadas a un programa que pretende capturar "los corazones y la mentes" de los musulmanes jóvenes para la sociedad democrática británica.

Paliza islámica a un pastor cristiano

Pero por el momento, lo que están capturando los musulmanes de Choudary son las enormes subvenciones con que viven sin trabajar, como reconocen otros líderes islámicos locales. "Si trabajaran, no tendrían tiempo de causar tantos problemas", dicen. Sus derechos son tan inamovibles y sólidos a pesar de sus constantes amenazas, agresiones y acusaciones de vivir en un país "islamófobo" que terminará sucumbiendo a la sharia antes o después, que las autoridades policiales intentan buscar retorcidos vericuetos legales para intentar causar algún problema jurídico al impune predicador del odio. En medio de una constante e inútil palabrería política, desde la comisión sobre terrorismo de la Cámara de los Comunes se pide que se investigue a Choudary y a su ejército de píos musulmanes por si de alguna de sus ambiguas declaraciones se pudiera demostrar que favorece la financiación de terroristas islámicos.

Esta misma semana se conocía que un pastor cristiano había recibido una paliza por parte de jóvenes musulmanes después de haber mantenido un debate en una televisión cristiana sobre el islam. "Si vuelves por el estudio (del canal televisivo), te romperemos las piernas", le dijeron, por toda despedida tras la paliza, a Noble Samuel, un pastor de origen pakistaní. Mientras, un policía musulmán –también de origen pakistaní- ha demandado a sus compañeros –no musulmanes- porque éstos se habrían estando mofando de su –cuanto menos alternativa- barba. Él dice que siempre sirvió a la comunidad, en ocasiones de forma desinteresada.

"Proteger a los musulmanes de las venganzas"

Pero esos servicios fueron del tipo de patrullar las calles de Luton –de hecho, zona musulmana ya en gran parte fuera del control civil del país- para "proteger" a los musulmanes de la región de los posibles ataques de 'revancha' tras los atentados de Londres, para proteger precisamente a los musulmanes de Luton donde reina el imán Anjem Choudary y su encendido mensaje de tolerancia y amor islámico.

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