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La misión de la UE en Kosovo se ceba con la minoría serbia
@JavierMonjas - 01/02/2014

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En la noche del pasado 15 de enero fue asesinado a tiros Dimitrije Janicijevic, un político serbokosovar moderado cuyo partido se encuentra integrado en el gobierno de Pristina. La oficina serbia dentro del gobierno de Kosovo exigió a la misión de la Unión Europea un esclarecimiento inmediato del crimen. Y, en efecto, EULEX acaba de responder con una detención. Con la de un político serbokosovar también moderado al que acusan de dos "crímenes de guerra" supuestamente ocurridos durante el conflicto balcánico de finales de los años 90.

Janicijevic, de 35 años, era un prominente político municipal en la ciudad de Mitrovica, el principal bastión serbio en el nuevo estado narcoterrorista de Kosovo. Se había presentado a las elecciones para la alcaldía de esa localidad, cuya zona de influencia, de mayoría serbokosovar, ha sido dejada bajo el control de Pristina por parte de Serbia y, a cambio, la Unión Europea accedía a impulsar las negociaciones para la integración de Belgrado en el bloque político continental.

La retirada de la tutela de la 'madre Serbia' sobre el 'hijo de Mitrovica' en Kosovo como gesto de buena voluntad fue respondida con el asesinato de Janicijevic. Prácticamente nadie duda en la zona de que el crimen responde a un intento de dinamitar cualquier tipo de entendimiento con los serbios en un ejecutivo de mayoría albana. La cuestión es conocer quién está detrás.

Agencias internacionales como Reuters dejan deslizar la supuesta relación del crimen con un ajuste de cuentas interno entre los serbios kosovares con el fin de evitar cualquier solución de compromiso con los de la etnia albana. Sin embargo, hasta la fecha todos los asesinatos serbokosovares llevaban la firma de las armas albanas.

Estados Unidos, patrocinador y sostenedor político internacional del estado narcoterrorista de Kosovo, se apresuró a condenar el crimen. Como Washington, también la Unión Europea expresó su repulsa por la muerte de Janicijevic. Sin embargo, dos semanas después, EULEX aún no ha efectuado detención alguna. Bueno, una detención sí. Pero la de otro importante político serbokosovar moderado acusado ahora de supuestos y lejanos crímenes de guerra cometidos en el último conflicto balcánico a gran escala, el de Kosovo, durante los años de 1999 y 2000.

Oliver Ivanovic se presentó de forma voluntaria ante la policía cuando supo que EULEX había lanzado una orden de detención contra él, como la propia misión de la Unión Europea reconoció en un comunicado. Ivanovic ha sido acusado de detener, torturar y asesinar a dos personas de origen albanokosovar durante la guerra. Sin embargo, no se han facilitado detalles sobre los casos concretos.

Ivanovic, por boca de su abogado, ha negado cualquier relación con los supuestos crímenes por los que continúa detenido y lo seguirá estando al menos durante un mes, según la orden dictada por EULEX. La BBC considera a Ivanovic un politico "relativamente moderado". Es decir, es un político realmente moderado en la facción serbokosovar que se despertó un día perteneciendo a otro país distinto y enemigo a muerte. Desde el lado serbio de Serbia, B92 destaca las palabras del abogado del detenido al calificar las acusaciones como "políticamente motivadas".

Bruselas juega la baza del palo y la zanahoria de la adhesión a la Unión Europea para doblegar voluntades en los Balcanes, en especial en relación a Serbia, el tipo malo oficial para Estados Unidos y la mayoría de los países de la Unión, España incluida que, bajo la orden del presidente del gobierno, José María Aznar, envió su fuerza aérea a bombardear el territorio serbio -la ciudad de Belgrado incluida- durante la guerra regional de finales de los años 90.

Apenas unas pocas horas después de que Janicijevic cayera asesinado en Mitrovica, el Parlamento Europeo se congratulaba de la apertura por el Consejo de Europa de negociaciones de adhesión con Serbia y del inicio de negociaciones con Kosovo para un acuerdo de estabilización y asociación la Unión Europea.

Desde Kosovo se mete prisa a Bruselas para ir eliminando trabas, la primera de ellas, la supresión de la obligatoriedad del visado exigido por la Unión a los kosovares para moverse dentro del territorio de Schengen. Pristina ha encontrado un aliado excepcional en el Parlamento Europeo, que también presiona a Bruselas para abrir fronteras de par en par a los kosovares.

Mientras, entre asesinatos de serbokosovares y detenciones de serbokosovares, la vida continúa en Kosovo. Los propios partidos albanokosovares alertan una y otra vez sobre la implacable extensión del islamismo más radical en la zona, oficialmente de mayoría musulmana "moderada". Y mientras Kosovo madura como el portaviones del islam en Europa, algunos occidentales hacen lo que pueden para salvar vidas, en especial, la de los perros abandonados en un ente territorial que parece mostrar una especial crueldad con ellos.

Jill McCarthy, una canadiense que se transformó de funcionaria internacional en rescatadora de perritos kosovares desvalidos, ha descrito la situación allí: "Los niños arrojan cachorritos al río para divertirse; los ayuntamientos contratan gente armada para dispararlos a cambio de dinero; [los perros] son apedreados y golpeados, y en los últimos tiempos, se han puesto de moda las peleas a gran escala de perros".