NUEVO DIGITAL - Internacional
Entrevista con José María Sánchez Galera, coautor de 'Vamos a contar mentiras. Un repaso por nuestros complejos históricos' (1/2)
“La mezcla de corrección política y de tópico es una rémora brutal”
Abra en Internet Google News. Ponga en la caja de búsqueda los términos "Muslim Spain" y, de forma invariable, aparecerán muchas, muchas referencias en medios de todo pelaje sobre el 'paraíso musulmán' que un día fue España, y el infierno de opresión y represión hispanocristiana que terminó con ella. No es extraño que así, inmunes a su propio patetismo, a comienzos de año una pequeña caterva de verdaderos creyentes egipcios jurara ante sus cámaras "liberar a Andalucía y hacer regresar a ella el islam". En Londres, otra pequeña montonera de cachorros de Alá se dedicaba a amenazar en nombre de la sharia a los británicos que pasaban con su cerveza o su falda corta (ND). Y entonces va otro hipoglúcido de estos y recuerda en medio infiel cómo "desde la cuna de la civilización que fue Mesopotamia, hasta la España musulmana de Andalucía, los archivos de la historia incluyen numerosos ejemplos de cómo la implementación de la sharia a un nivel estatal pudo crear un oasis de ciencia y florecimiento cultural que fue más tarde heredado por las tradiciones del Renacimiento europeo".

Dejando de lado el novedoso enfoque histórico de una Mesopotamia asirio-babilonia ya gobernada 'por la sharia', incluso los más ridículos bufones planetarios se permiten menospreciar y amenazar a una España acosada en primer lugar por sí misma. "En el afán, en el calor con que se complacen [los extranjeros] en denigrarnos se advierte odio a veces. Todos hablan mal de nuestro presente; muchos desdoran, empequeñecen o afean nuestro pasado", decía Juan Valera en 1868 en cita que recuperaba en 1914 Julián Juderías en el libro en que quedó acuñada la expresión de 'Leyenda Negra'.

Juderías definió el concepto de Leyenda Negra como "la leyenda de la España inquisitorial, ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos lo mismo ahora que antes, dispuesta siempre a las represiones violentas; enemiga del progreso y de las innovaciones; o, en otros términos, la leyenda que habiendo empezado a difundirse en el siglo XVI, a raíz de la Reforma, no ha dejado de utilizarse en contra nuestra desde entonces y más especialmente en momentos críticos de nuestra vida nacional" (Juderías, J.: 'La leyenda negra y la verdad histórica', primera edición, libro electrónico gratuito).

Pero lo peor de la Leyenda Negra sobre España es que la propia España terminó creyéndosela, permanentemente plañida por los más tontos, pero más chillones de sus hijos, ahogada la nación a partir de entonces en un marasmo casi psicópata de persecución de sí misma. Los hermanos Juan y José María Sánchez Galera acaban de publicar 'Vamos a contar mentiras', un comprehensivo, ameno y muy documentado "repaso por nuestros complejos históricos", como reza el subtítulo de la obra. José María Sánchez Galera introduce el libro relatando su conversación con el bibliotecario de una biblioteca andaluza quien, en un arranque de sinceridad, le confesó: "Si yo pudiera, quemaría todos los libros que hablan bien de Isabel la Católica". Cómo un personaje como este -biotipo tan frecuente entre culturetas funcionariados afuncionales- puede haber accedido a una biblioteca siquiera como visitante es, realmente, como para sentirse sincera y admirablemente acomplejado por la extraordinaria pujanza de la España idiota.

La obra de los Sánchez Galera se divide en cinco negros episodios de la España negra de la Leyenda Negra, episodios en los que ambos autores, actualizando la permanente ofensiva de la quintacolumna cretina hispana, desnudan la "refinada civilización musulmana" de Al Ándalus, "la expulsión de los judíos", "la Inquisición", "la Conquista de América" y "los nacionalismos" actuales españoles, versión especialmente plañidera de la Leyenda Negra fomentada desde dentro. En la siguiente entrevista, dividida en dos entregas, NUEVO DIGITAL analiza con José María Sánchez Galera precisamente la resurrección de la Leyenda Negra en cuanto tiene de subyacente en los acontecimientos de la España actual, pues, como también ya decía Valera, los tópicos oscurantistas sobre España se recrudecen en los momentos más difíciles para la nación española.



NUEVO DIGITAL: ¿Cuándo y cómo nos hemos creído los españoles la Leyenda Negra sobre los propios españoles?

JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ GALERA: Sobre todo a partir del siglo XIX, en parte debido al arrinconamiento de España tras la derrota de Napoleón. En el nuevo concierto internacional, y en un contexto de divisiones internas, España se queda descolgada. En ese momento el país parece depender de las ideas que llegan de fuera: compramos lo que nos dicen. Y luego vendrán esos complejos: “Todo lo que viene de Europa (o sea, Francia) es bueno; sólo podemos mejorar si imitamos a los demás países de Europa”.

También es cierto que durante el periodo del despotismo ilustrado de los Borbones españoles (siglo XVIII), muchas de las reformas se plantean como un modo de contrapesar ciertos defectos. Algunos de los nuevos ministros o de los ilustrados, en especial cuando notan resistencia ante el cambio (caso del motín contra Esquilache), asumen que España es un país 'rancio' y 'reaccionario', que necesita 'ponerse al día' despojándose de su provincianismo. Por otro lado, tengamos en cuenta que con frecuencia ha habido intelectuales españoles muy críticos y muy patriotas a la vez: ya tenemos el caso de Quevedo en el siglo XVII. Esa capacidad de autocrítica luego se transforma en actitudes que podríamos llamar 'afrancesadas', como Larra al principio del siglo XIX.

ND: ¿Y cuándo y cómo nos hemos creído los españoles la Leyenda Rosa de los enemigos de España de quienes forjaron la Leyenda Negra? Me refiero a la 'superioridad' de la Europa del norte de la Edad Moderna, a la 'superioridad' de los musulmanes durante la Media, al 'paraíso' en la Tierra de las civilizaciones precolombinas, a la 'tolerancia' de los países protestantes frente a la feroz España de la Inquisición, etc. En otras palabras, ¿cuándo los enemigos de España se hicieron con el discurso sobre España?

JMSG: Son dos procesos casi simultáneos. Al tiempo que nos topamos con nuestra 'decadencia' y que nos frustramos por haber sido 'martillo de herejes' aceptamos que los demás países, los musulmanes y los protestantes, nos han superado en todos los aspectos. Cuando leemos a Washington Irving, alguien que apenas chapurreaba el castellano, nos encontramos con una idea constante: todo lo que España tiene de interesante le viene de los moros, y lo demás hay que rechazarlo.

Para asumir el complejo de lo nefastos que somos hemos de admitir al mismo tiempo que los demás países son mejores. Son mejores porque tienen coordenadas distintas de las nuestras. A la postre, todo gira en torno a la identidad católica. O muy marcada por lo católico. De este modo se asimila lo católico con lo necio y atrasado, y lo no-católico con el progreso. El problema de esta tesis es que países que son toda una referencia, como Austria, son católicos. El gran motor de Alemania es la católica Baviera.


La castración del tópico

ND: En general, ¿cuál consideran ustedes que ha sido la trascendencia directa de la Leyenda Negra en el desarrollo político, social e, incluso, económico de la España contemporánea?

JMSG: A grandes rasgos ha sido algo nefasto para España. De una parte, ha agudizado la diferencia entre las 'dos Españas', la tradicionalista y la progresista. Y es evidente que esa división la seguimos sufriendo porque en el mundo globalizado del siglo XXI aún estamos atascados en la discusión sobre educación pública en castellano o en catalán. Mientras nosotros continuamos con este tipo de debates, China o la India nos borran del mapa. Por otra parte, al creernos la Leyenda Negra, hemos perdido muchos trenes, pues nos hemos enclaustrado en la autoflagelación o en la parálisis. Creernos todos los topicazos nos ha 'castrado'.

ND: En su libro, ustedes analizan las falsedades y las medias verdades que han fundamentado la Leyenda Negra desde que en los siglos XVI y XVII surge por envidias y rivalidades con España, constituida entonces como el principal poder de la época. ¿Cuál o cuáles creen ustedes que han sido los tópicos históricos que más daño han hecho a España?

JMSG: La idea de los españoles como incultos, destructores de bibliotecas, genocidas, crueles, sádicos. Es algo similar a esas películas sobre la II Guerra Mundial que retratan a los militares anglosajones como valerosos e inteligentes, mientras que los alemanes aparecen como completos idiotas. Es absurdo, pero lo hemos creído. Siguiendo con el ejemplo, Alemania era un país formidable en 1930. El mejor cine se hacía allí, como el de Fritz Lang, que estaba años luz por delante de Charles Chaplin. Pero poca gente lo sabe, casi todo el mundo cree que el cine, tal como lo entendemos, es un invento yanqui; no es verdad, es un invento alemán de los años 20.

