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Religiones y razas extraeuropeas se hacen con el control de Occidente
Gran Bretaña y EE.UU.: Blancos y cristianos, con fecha fija para convertirse en minorías
En 2060, la población blanca ya será minoritaria en Estados Unidos, según proyecciones oficiales del Censo de ese país. Pero en Inglaterra y Gales las cosas van por el mismo camino. Los blancos en Londres ya no llegan ni al 60 por ciento y uno de cada tres londinenses ha nacido fuera del país. Los musulmanes casi se ha duplicado en la última década en el territorio británico. Los cristianos tampoco llegan ya al 60 por ciento de la población total.

Los anteriores son también datos correspondientes al Censo británico. Los demógrafos que han analizado los datos apuntan dos causas principales para tal avalancha y crecimiento exponencial de razas, etnias y religiones extraeuropeas: inmigración masiva y unas tasas reproductivas por completo desbocadas en estas poblaciones extranjeras.

Desde la prensa de países musulmanes, como Irán, los titulares son triunfalistas:"La población musulmana del Reino Unido se dobla en una década". Y se remata con la humillación del adversario en su propia casa: "El Censo [británico] muestra el gran crecimiento de los musulmanes; los cristianos descienden en número".

Organizaciones de musulmanes, como el Muslim Council of Britain, interpretan el enorme crecimiento de sus hermanos de fe con la habitual palabrería de la corrección política adecuada para el pensamiento débil occidental: "Los musulmanes juegan un importante papel en el incremento de la diversidad en Gran Bretaña". Sin embargo, otros ven esa "diversidad" desde un punto de vista muy distinto.

"Lo extraño de esta sociedad multicultural es que puede celebrar toda cultura imaginable excepto aquella que permite a esas culturas coexistir una junto al lado de la otra, y siempre con el entusiasmo de los expertos y los políticos, tan ocupados intentando hacer ver que esta es la más maravillosa de las consecuencias", escribía Douglas Murray.

Este analista confesaba haberse quedado solo con esta posición en debates de la BBC que invitaban a educados, ricos y exitosos inmigrantes que -oh, sorpresa- también defendían que los datos del Censo muestran una sociedad británica "diversa" y "multicultural". Por supuesto, según el mismo autor, la palabra "racista" no tardó en salir cuando se criticaba la tolerancia con culturas y religiones que ninguna tolerancia muestran con la cultura y la religión mayoritaria de quienes a todos acogen en paz y prosperidad.

Desde el think-tank Migration Watch, la toma de Europa por religiones y pueblos extraeuropeos se interpreta en clave política: "Este el evidente resultado de la política laborista de inmigración masiva que trajo a cerca de cuatro millones de inmigrantes a Inglaterra y Gales en diez años".

Hay quien, en vez de tomar responsabilidades del pasado, ven en el futuro un oscuro panorama en el que el islam ahogará a la "progresista Gran Bretaña". En la prensa de referencia se alerta a cómo los jóvenes musulmanes ya están provocando un fuerte retroceso en derechos fundamentales de las personas que toda la cháchara progre de los comentaristas del Guardian no puede ocultar, como se alerta con mal disimulada acritud. Pero el hecho incuestionable en que, en Gran Bretaña, "la cristiandad se va apagando mientras surge el islam y el agnosticismo se propaga".

El reparto político en el Reino Unido se está viendo fuertemente sacudido no ya por la promoción laborista de la inmigración masiva, sino por la laxitud de los conservadores en combatirla. No es extraño que, en consecuencia, los tories se desplomen en zonas de fuerte inmigración, allí donde resisten cada vez de forma más precaria cada vez más pequeñas bolsas de residentes nativos.

El primer aviso serio se produjo en los últimos días del pasado mes de noviembre, cuando se celebraron elecciones parciales en Rotherham, una localidad donde la población blanca se ha visto sacudida por las bandas de pakistaníes que creaban sus propios harenes con niñas también blancas que se pasaban de unos a otros, y que más tarde presenciaba cómo los servicios sociales del ayuntamiento laborista retiraban a un matrimonio la custodia temporal de tres menores de origen extranjero después de que se enteraran de que los progenitores apoyaban al UKIP (ND).

El United Kingdom Independence Party (UKIP) tiene dos puntos principales en su programa: rechazo a la Unión Europea y control férreo de la inmigración. Según las encuestas, el UKIP es ya la tercera fuerza política del país, con un crecimiento imparable. En las elecciones parciales de Rotherham del pasado noviembre, como cabía esperar en una ciudad tomada por la inmigración, los laboristas ganaron con casi 9.900 votos. Pero en segundo lugar no quedó el Partido Conservador. Ni tampoco en el tercero.

Fue el UKIP el que se alzó con el segundo puesto con casi 4.700 votos, mientras en tercer lugar se situaba una solución aún más extrema a la inmigración, el British National Party (BNP), con 1.800 votos. Tal polarización hace comprobar a quiénes están votando los residentes autóctonos de Rotherham y a quiénes están ignorando, en este último caso, a unos conservadores que ya no ven en absoluto como una solución para contener las avalanchas inmigratorias.

Sobre el UKIP ya ha caído la no menos inevitable etiqueta del 'populismo', pero también la advertencia de que está sacudiendo el 'establishment' político británico. Incluso rivales políticos de esta formación, como algún liberal demócrata en el gobierno conservador de Cameron, ya admiten sin reservas cómo debe tomarse en serio a este partido que está pasando por encima de los conservadores como una incontenible ola.

En Estados Unidos, en efecto los blancos serán sencillamente una minoría en una fecha tan cercana como 2043, hecho que, para la inevitable progresía de la radio pública estadounidense, se trata de una buena noticia por lo que supone de -en efecto- incremento de la "diversidad".

La explosión de la población hispana basada en la inmigración y en sus altas tasas reproductivas está llevando de hecho a las autoridades del Censo a considerar muy en serio la posibilidad de convertir a la hispana en una "raza" propia en sí misma, a pesar de que dentro de los latinos haya blancos, negros, mestizos, indígenas y toda suerte de mezclas entre ellos.

Mientras la población blanca descenderá en 21 millones de habitantes entre 2024 y 2060, la hispana se doblará con (muchas) creces en ese mismo periodo, pues pasará de 53,3 millones en 2012 a 128 en 2060. Para esta última fecha, uno de cada tres residentes en Estados Unidos será ya hispano.



Publicado por Javier Monjas en Nuevo Digital Internacional - http://www.nuevodigital.com
06/01/2013 - 07:48 PM   GMT+01:00