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EL PAÍS
Javier Monjas - 18/11/2012 - 12:47 PM   GMT+01:00

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CiU hizo varios desplantes hacia los residentes musulmanes, pero ahora multiplica las atenciones y hasta explica en las mezquitas las virtudes de la independencia
“No se puede construir un Estado catalán sin la participación de los catalanomarroquíes”. Àngel Colom, de 60 años, secretario de inmigración de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), repite machaconamente esta frase en las mezquitas de Manresa y Areyns de Mar (Barcelona) o en la Amical dels immigrats Marroquins, en el barrio del Raval.

Habla ante un auditorio al que la independencia inquieta. Algunos inmigrantes están tramitando la nacionalidad española y temen perderla antes de haberla adquirido, otros sospechan que ya no podrán circular libremente por la Unión Europea (UE).

Acompañado siempre por marroquíes, como Noureddin Ziani, presidente de la Unió de Centres Culturals Islàmics de Catalunya (UCCIC), Colom intenta apaciguar sus temores mezclando catalán y castellano, la lengua que predomina entre los inmigrantes en zonas urbanas. “A veces también me traducen al árabe”, precisa en conversación telefónica con este corresponsal.

Colom promete que una Cataluña independiente aceptará la doble nacionalidad; que se buscará un buen encaje para el islam en el futuro Estado; que no se discriminará a los ciudadanos en función de la lengua; que se respetarán los tratados firmados por España con Marruecos.