ND: La crisis económica ha provocado un reverdecimiento de un sentimiento de superioridad del norte europeo anglosajón y germánico protestante frente a la periferia católica y, en especial, al sur latino y mediterráneo resumido en el famoso e insultante acrónimo PIIGS, admitido y utilizado incluso en prensa financiera de referencia y en foros profesionales económicos de alto nivel. ¿Cómo creen ustedes que han influido los lugares comunes de la Leyenda Negra sobre España en la percepción actual que el norte europeo tiene de España y de los españoles?

JMSG: Hace poco, la católica Irlanda era un ejemplo de crecimiento basado en las políticas fiscales de impuestos bajos para empresas. Y ahora dicen que eso no vale, y lo dicen los mismos que antes aplaudían. Conviene recordar que Islandia, un país luterano, ha sido un ejemplo de gestión nefasta y de burbuja descabellada. Austria, Bélgica, Baviera, Chequia, Polonia... son países de tradición y mayoría católica.

El señor Madoff no era, precisamente, un señor de misa diaria, sino que era el hombre en quien muchos judíos de EEUU habían depositado su confianza. El Presidente Rodríguez Zapatero tampoco se distinguió por rezar el rosario, ni el primer ministro Berlusconi se caracterizó por seguir las indicaciones de la Iglesia, sobre todo en lo que respecta al sexto mandamiento. El señor Emilio Botín o el señor Fainé son otros ejemplos que contradicen el cliché. Al final, la vida es más variada.


Un país sin proyecto de país

ND: Ustedes analizan el uso de la imprenta en el siglo XVI como un potente medio de propagación de la Leyenda Negra, en especial, por parte de los alemanes, que así lanzan propaganda antiespañola y anticatólica. ¿Cómo sería posible utilizar la 'imprenta global' masiva contemporánea que representa Internet para contrarrestar los tópicos y la Leyenda Negra sobre España?

JMSG: Por fortuna, poco a poco se están derrumbando o matizando esos tópicos y leyendas negras. Y se nota que ayuda mucho la difusión en Internet: blogs, reseñas breves o largas, artículos, tertulias. Además, bastantes instituciones españolas están digitalizando todos sus libros y manuscritos. Cuando uno puede consultar en Internet toda nuestra cultura clásica, desde el Libro de Buen Amor hasta las primeras publicaciones de la Real Academia de Historia, es difícil seguir sosteniendo los tópicos porque la documentación que los niega es apabullante. Internet permite dar a conocer seminarios, coloquios, investigaciones, estudios, etc.

ND: ¿Cómo consiguió un reino de piratas condecorados por los reyes como Inglaterra poner contra las cuerdas de la propaganda al país de las universidades en América y los diccionarios de las lenguas indígenas?

JMSG: Inglaterra no consiguió mermar lo suficiente el poder español de los Habsburgo. 'Grosso modo', los ataques de Inglaterra deberían compararse al terrorismo en la actualidad. Las incursiones de sus corsarios eran crueles y sin piedad hacia la población civil del Caribe o de Cádiz, donde alguna que otra vez los ingleses provocaron estragos. Cervantes se basó en uno de esos episodios para escribir una fantástica 'novela ejemplar'.

Por otra parte, resultaba molesta la ayuda inglesa a los neerlandeses. Pero, tal como Felipe III, por ejemplo, veía la situación, era preferible luchar contra nuestros enemigos en los Países Bajos antes que en otros escenarios. Inglaterra pelea contra nosotros a nuestra misma altura en el siglo XVIII, no antes, y con un balance final más bien neutro. Nos derrotan, de verdad, en Trafalgar, en 1804, aunque puede decirse que no nos desbancan definitivamente hasta que Fernando VII llega al trono.

ND: ¿Consideran ustedes que los gobiernos de España deberían tener una política de comunicación específica para contrarrestar los tópicos tradicionales de la Leyenda Negra que ahora reverdecen hasta el paroxismo con la crisis económica?

JMSG: Durante los últimos decenios, y según mi modesto parecer, no ha habido gobernante en España con visión de Estado, con proyecto de país, con intención de atender las necesidades de una generación. La única comunicación que les preocupa es la electoral. Deberían cuidar mejor de nuestro Patrimonio, y la Historia es Patrimonio, claro. Pero soy escéptico.


