NUEVO DIGITAL - Internacional
Utilizado desde hace siglos en la oración para nombrar a Dios
@JavierMonjas - 28/01/2015

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"Se il dottor Gasbarri, che è un amico, dice una parolaccia contro la mia mamma, lo aspetta un pugno! Ma è normale! Non si può provocare. Non si può insultare la fede degli altri". Vale, tío. En Malasia, muy cerca de donde el Santísimo Padre justificó los atentados de París con su 'Encíclica del Pugno', los tribunales acaban de prohibir definitivamente que los católicos llamen a Dios con la palabra con que lo han venido denominando desde hace siglos: "Alá". Ahora, el país islámico modelo de tolerancia, democracia y tal va a por que ni tan siquiera puedan utilizar el malayo en las publicaciones católicas. ¿Ha dicho algo el Vicario o su 'pugno'? No, padre.

La Iglesia católica de Malasia edita un semanario impreso que también dispone de una versión en Internet. El Herald se publica en cuatro idiomas: inglés, malayo, chino y tamil. En inglés, Dios es 'God'. No problem. Y en chino y en tamil, el propio Dios sabrá cómo le llaman. El problema se encuentra en el malayo, casualmente, el idioma de los malayos, entre ellos, los muy minoritarios católicos del país.

Si 'Alá' es una palabra preislámica utilizada en la península arábiga premahometana que los musulmanes se apropiaron para denominar a su dios, la propia expansión del islam exportó el término en su proceso de conquista por la espada por la tolerancia de la misma religión en sí misma.

En la inmensa mayor parte de las tierras conquistadas a sangre y fuego que abrazaron, ansiosas, el islam, el término 'Alá' quedó en uso limitado a los propios musulmanes. Sin embargo, en Malasia, los cristianos que allí permanecieron continuaron utilizando el mismo término que sus rivales religiosos que sus hermanos en la fe de un Dios único. Mal, muy mal hecho. Porque cada vez que un infiel abre la boca para pronunciar 'Alá', se está produciendo una intolerable blasfemia. Bocas impuras no pueden decir esa sagrada palabra.

En 2007, el gobierno malayo decidió prohibir formalmente a los cristianos la utilización de la palabra con que siempre habían rezado a Dios. El conflicto se inició cuando el Herald, publicado por la conferencia episcopal católica del país, consideró que tenía derecho a utilizar la palabra a pesar de la prohibición expresa que había caído sobre la publicación.

Tras una larga batalla legal, el Tribunal Federal del país, el de más alto rango, se ha pronunciado: No, un católico no tiene ningún derecho a utilizar el término. Ninguno. Y mucho menos un medio católico. Así que ningún derecho constitucional asiste a los malayos católicos a pronunciar con sus hediondas bocas de infiel una palabra que está reservada por el propio Alá para los musulmanes.

Por supuesto, tras la sentencia, las amenazas. El presidente malayo, Abdullah Zaik Abd Rahman, no solo se ha congratulado del dictamen de la corte, sino que ha unido su cumplimiento por la iglesia católica a "la armonía del país". "La terquedad no beneficiará a nadie", añadió después. Ejem.

Las advertencias son tan graves, que el propio Herald ni tan siquiera publica noticias propias sobre un asunto tan grave que él mismo ha promovido y en el que le va mucho más que pronunciar una u otra palabra. Siempre se remite a noticias escritas en otros lugares. Si dice esta boca es mía es porque otro medio como el británico Catholic Herald lo ha dicho antes (por cierto, en noticia fusilada por la Radio Vaticana sin atribución de fuente).

La presión sobre el Herald y sobre los católicos malayos es tan fuerte que las autoridades llegan a confiscar libros religiosos utilizados por aquellos si contienen el bendito término que solo benditas bocas pueden, perfumadas como siempre están, exhalar.

En consecuencia, es definitivo. Los católicos de Malasia no solo no tienen ningún derecho a decir 'Alá', sino que la policía los detendrá y después serán castigados sin contravienen la orden. Todo eso además del asuntillo de la "armonía del país" y la "terquedad" que "no va a beneficiar a nadie".

Victoriosos y crecidos, la inmensa mayoría musulmana de Malasia no se ha quedado ahí. Ahora van a por que los católicos malayos ni tan siquiera puedan utilizar precisamente el idioma malayo. Es decir, que, para empezar, el semanario debe dejar de publicarse en malayo para que no haya tentaciones de utilizar el exclusivo nombre.

Por cierto, el tribunal al completo era de religión musulmana. Como no podía ser de otra manera en ese modelo de democracia y tolerancia religiosa que el Malasia. Sí, los obispos se pueden quejar con (muuuuucha) suavidad sobre la injusticia que ven en que a los católicos se les prohíba por ley dirigirse a Dios como siempre lo han hecho desde hace siglos.

Sí, las élites más cultivadas del país pueden hablar con cierta impunidad de un tribunal compuesto por "personas ignorantes y cortas de entendederas". Y sí, los obispos anglicanos también denuncian la opresión que se redoblará a partir de ahora sobre las minorías nativas católicas, ya suficientemente amenazadas, por nativas y por católicas.

Pero el hecho es que ningún justiciero 'pugno' papal va a salir en defensa de su oprimido rebaño malayo. De hecho, ni ha dicho ni dirá este 'pugno' es mío. El 'pugno' vaticano sale a relucir cuando hay que defender al islam. Mayormente, cuando aún se chapotea en la sangre de una de sus masacres.