NUEVO DIGITAL - Internacional
"Algunas de las discusiones sobre el islam son perjudiciales", según el profesor liberal-católico
“Yo también soy musulmán” - José María Marco: “El Islam es Occidente”
En pleno apogeo de la pasada navidad, el intelectual y profesor, José María Marco, dijo en su columna del diario español La Razón: "Desde los hechos transcurridos hace dos mil años en Galilea y en Judea, sabemos cómo dejar que el Señor actúe a través de nosotros". Apenas dos semanas después, Marco se dejó actuar por el Señor y sentenció: "El Islam es Occidente".

Con los cuerpos aún calientes de los asesinados en los atentados perpetrados en París contra un semanario satírico y un supermercado de alimentos kosher, José María Marco afirmó en un artículo titulado 'El islam y los otros', que los musulmanes "padecen esa misma violencia, mucho más que los no musulmanes". El columnista y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid defendió la necesidad de "ser más prudentes y más imaginativos" con esa comunidad y exigió que no se la abandone "en manos de desalmados incapaces de perdonar".

En el mismo escrito, Marco abogaba por una "reconciliación del islam como religión y como civilización", es decir, de "los musulmanes como personas, con la modernidad". El concepto de "reconciliación" del islam con la "modernidad" podía verse entorpecido precisamente por los "desalmados incapaces de perdonar" puesto que los musulmanes en Occidente se encuentran atrapados entre "dos fuerzas que no son ni simétricas ni comparables, pero que están dispuestas a chocar".

Por un lado, continuaba Marco en su nuevo artículo titulado 'La yihad y la libertad', "el islamismo radical", y por el otro, "la exigencia republicana, de matices emancipadores y redentores". "Planteado el enfrentamiento -esa es la incógnita de estos días-, puede salir ganando esta última. O tal vez haga más difícil la evolución en curso, o ya realizada, entre los musulmanes, en particular aquellos que viven en las democracias liberales y que también forman parte de eso que se llama Occidente", concluía el pensador.

En su tercera batida sobre "eso que se llama Occidente" al albur de los atentados de París, Marco reconocía cómo precisamente "a algunos de nosotros no nos gusta demasiado el término ['Occidente']", el cual "en su día, vino a sustituir a lo que antes se llamaba Cristiandad". "No se trata de negar esta raíz, porque sin el cristianismo, la sociedad abierta y liberal en la que aspiramos a vivir no existiría. En cambio, se trata de entender la naturaleza de nuestra sociedad".

Sin embargo, para entender esa "naturaleza de nuestra sociedad", "bastantes de las discusiones sobre el Islam y la religión musulmana son ociosas y algunas veces perjudiciales", añadía Marco en su escrito. Sin aclarar qué "discusiones" sobre el islam pueden resultar "ociosas" o, incluso, "perjudiciales" -ni tampoco para 'quién' puedan resultar "perjudiciales" y qué medidas se deberían adoptar para evitar ese 'perjuicio', el intelectual católico sentenciaba: "El islam y la religión musulmana son parte definitiva de nuestras democracias liberales. En otras palabras, el Islam es Occidente y sus problemas son los nuestros".

Este nuevo artículo a raíz de los atentados islamistas de París concluía con una advertencia contra los fundamentalistas en general, se supone que no solo los islámicos, sino también el de los "desalmados incapaces de perdonar": "En la manifestación se vio mucho el slogan 'Yo soy Charlie'. Teniendo en cuenta la presión, la manipulación y la violencia bestiales de los fundamentalistas, no habría estado de más que se hubiera visto otro que dijera: 'Y yo también soy musulmán'".

Esta declaración de fe fue elegida precisamente por Marco para titular su nueva columna, "Y también soy musulmán", igual que las anteriores, publicada en el diario español La Razón. En Libertad Digital, otro de los medios españoles donde el profesor liberal y católico ha publicado multitud de artículos, José María Marco utilizaba y defendía en 2006 no solo el concepto de "Occidente", sino "la necesidad de saber quiénes somos, si queremos defendernos, y cómo apuntalamos la base sobre la que se ha construido Occidente: la libertad".

Dos años después, en una larga entrevista publicada por NUEVO DIGITAL, Marco afirmaba su sensación de que la "corrosión" de los valores democráticos occidentales desde dentro "ya se ha producido": "Demasiados años de dictadura de corrección política, demasiados avances en una mentalidad postcristiana, desplome de valores morales básicos, como el simple reconocimiento del esfuerzo y del trabajo".

En esa misma entrevista, Marco afirmaba su sensación de que una "Europa fuera de control", como la calificaba en su pregunta este entrevistador, había llegado a esa situación provocada por "los propios países de Europa": "Baja natalidad (excepto entre los inmigrantes, precisamente); incapacidad de integración o asimilación de los inmigrantes; elogios al multiculturalismo y al diálogo de civilizaciones; y falta de voluntad para defender los valores propios, los de las sociedades abiertas, democráticas y liberales, en última instancia judeocristianas".

"El antiamericanismo [en Europa] conecta con naturalidad a esta nueva izquierda con las corrientes 'contraculturales' de entonces [los años sesenta y setenta del pasado siglo]. Ahora, en vez de hablar de “contracultura”, que parecería un término poco respetuoso con la corrección política, se habla de 'multiculturalismo'", continuaba Marco hace siete años.


Publicado por Javier Monjas en Nuevo Digital Internacional - http://www.nuevodigital.com
14/01/2015 - 12:50 PM   GMT+01:00