Una derecha sin comportamiento digno


ND: En especial a partir de la Ilustración, las personas de ideas más 'avanzadas', 'modernas' y 'cosmopolitas' son precisamente las que siempre han venido atacando la historia de España como un pozo negro de fanatismo, oscurantismo y crueldad. Primero el liberalismo del siglo XIX y más tarde la izquierda del XX se han destacado en esta demolición sádica y masoquista del pasado de España hasta llegar al actual 'progresismo' que, en gobiernos recientes, han basado muchas de sus políticas en un sectarismo radical dispuesto a 'limpiar' y 'purgar' la memoria del pasado español. ¿Cómo se manifiesta en la izquierda española actual su adscripción a la Leyenda Negra?

JMSG: Voy a pecar de simplista, pero puedo afirmar que la izquierda se caracteriza por odiar la 'España tradicional'. Para la izquierda, España es algo fascistoide, así que hay que borrar toda la historia y toda la identidad, y construir una nueva, la que sea. Hace cien años, el PSOE apoyaba a los marroquíes que luchaban contra las tropas españolas. Cuando comenzó la Guerra Civil, la última sesión del Congreso de los Diputados no terminó con un “viva España”, ni siquiera con un “viva la República”, sino con un “viva Rusia”. Recordemos que los diputados del centro y la derecha no se encontraban en aquella sesión: unos consiguieron huir, otros no lo lograron y fueron fusilados por 'tribunales populares'.

En este tema conviene asimismo señalar que la derecha política tampoco ha tenido un comportamiento digno. No veo en la derecha una visión humanista de nuestra historia; teniendo nosotros una historia tan variada y tan rica, siendo nosotros hijos de hebreos, de romanos, de griegos, de celtas, de íberos, de eslavos, de germanos... tenemos mucha experiencia acumulada de la que pueden aprender otras naciones. Leo a Marcial (siglo I d. de C.) y encuentro en él un visión cosmopolita, pero también un sincero y sereno amor a España. ¿Por qué la derecha española se suele quedar en las glorias militares y no cita nunca a Marcial, un bilbilitano muy orgulloso de ser hispano?

ND: ¿Cómo y con qué argumentos consideran que debería construirse un discurso político que no sonara a 'rancio', pero que a la vez se manifestara inequívoco en la defensa de la historia de España frente a la Leyenda Negra?

JMSG: Habría que empezar por asumir que conocer de verdad la historia, sin trucos ni maquillajes, es conocer al ser humano, es conocernos a cada uno. A partir de aquí, hemos de evitar condenar o justificar a nuestros antepasados; hemos de situarlos en su preciso contexto y preguntarnos: “¿Acaso yo en esas circunstancias lo habría hecho mejor?”. Por término habitual, no me considero mejor que nuestros antepasados.

ND: En apariencia, la Leyenda Negra ha continuado interviniendo de forma activa en la política española contemporánea. Me refiero a desarrollos ideológicos recientes como los de la 'Memoria Histórica' y la 'Enseñanza para la Ciudadanía', donde desde los poderes políticos se intentaba 'reparar' el supuesto mal causado por España en su oscurantismo, sus veleidades totalitarias, el racismo, el sexismo, etc. De esta experiencia de ingeniera social, ¿consideran ustedes que la Leyenda Negra ha salido reforzada o, por el contrario, el rechazo al adoctrinamiento izquierdista ha provocado una reivindicación orgullosa del pasado de España?

JMSG: Se han producido ambos fenómenos. El problema para desenmascarar las falacias históricas es que cuesta algo de esfuerzo leer un libro o contrastar datos. Desde luego que requiere más esfuerzo que enchufar el televisor y ver 'Gandía Shore'. Por otro lado, la ventaja está en que las mentiras tienen las patas cortas. Además, los nuevos defensores de las leyendas negras cuentan con un bagaje cultural inferior al de sus predecesores.

Tengo la sensación de que vamos hacia una fragmentación social cada vez más aguda. De un lado, percibo un consenso somero entre la gente que se esfuerza en leer y estudiar; un consenso somero de rechazo a los tópicos. Desde luego que no es un consenso de 'nuevo dogma', de defensa fanática de orgullo patrio. Percibo bastante pluralidad, un ambiente sano entre este tipo de personas. Pero me temo que este sector de la sociedad queda lejos de otros sectores, de los sectores que optan por 'Gandía Shore'. El sistema educativo es el gran responsable de esta división.


