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"Mi yihad es estar en forma a pesar de estar muy ocupada"
Musulmanes estadounidenses lanzan una campaña de blanqueo del término ‘yihad’
En la mañana del pasado 25 de septiembre, un niño de tres años entraba en la clase de su guardería, situada en una localidad próxima a Avignon, con una camiseta en la que se podía leer a la altura del pecho "Soy una bomba", y en la espalda, "Yihad, nacido el 11 de septiembre". Hijo de una pareja de inmigrantes musulmanes, el niño efectivamente había nacido el 11 de septiembre de 2009 y sus padres le habían puesto como nombre de pila 'Yihad'. La "repugnante provocación", según titulaba Le Parisien, había sido idea de la madre y del tío. Ahora echan la culpa al padre y todos se muestran "muy sorprendidos" por el escándalo montado.

Enterado el alcalde de Sorgues de la 'graciosa performance' urdida por los responsables del temprano luchador santo, se abrió una investigación que terminó en una demanda ante los tribunales contra la madre y el tío. La primera se mostraba "muy sorprendida" por las dimensiones que había tomado el asunto, y acusaba al padre de ser quien había elegido el nombre de Yihad para su hijo. También su hermano, el tío del menor, cargaba con la responsabilidad, puesto que "había querido hacer quizás una muestra de humor" que había quedado en una "broma pesada".

Curtido ya en estrategias de este tipo, en las que los acusados islamistas prefieren pasar como imbéciles antes que asumir sus actos, el fiscal era extremadamente claro para lo que se usa en declaraciones públicas: "En algún momento habrá que poner límites. No son tontos, comprenden el sentido de lo que hacen".

Como cabía esperar, la divertida familia musulmana ha recibido el incondicional apoyo tanto de los medios de izquierda, como de las inevitables organizaciones 'contra el racismo'. "¿Dónde está la violencia? ¿En la espalda de un niño de tres años que se llama Yihad y nació un 11 de septiembre? ¿O en la desproporción en el trato entre quienes tienen el poder y los ciudadanos, en particular los de origen extranjero?", decía en Libération un representante del MRAP (Mouvement contre le Racisme et pour l'Amitié entre les Peuples).

El término 'yihad' aparece 41 veces en el Corán. En el mismo libro, a quien practica la yihad se le llama 'mujaidín'. Con el término 'yihad' se designan en el Corán las campañas militares de masacre y exterminio llevadas a cabo por Mahoma contra las tribus vecinas que se resistían a aceptar el noble mensaje de Alá. Varios dirigentes árabes han llegado a hablar de la 'yihad de los vientres', por la que el deber de las verdaderas creyentes es parir a raudales para proveer de cuantos más mujaidines mejor y colonizar por la fuerza de la demografía ese Occidente que tanto se resiste a aceptar la verdadera religión.

Desde que la inmigración musulmana se convirtió en un grave problema en las sociedades occidentales y el terrorismo islámico comenzó a golpearlas bajo la bandera de la 'yihad' -tal y como ya hizo Mahoma con los infieles de su tiempo-, el revisionismo islámico ha pretendido hacer colar un sentido de la palabra más digerible para esas sociedades occidentales receptoras.

Comenzó hablándose de dos yihads, la 'menor', que sería la de la 'guerra santa', y la 'mayor', que sería la 'lucha' espiritual contra uno mismo. Ahora, una nueva vuelta de tuerca propagandística bien financiada pretende descafeinar aun más el vocablo para convertirlo simplemente en una 'lucha', que, lejos de pretender convertir por las buenas o por las malas a los infieles, tiene sentidos tan banales como la 'yihad por ir al gimnasio a pesar de estar muy ocupada'.

En medio de constantes detenciones de musulmanes inmigrantes y conversos en Occidente que preparan la yihad contra sus vecinos -y no precisamente una yihad mística-, el Consejo de Relaciones Islamoamericanas, el CAIR estadounidense en su delegación de Chicago, ha promovido una campaña de publicidad para "limpiar la palabra 'yihad'" y liberarla del "adoctrinamiento público de los islamófobos".

La campaña, lanzada en las redes sociales bajo el eslógan de "My Jihad", lleva también anuncios a los autobuses urbanos de Chicago en los que diversos personajes con sonrisas de oreja a oreja emiten inocentes mensajes de paz y amistad, incluyendo la 'yihad' de una señora o señorita que, cubierta con el pañuelo islámico, levanta una pesa y exclama: "Mi yihad es estar en forma a pesar de estar muy ocupada". A su lado, un señor o señorito también suscribe el espiritual mensaje, aunque este en traje de deporte mucho más cómodo que su compañera de la yihad deportista.

Desde Al Jazeera se saluda la "nueva campaña de educación para contrarrestar los estereotipos antimusulmanes". Pero la abierta colaboración de los medios estadounidenses está poniendo su parte en la yihad del blanqueo yihadista. Por ejemplo, el Chicago Sun-Times afirmaba que la campaña pretende contrarrestar la lanzada por un "grupo ultraconservador" en la que se clamaba por "Derrotar la Yihad", también exhibida en varios autobuses urbanos.

En esta primera acción antiyihadista se ponían varias frases de abierto contenido violento emitidas bajo el paraguas del término yihad y en la que asesinos islamistas de diverso pelaje -y no asesinos directos como el primer ministro turco Erdogan y su famoso verso de "los minaretes serán nuestras bayonetas"- proclamaban el extermino de los infieles en nombre del triunfo del islam.

Es curioso, pero los medios aplicaban el término "ultraconservador" a quienes denunciaban a estos asesinos con el término "savages", y no a los asesinos en sí mismos y a quienes los justificaban como "erróneos seguidores de la yihad", seguramente como consecuencia de que sujetos como Osama Bin Laden no entendían bien el árabe que leían en el Corán por una lamentablemente deficiente preparación filológica.




Publicado por Javier Monjas en Nuevo Digital Internacional - http://www.nuevodigital.com
24/12/2012 - 01:56 AM   GMT+01:00