NUEVO DIGITAL - Internacional
Graves acusaciones contra la Unión Europea por sus "insultos al islam"
Erdogan amenaza abiertamente a Occidente con el terror islámico

Qué niveles de corrupción intelectual habrá introducido ya el islam en Europa para que mientras el rancio abolengo liberal español insista en proclamar que "en la naturaleza de los seres humanos está no poder decirlo todo" (ND), el hijo inmigrante de un imán marroquí que ha llegado a alcalde de Rotterdam, -el musulmán y laborista Ahmed Aboutaleb- exclame abiertamente a sus hermanos de fe en Europa que "si no les gusta la libertad, se jodan, hagan las maletas y se larguen".

En Arabia Saudí nevó hace unos días. Salió en todas las televisiones. Qué bonito. Lo que no salió y no era tan bonito es que uno de los clérigos más conocidos y poderosos del país emitió una fatua condenando como "haram" los muñequitos de nieve que los siempre débiles fieles se dedicaron a construir en un odioso remedo de las disolventes costumbres del paganismo occidental. Así que los níveos y tiernos camellos del inesperado jolgorio que llegó del frío debieron ser destruidos ante la amenaza cierta de unos latigazos correctores, si es que la cosa no terminaba peor.

Estas cosas de los saudíes no son para tomárselas a broma. El bloguero Raif Badawi continúa esperando la ejecución de los diez años de prisión y los 1.000 latigazos a que fue condenado por "insultar al islam", mientras una inmigrante de Burma tiene escasas posibilidades de recuperar su cabeza después de que se la decapitaran bien decapitada los fieles verdugos del fiel aliado occidental, cuyos jeques marchaban en París en defensa de las libertades y los derechos humanos.

Pero ajeno a la vomitiva hipocresía sancionada por los políticos occidentales que ya estomaga hasta a la progresía más desorejada, y mientras el terror a un islam perpetuamente histérico y amenazante continúa ganando terreno en Occidente no solo entre los intelectuales liberales, sino hasta en los libros infantiles, el presidente turco, el no siempre menos colérico y amenazante, Recep Tayyip Erdogan, se permite redoblar sus apercibimientos a sus siempre humillados y temblorosos aliados occidentales.

Interviniendo ante la Unión Parlamentaria de la Organización de la Cooperación Islámica, Erdogan comenzó calentando el ambiente contra quienes en Occidente se quejan de la violencia islámica, pues, según dijo, unir al islam con el terrorismo es el mayor de los insultos y el mayor de las ataques contra su religión. De manera que, una vez sentenciado que ni derecho a la queja les permite el islam a los europeos, el presidente turco acusó a la comunidad internacional, y muy en especial a la Unión Europea, de que se muestre "insensible" ante los ataques terroristas en Nigeria, Afganistán, Siria, Irak, Palestina, Egipto y Libia.

Dirigiéndose a esa misma comunidad internacional, y en especial a la Unión Europea, Erdogan añadió: "A menos que [esos países] alcen la voz contra todos los ataques terroristas en el mundo, ningún país, ni ninguna ciudad estará segura". Pocas veces, el siempre áspero e irascible Erdogan había ligado de forma tan explícita la agenda política islámica con la respuesta de ese mismo islam al orbe occidental.

Hablando de hipocresías, resulta muy sorprendente la de Erdogan, tan quejoso con los "insultos" al islam por parte de los occidentales. De hecho, mientras se queja de esos insultos y amenaza con las reacciones, él mismo reprime no ya a quien insulta al islam, sino a quien, en su opinión, le insulta a él bajo la forma, en realidad, de cualquier crítica hacia su augusta persona.

El dictador musulmán con aspiraciones de bey neo otomano se ha embarcado en el encarcelamiento y procesamiento de varios jóvenes -entre ellos, una miss- por "insultos", no al islam, sino al príncipe Erdogan. Tan solo en los últimos días, su policía ha metido en la cárcel a un adolescente de 16 años, a un joven universitario de 24 y a una anterior (y preciosa) Miss Turquía -la de la edición de 2006- por "insultar" al presidente de la nación, el precitado Recep Tayyip Erdogan.

En todos los casos se ha seguido la afamada teoría liberal española de que "en la naturaleza de los seres humanos está no poder decirlo todo", y de hecho, en la naturaleza de Erdogan está no poder decir nada crítico contra él mismo, un necesario y evidente corolario de las limitaciones de moda a la libertad de expresión en cualquier cosa lejanamente relacionada con la Religión de la Paz y sus aguerridos defensores políticos, religiosos e intelectuales.



Publicado por Javier Monjas en Nuevo Digital Internacional - http://www.nuevodigital.com
21/01/2015 - 09:46 PM   GMT+01:00