Tópicos, multiculturalismo y corrección política


ND: Les planteo ahora otro de los desarrollos del discurso contemporáneo, en mi opinión, el más letal de todos: la corrección política. En España, a los tópicos universales en ese sentido -'todos los inmigrantes buscan una vida mejor, y son buenos y trabajadores'- se unen los complejos de España -'robamos su oro y los masacramos, y ahora es justo que ellos se aprovechen de nuestro bienestar'. ¿Cómo actúan los tópicos de la Leyenda Negra en todas esas cosas que la gente dice en un bar frente a amigos íntimos, pero que jamás dirá en público y, mucho menos, en un medio de comunicación?

JMSG: Efectivamente, la mezcla de corrección política y de tópico es una rémora brutal. Por ejemplo, acerca del 'oro de América' hay que explicar que los métodos de extracción que empleaban los españoles requerían de conocimientos químicos ignorados por los americanos. Sin la ciencia e ingeniería traída por los españoles, ¿sería ahora México uno de los grandes productores de plata del mundo? Desde luego que no. Aparte de esto, cuando México se independizó, dentro de su territorio estaban las mayores reservas de oro de la historia, en las Montañas Rocosas. Pero se presentaron los vecinos anglosajones y les quitaron esas tierras. Luego llegó la 'fiebre del oro ¿Quién salió ganando entonces?

De cualquier modo, el presupuesto de la Corona Española en los siglos XVI o XVII se cubría con los impuestos de los castellanos de 'clase media y baja'. Como vemos, la cosa no ha cambiado mucho. Acerca de esa esquizofrenia de decir una cosa u otra, según estemos o no en público, puedo anotar dos ideas. Lo primero, que cada día noto menos 'corrección política' en el español de la calle. Hace un año, al pasar por una estación de servicio en Jaén, indiqué a los dependientes de la gasolinera que los lavabos o retretes estaban sucios, sin ningún matiz por mi parte, sólo informaba en buen tono, muy educado. En seguida, los dependientes empezaron a despotricar de “los moros” de manera desaforada, sin cortarse un pelo.

Lo segundo que diría es que, para hablar, hay que hacerlo con precisión. Los tópicos y la corrección política son muy débiles, se caen cuando te expresas con precisión, sin replicar con generalizaciones igual de vacías.

ND: El multiculturalismo es una ideología universal que está teniendo una muy difícil digestión en los países occidentales donde se está implantando con la oposición de una gran parte de la población. ¿Cómo refuerza en España el multiculturalismo las 'acusaciones' de la Leyenda Negra respecto a sudamericanos y musulmanes, entre otros grupos, y las supuestas reparaciones que los españoles 'les deben' a los no menos supuestos damnificados?

JMSG: Tal como se plantea el multiculturalismo, la leyenda negra nos sale el doble de cara. En el mundo grecorromano de la Antigüedad había un 'multiculturalismo' tremendo (sirios, celtas, egipcios, caldeos, fenicios, íberos, norteafricanos, dálmatas, etc.), pero quedaba muy clara una cosa: la cultura era la griega, en la romana, el Derecho era el latino. Esa jerarquía nos da miedo dejarla igual de clara hoy.

Démonos una vuelta por Europa: hay colegios en nuestra querida Unión Europea donde no se sirve cerdo, para no ofender a los musulmanes. Eso sí: no hay disponible pescado, si quieres que tus hijos no coman carne en los viernes de Cuaresma. Sigo con la Cuaresma: nos parece 'carca' porque es católica, pero el ayuno del Ramadán nos merece admiración. ¿El ayuno es algo repugnante, si es cristiano, pero admirable si es musulmán?

La 'cultura oficial' española es suicida, porque adula a los musulmanes, porque les da la razón en todos sus tópicos, porque les dice: “Ustedes eran la luz de la ciencia, y nosotros unos bárbaros que no los tratamos como merecían”. Es falso de cabo a rabo, y además nos desarma moralmente para dejar bien claro que deben integrarse en nuestra civilización y no alterarla. Muchos inmigrantes vienen con la cabeza llena de ideas erróneas sobre nuestra historia.

Nuestra obligación consiste en sacarlos del error, en afirmarles de manera rotunda pero tranquila que nuestra civilización, con sus defectos, está muy bien, y que son bienvenidos, si aceptan las reglas del juego. Llevamos unos veinte siglos con un sistema de valores que hemos mejorado poco a poco, y creo que nos ha ido mucho mejor que a ellos.



Publicado por Javier Monjas en Nuevo Digital Internacional - http://www.nuevodigital.com
27/01/2013 - 04:06 PM   GMT+01:00