NUEVO DIGITAL - Internacional
Fuerte rechazo entre la comunidad turca a la delincuencia provocada por los "norteafricanos"
@JavierMonjas - 01/03/2016

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Los refugiados son "parásitos antisociales que cogen por la fuerza lo que quieren". El comentario estalla en la página de Facebook del AfD, el partido alemán que más ha denunciado el "caos del asilo" y que, en menos de un año, ha conseguido pescar abundantemente en el caladero de la CDU de Angela Merkel. Pero esta vez, la agresiva declaración va firmada con un nombre de resonancias turcas y el avatar responde a una bandera con la luna creciente. Lejos de constituir una curiosidad, la tensión de la comunidad germano-turca con los denominados 'refugiados' no ha hecho más que crecer desde los sucesos de Colonia y otras ciudades alemanas.

Las manadas de sujetos de apariencia "norteafricana" y "árabe" robando, acosando y violando a cientos de chicas durante el Año Nuevo no solo provocaron un recrudecimiento de la oposición a la entrada ilimitada e impune de cientos de miles de personas procedentes de África y Asia, sino también la popularización entre los alemanes de dos palabras: "Lügen presse", "Prensa mentirosa".

La vergonzosa actitud de las autoridades y los medios de comunicación ocultando durante varios días lo sucedido para no "manchar la imagen de los refugiados" llevó a la petición de disculpas de varios de esos medios y a que algunos comiencen a describir las tensiones que la población vive cada día con la llegada indiscriminada al paraíso del Estado alemán del bienestar de millones de personas de orígenes etno-religiosos 'complicados'.

Una periodista de nombre turco firmaba hace unos días en el Frankfurter Allgemeine -referencia absoluta en la prensa alemana, pero tan 'mentirosa' como las demás 'referencias'- un crudo reportaje titulado "Por qué muchos inmigrantes en Alemania están contra los refugiados" (Aquí, traducción automática de Google al inglés puesto que la española es casi ilegible). Se trata de una crónica integrada en la sección especial del periódico titulada "Flüchtlingskrise", la "Crisis de los refugiados", un intento de escapar al descrédito generalizado de la prensa alemana con el ofrecimiento de informaciones no excesivamente maquilladas, ni silenciadas, ni manipuladas.

Las especiales 'idiosincrasias' de la gente que proviene de Siria, Afganistán, Somalia o Argelia no solo chocan con los alemanes nativos, sino con los turcos y descendientes turco-alemanes, abochornados porque se les meta en el mismo saco 'islámico' y 'oriental' que las hordas de salvajes en celo que se sirvieron libremente de las chicas alemanas.

Los "norteafricanos" se han constituido en el símbolo negativo del rechazo turco-alemán hacia los nuevos inmigrantes que toman al asalto Alemania -y sus prestaciones sociales-, si es necesario, mediante el enfrentamiento violento. La comunidad turco-alemana ha comenzado a sentirse tan amenazada como la alemana nativa. La masiva delincuencia no respeta ya ni las mezquitas, donde los recién llegados atracan y roban a placer, sin pararse a considerar si es el teléfono del imán o los zapatos de los fieles dejados a la puerta, por cierto, un problema este, el del robo del calzado, muy extendido en las mezquitas del orbe islámico.

Cada vez son más musulmanes los que denuncian, alarmados, la barbarie que se va apoderando de Europa con la llegada de sujetos con muchos siglos atrasados de evolución cultural y social. En el Reino Unido, un profesor musulmán destaca cómo los tribunales especiales de la sharía en su país están regidos por una turbamulta de imanes y otros brutales seres de actitudes "totalitarias" que pregonan la necesidad de cortar las manos de los ladrones al más puro estilo coránico, libro empapado en sangre según muestra, de forma bien gráfica, los grupos de musulmanes que apoyan en Francia a Marine Le Pen, "orgullosos de ser franceses y musulmanes".

En Austria, son las guarderías musulmanas las que directamente están relacionadas con grupos islamistas, según denuncia un estudio financiado con fondos públicos realizado por Ednan Aslan, un profesor de origen turco y miembro del Instituto de Estudios Islámicos de la Universidad de Viena.

Como en Alemania, otras partes de la Europa sometida a la invasión está contemplando un tenso incremento de las tensiones entre los propios musulmanes, entre musulmanes árabes y no árabes, entre musulmanes de influencia más o menos democrática y los brutales teocráticos que llegan de los desiertos africanos o asiáticos, entre las minorías ilustradas que ya se consideran europeas y los millones que llegan o se preparan para llegar, venidos del fracaso de sus propias culturas.