NUEVO DIGITAL - Internacional
Proyecto de ley para intentar detener la extensión de la sharía como un sistema legal paralelo
La baronesa Cox denuncia las explosivas tasas reproductivas entre los musulmanes británicos
"Me siento traicionada por este país. Vine para huir de esto y la situación es peor aquí que en el país de donde escapé". La confesión de una musulmana inmigrante en el Reino Unido a la baronesa Caroline Cox fue comunicada por la parlamentaria a sus compañeros de la Cámara de los Lores. La consolidación de la sharía como un sistema legal paralelo y las desbocadas tasas de natalidad entre la comunidad islámica por la práctica de la poligamia y de los 'divorcios súper express' fueron otras de las denuncias de la 'peer' independiente.

Acaso alguien en el gobierno de Cameron esté pensando en aplicar a la baronesa Cox sus planes para combatir la islamofobia (ND), en la práctica, la represión de cualquier señal de inconformismo con una Religión de la Paz invitada con todos los honores -y las subvenciones y prestaciones públicas- a disfrutar de la tolerante Europa. Acaso la 'peer' se libre por ser quién es y estar donde está. Pero ella aprovecha su escaño para denunciar lo que en los partidos solo se dice en voz baja.

De lo que no se va a librar es de la cantinela de la 'islamofobia', constantemente proclamada como una plaga bíblica coránica por las organizaciones islámicas y sus afines medios del progresismo infiel. De hecho, el Consejo Musulmán Británico ya ha puesto el grito en el cielo en el paraíso por la denuncia de Cox de las víricas tasas de procreación de los musulmanes en el Reino Unido.

Tienen hasta "veinte hijos" cada uno, amparados en la poligamia islámica y en la extremada simpleza del divorcio de esa religión, que se ejecuta simplemente escribiendo tres veces "me divorcio de ti". Y ya está. A fecundar a otra(s). "Mis amigos musulmanes me dicen que en algunas comunidades con altas tasas de poligamia y divorcio, los hombres tienen hasta veinte hijos cada uno". Y así no es solo que la tropa termine abonada por completo al welfare, sino que "claramente, estos niños van a crecer en familias disfuncionales que son vulnerables y la demografía puede afectar a la democracia", según Cox.

Para el Consejo Musulmán Británico, eso de los divorcios y la reproducción a escalas masivas entre los musulmanes hay que ponerlo "en contexto". Y aquí está el "contexto": "No es que puedas tener cuatro esposas y después te desentiendes. Es una enorme responsabilidad, se trata de ser justo e imparcial. Solo puedes tener cuatro esposas si puedes ser justo e imparcial con cada una de ellas", decía Harun Khan, un portavoz de la organización islámica.

Básicamente, del mantenimiento de la 'familia extendida' ya se ocupa el Estado británico, financiado por la (aún) mayoría infiel. Cox ha presentado un proyecto de ley para intentar restringir el imperio de la sharía en el Reino Unido, convertida en un sistema legal paralelo donde miles de mujeres de esa creencia son poco más que unos útiles y a veces placenteros bultos reproductivos -generalmente negros.

Por supuesto, la iniciativa de la baronesa ha sido apoyada por otra baronesa, aunque esta, en vez de independiente, es laborista. Y ya se sabe: "No podemos ir para atrás y tolerar una situación donde las mujeres viven aisladas y con miedo. Necesitamos hacer más. Esto no está limitado a la sharía o a la religión musulmana. Estas leyes paralelas que discriminan a las mujeres han existido y aún pueden existir en otras religiones".

El uso fraudulento de las leyes británicas fue también denunciado por la baronesa independiente. Reveló el caso de una mujer de 23 años que fue llevado a un ginecólogo por un hombre de 63 para que aquel 'reparara' el himen de la interfecta, que al parecer mostraba señales inequívocas -el himen- de haber tenido mejores momentos en su joven pero intensa existencia. Por supuesto, el ginecólogo se negó al recauchutado y el pakistaní -por supuesto- amenazó.

Normal. Perdía las 10.000 libras que le pagaban por casar a la joven con un sujeto que esperaba en Pakistán la oportunidad de conseguir el salto al Reino Unido. Claro que nunca el desconocido novio iba a contraer matrimonio con una desvirgada por muy en juego que estuviera el adorado pasaporte de la Unión Europea. Es lo que tiene.

Junto con otro compañero de la Cámara de los Lores -este, por el UKIP-, Caroline Cox fue quien invitó a Geert Wilders a presentar la película 'Fitna' en el Reino Unido. El entonces gobierno laborista británico prohibió el acceso del político holandés al país (ND).


Publicado por Javier Monjas en Nuevo Digital Internacional - http://www.nuevodigital.com
27/10/2015 - 12:46 PM   GMT+01:00