NUEVO DIGITAL - Internacional
Medios internacionales continúan abonando la 'leyenda negra' en el presente
@JavierMonjas - 25/07/2011

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Ahora es Time quien carga contra la "crisis de identidad de España", según titula su reportaje sobre este país publicado la pasada semana. La 'crisis de identidad' que la autora del casi panfleto islamista, Lisa Abend, detecta en España es la de la confrontación entre el pasado y el presente cristianos e intolerantes, con el pasado y el presente de un glorioso Al Ándalus que ahora reverdece con la inmigración musulmana, cuyos miembros no sólo acusan a los españoles -y, en especial, precisamente a los andaluces- de "racistas", sino que admiten de forma abierta que "nunca" se considerarán a sí mismos españoles.

La matanza de Noruega ha exacerbado hasta el paroxismo la victimización del islam, en especial de los musulmanes residentes en Europa, que echan en cara a los europeos el hecho de que estos consideren precisamente a Europa como "nuestra" tierra, calificados por tanto de "ultraderechistas", "cristianos fundamentalistas" y el resto de la usual parafernalia de la 'islamofobia', simbolizada a hora en el 'manifiesto' escrito por Andrew Berwick, calificado irónicamente en Al Jazeera como una especie de manual para el "mártir cristiano".

Delicadeza islamista saudí

'Medios' defensores del 'multiculturalismo' y de ideología socialista como el español El País califican en plena furia al asesino noruego como "el hombre que odiaba a muerte el Islam y el mestizaje cultural", pero mucho más lírico se muestra a la vez con los manuales musulmanes saudíes donde se ordena a las mujeres de esta religión que no se dejen "engañar por Occidente y sus ideas y modas" ya que "todo es un truco que sólo pretende alejarnos de nuestra religión gradualmente para quitarnos nuestra riqueza". Una adolescente musulmana de 17 años residente en Madrid, lectora y seguidora de este manual, es citada con una hermosa frase llena de sensibilidad y emoción: "Hay un antes y un después en mi vida gracias a este libro. No puedo decirle qué, es algo íntimo". Unos, el odio y la intolerancia; los otros, la delicadeza y la rica vida interior.

Lisa Abend, autocalificada como "periodista radicada en Madrid", también se describe a sí misma como antigua profesora de "historia española" (sic) y corresponsal de Time en España, además de colaboradora en otros varios medios estadounidenses. Acaba de publicar un libro sobre Ferran Adrià y su restaurante El Bulli. En una emocionada pieza publicada en el New York Times en marzo de 2004, una semana y pico tras los atentados de Atocha, Lisa Abend rememoraba su enamoramiento de España y sus gentes, a las que consideraba cálidas y amigables.

Eran tiempos en que consideraba a España "su segundo hogar" tras llegar al país en 1984 con 19 años, un segundo hogar lleno de personas que se adelantaban a sus deseos con una sonrisa. Entonces, tras los atentados, la estación de Atocha constituía para la periodista estadounidenses una especie de símbolo de la supervivencia del espíritu español, y todo esto lo pensaba, para escribirlo más tarde en el New York Times, mientras ella y su pareja se manifestaban junto a cientos de miles de españoles por el Paseo del Prado en protesta por la masacre. Pero todo eso quedó atrás. Eran circunstancias dramáticas y especiales, y en esas condiciones se desbordan las emociones. Más de siete años después, el panorama emocional de Bend respecto al país que la acogió es muy distinto.

La España de 'Alá' y 'olé'

Time viene publicando una serie de reportajes sobre los lugares descritos por el famoso viajero y geógrafo medieval Ibn Battuta. Por supuesto, el explorador árabe describió la Al Ándalus de su tiempo, y a la señora Abed correspondía reseñar ahora la contraparte contemporánea de aquel viaje peninsular en la España de la actualidad. Resulta curioso comparar el respeto, neutralidad y, en ocasiones, admiración con que Ibn Battuta se refirió a los reinos cristianos peninsulares de entonces, respecto a la opinión tan militante en contra de la España heredera de aquellos que mantiene ahora la periodista estadounidense de la España contemporánea, y no ya en relación con el pasado de la cultura andalusí, sino en el balance entre los españoles de ahora y la inmigración musulmana presente, maltratada heredera de la "gloriosa civilización" que sus antepasados crearon en la península.

"Desde la arquitectura a la cocina pasando por el vocabulario más común -incluyendo el omnipresente 'olé', un derivado lejano de Alá-, el pasado musulmán del país está profundamente enraizado en su presente", afirma la "periodista" y "profesora de historia española", haciéndose eco del ridículo lugar común sobre la etimología de la interjección 'olé', supuestamente "omnipresente" en España. "Durante siglos, esta (la del pasado musulmán) fue una característica que había que negar, una casi vergonzante identidad contra los la que los españoles 'verdaderos' (léase, católicos) se definían a sí mismos", añade Abend.

A partir de aquí comienzan a desfilar inmigrantes marroquíes que acusan a lo españoles en general, y a los andaluces en particular, de "racistas", mientras reconocen de forma abierta que "de ninguna manera" se van "a considerar nunca a sí mismos como españoles". El obispado de Granada es descrito como intolerante y cargado de odio por no permitir el rezo musulmán en la catedral, es decir, por no permitir que el templo "sirva como un ejemplo importante de 'convivencia' (armonía social) en una edad de conflicto cultural". Mientras, los inocentes fieles islámicos son reprimidos por los guardas de seguridad -"que trabajan para la diócesis"- cuando intentan postrarse en el templo cristiano.

El esplendor frente al miedo y el complejo

"¿Es España aún un lugar fundamentalmente cristiano?", se pregunta la redactora. Lo hace antes de comparar no sólo las declinantes proporciones de españoles que asisten a misa con las masivas asistencias a las mezquitas, sino también los abrumadores ritmos reproductivos de los musulmanes frente a los "nacidos católicos". Españoles que se identifican con los andalusíes en medio de las delicadezas de la Alhambra conviven en el reportaje de Time con los conversos españoles que consiguieron reintroducir el islam en Andalucía cuando el "dictador Francisco Franco se estaba muriendo", reconociéndose ahora a sí mismos esos españoles que renegaron de su identidad de nacimiento como "miembros de una comunidad que consiguieron dar al mundo una de las más bellas civilizaciones que el hombre ha conocido".

Es este un grupo sensible y compacto frente a la "nación dividida" que se niega a aceptar el islam actual, el heredero de aquella civilización que "fue capaz de alcanzar niveles de humanidad que aún sirven hoy como ejemplo en nuestra búsqueda de modelos sobre cómo vivir, y vivir juntos", según declara uno de los renegados españoles entrevistados, destacados frente a la intolerancia y el negacionismo de los españoles asustados y acomplejados, en "plena crisis de identidad".